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CUERNAVACA, MORELOS-Además de tener un lazo de sangre, ya que son padre e hijo, a Raúl Martínez Álvarez y a Ricardo Martínez Santiaguillo los une la pasión de ayudar a los demás a través de sus trabajos dentro del Heroico Cuerpo de Bomberos de Cuernavaca.

Raúl con 17 años dentro de este cuerpo de emergencia, explicó que decidió formar parte de este equipo gracias a lo que vio con un familiar quien ya se retiró, “él dio la pauta para que yo entrara aquí, primero fue por gusto y a la vez una necesidad de un ingreso 
económico”.
Uno de los eventos que más recuerda fue un servicio un 29 de abril, una casa en Chamilpa se incendió y había un niño atrapado, tras apagar el fuego y remover los escombros encontró el cuerpo del pequeño, “ya estaba totalmente calcinado, escenas tristes, ese fue un 29 de abril, al siguiente día era Día del Niño, eso es lo triste”.
Con 26 años de casado, Raúl espera que su familia siga con esta noble labor, por ello su hijo Ricardo está como voluntario en el Cuerpo de Bomberos, incluso reconoce que ha sido complicado sobrellevar su vida personal con la laboral, afortunadamente su esposa e hijos lo apoyan y están orgullosos.
“Hay que ir acoplándose con la pareja, con los hijos, a veces no están para tu mal humor cuando llegas –del trabajo-, con la tristeza que llevas de este lado, pero a base de esfuerzo, de sacrificio hay que ir combinando todo, no debes dejar para nada a la familia”, refirió. 

“Hay bastantes servicios, todos interesantes y diversos, desde ir a rescatar un gatito, hasta personas o cuerpos; se preocupan –sus familiares- cuando sales para acá, saben que vienes y que quizás no regreses, tenemos la espinita de que siga la descendencia cuando yo me retire.” Raúl Martínez Álvarez,  integrante del Cuerpo de Bomberos de Cuernavaca.

"Ya estaba totalmente calcinado -niño-, escenas tristes, ese fue un 29 de abril, al siguiente día era Día del Niño, eso es lo triste.”

Por Omar Romero
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