En México, la hepatitis tipo A tiene una prevalencia de aproximadamente 70% en el país, lo que significa que siete de cada diez personas hemos tenido contacto con este virus que se transmite por la contaminación de agua o alimentos con materia fecal, lo cual es común. La infección se adquiere durante la infancia, la mayoría de los niños no desarrolla síntomas y pasa inadvertida.

La tipo B, la prevalencia es de 4.5%; menos de 0.2% son portadores crónicos. De los niños menores de 5 años que la adquieren, destaca el universitario, 90% se convierten en portadores crónicos, y la mayoría va a desarrollar cirrosis o cáncer. Por eso es importante aplicarles la vacuna pentavalente.

Para la C es el 2%. Aquí el problema más grave es que 85% de quienes sufren la infección se convierten en portadores crónicos y tienen riesgo de desarrollar cirrosis o cáncer de hígado, de 15 a 25 años después de la infección.

“Sobre hepatitis D, en 30 años trabajando con esta enfermedad, no he visto un solo caso en México, no sabemos cuál es la prevalencia”, dijo Roberto Vázquez.

Redacción DDM


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