La reunión se prolongó demasiado. Más de cuatro horas. Quisieron hablar todos. El presidente, sus secretarios de Gobernación, Relaciones Exteriores, Economía, todos los gobernadores de todos los partidos. Fueron convocados de manera urgente a Los Pinos a una reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).
La reunión fue privada, pero con tantos ojos y testigos, siempre se sabe lo que sucede.
Arturo Núñez, de Tabasco, rememoró la guerra de Vietnam; Silvano Aureoles, de Michoacán, se aventó el discurso más largo; Miguel Mancera, de la Ciudad de México, y Miguel Márquez, de Guanajuato, pidieron que ya no hubiera otro gasolinazo; Alejandro Murat, de Oaxaca, exigió no estancarse en el debate de los combustibles sino tener nuevas propuestas para enfrentar el desafío; Francisco Cabeza de Vaca, de Tamaulipas, planteó la creación de un fondo fronterizo similar al “Fondo de capitalidad” de la Ciudad de México para que los estados del norte puedan contener el problema que se les viene ahora que Donald Trump es presidente de Estados Unidos; Javier Corral, de Chihuahua, demandó cuidar el Tratado de Libre Comercio.
Hablaron todos. Algunos propusieron más dureza frente al magnate estadounidense, otros respaldaron la ruta de la negociación. Pero todos, absolutamente todos, manifestaron su solidaridad al presidente de México, Enrique Peña Nieto, ante la crisis en la relación con nuestro socio y vecino.
Los gobernadores salieron con dos impresiones. La primera es que Luis Videgaray, el canciller, está al mando de la estrategia hacia Estados Unidos y de su éxito depende cómo le vaya a nuestro país. El presidente confía plenamente en él. Y lo respalda con toda la fuerza que tiene. La segunda es que esa estrategia está fundada en que no hay que llevar la relación al punto de rompimiento porque eso aniquilaría la economía mexicana con un dólar disparado aún más, un gasolinazo todavía peor, una inflación que siga fuera de rango, un debacle económica en general. No están en Los Pinos en el ánimo de ponérsele al tú por tú al nuevo ocupante de la Casa Blanca.
En las reuniones del presidente con la Conago el tema central solía ser la inseguridad. Recursos, policías, coordinación, apoyos de fuerzas federales, mando único eran conceptos que se repetían discurso tras discurso. Pero Donald Trump ha cambiado por completo la escala de preocupaciones y fue Estados Unidos el tema central de la reunión.
Una vez más, el presidente Peña Nieto pudo pulsar la inesperada oportunidad histórica que le brinda el destino en esta coyuntura: la de un país unido que voltea a verlo para que asuma el liderazgo. Todavía no vemos –no sé si lo veremos– ese punto de quiebre, esa convocatoria que sea parteaguas, ese discurso inspirador, esa chispa entre mandatario y ciudadanos que le dé la vuelta a su administración.

SACIAMORBOS
El presidente y su secretario de Hacienda optaron por no pronunciarse sobre el gasolinazo. Aunque la decisión está tomada, aguardan para hacerla pública.

Por: Carlos Loret de Mola A. /  [email protected]

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