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Este fin de semana, uno de los grupos políticos más influyentes de la capital del país regresó al nido: Izquierda Democrática Nacional, de René Bejarano y Dolores Padierna, se alineó de nuevo con Andrés Manuel López Obrador, al que apoya desde hace veinte años.
Dolores Padierna, experimentada y combativa parlamentaria, ha sido una de las más eficaces opositoras a los regímenes del PAN y el PRI. Siendo la coordinadora de los Senadores del PRD, anuncia que abandona este partido y se adhiere a Morena.
Su esposo, René Bejarano, es sinónimo de escándalo político. Tanto, que López Obrador pierde los estribos cuando se le vincula con él, cuando se le pregunta por él.
Bejarano era el segundo hombre más poderoso en la administración del DF cuando Andrés Manuel era jefe de Gobierno. Primero como su secretario particular y luego como cabeza de la Asamblea Legislativa. Era su gran operador político y electoral.

Hace más de una década, en el 2004, en su noticiario matutino, el entrañable Brozo divulgó un video en el que aparecía Bejarano recibiendo fajos de billetes del empresario Carlos Ahumada. El videoescándalo marcó la vida política de México y truncó la ascendente carrera de Bejarano.

Pero Bejarano sólo se escondió del reflector. Lo que sabe hacer lo siguió haciendo donde se mueve mejor: en los sótanos del poder, debajo de la mesa. 
Su esposa nunca dejó de estar en primera fila y su organización IDN mantuvo hasta hoy un peso que ha atraído y obligado a muchos políticos a sentarse con él a negociar: jefes de Gobierno posteriores, figuras perredistas, panistas y priistas, secretarios de Estado con aspiraciones… Bejarano siempre tuvo para ellos algo que ofrecer y algo que pedir.
Pero una foto con él era tóxica. De inmediato el público reaccionaba. Bejarano se volvió uno de los símbolos de corrupción, en este caso, de la izquierda mexicana. Bejarano lo entendió. No buscaba la foto. Ni siquiera con AMLO. Ayer le dijo a El Universal que sigue sin buscarla. 

Pero fue leal: Bejarano apoyó a AMLO en sus candidaturas presidenciales de 2006 y 2012 con el PRD, y ahora que viene el 2018, Bejarano ya se pasó a Morena. Lo oficializó –mitin y discurso– este fin de semana. 

SACIAMORBOS
Todavía recuerdo cuando en 2012, López Obrador fue a Tercer Grado de Televisa a una entrevista colectiva. En mi turno, le pregunté por su alianza con Bejarano. Se encendió:
–Lo que tú estás diciendo ahora es mentira–me reprochó.
–Bejarano está dentro del PRD, le organiza mítines de campaña–reviré.
–Es mentira lo que estás diciendo. Estás falseando.
–No. ¿Cómo cree? Está documentado. Hay fotos.
–No veo a Bejarano desde hace siete, ocho años. Lo que estás haciendo es levantando un infundio.
–Yo no dije que lo viera. Yo no estoy diciendo que usted se reúna con él. ¿Opera electoralmente a favor de usted René Bejarano? –pregunté.
–No. Y si tienes pruebas, preséntalas, pero no calumnies.
 

Por Carlos Loret de Mola A.

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