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No podemos decir que los políticos en general carezcan de sentido del humor y como se dice en estos tiempos de los medios electrónicos lo luzcan a nivel mundial, así en momentos lleguen a lucir como humor negro… Cuando ven la oportunidad de subirse al ring y que los reflectores caigan sobre ellos, pueden hacer cualquier cosa para llamar la atención… En estos momentos los “talks-how” están a cargo de ese rubio oxigenado que pretende llegar a ser candidato a la presidencia de Estados Unidos y que no hay semana que no salga con alguna babosada racial a la que no falta quien le conteste, porque claro, los micrófonos resultan una gran tentación para cualquiera de esos señores, especialmente si, como en el caso de Vicente Fox están alejados –a  la fuerza— de esa atracción.

Pues el señor Donald Trump no bien salió de la reprimenda papal, que se metió a la de Fox, pero no por el concepto que el ex presidente estaba manejando, sino porque usó una palabra “altisonante”, “ofensiva”, de esas pues que no se estilan y que puede resultarle ofensiva, en tanto para nada le ofende a Trump el decir que se trae entre ceja y oreja a los mexicanos y a los chinos y a cuantos seres humanos haga objeto de su xenofobia y por supuesto de su racismo manifiesto. O sea que Trump está en contra de todos quienes no sean como él y como él es único, está más que difícil que tenga a alguien que le caiga bien.

Pero bueno, si Donald Trump está en eso, es porque ha encontrado la manera de que los reflectores no dejen de iluminarlo, así corra peligro de que lo deslumbren. En primer lugar porque está en campaña y ya sabemos lo que son las campañas políticas en los tiempos de la modernidad y de la tecnología avanzada. De esta manera si no hay quien le de motivo, él lo busca y no para hasta encontrarlo. En segundo lugar, porque no faltan los que como él se sienten que ni  mandados a hacer, o bordados a mano como diría mi abuelita. Es decir esos que los hay por miles y que les da escozor que haya otros que no son como ellos. Sin embargo ¿qué pasaría si no los hubiera? ¿Contra quién desquitarían su enojo de ser como son, o como es el señor Trump?

Pero bueno, si eso es a nivel internacional, en México también tuvimos y seguimos teniendo porque esto apenas empezó, a los señores autoridad que se instalan en la modernidad tecnológica y celular, o filmadora en mano se ponen a tomar in situ a los transgresores de la ley y enviarla en el mismísimo instante en que ocurre a las redes para que quienes están atentos a lo que pasa en el instante en que está ocurriendo, sepa quiénes transgreden la ley y sean pasto de las maldicencias populares.

La referencia es clara para el señor que tiene un título por demás suigeneris como es el de “citymanager” (sea eso lo que uno quiera imaginarse que es) y se dedica al “periscope” que no es más que una vil copia de la función de los “paparazzi” de los sesenta-setentas que hacían de lo se llama “primicia” todo un hecho noticioso sin que lo fuera en realidad.  Pues el señor Arne aus den Ruthen, empleado de la delegación de la Ciudad de México a cargo de Xochitl Gálvez, a falta de otro quehacer en la delegación en la que por algo le pagan, descubrió que “periscope” era lo suyo y si en la práctica eso no resulta malo, siempre y cuando lleve al fin que se persigue, o sea castigar a quienes cometen falta, sean o sean gente encumbrada en el poder… pues en realidad está metiéndose en camisa de once varas.

Porque Derechos Humanos ya saltó a decir que eso no es legal y si no es legal, ¿qué hace una autoridad metida en la ilegalidad? Pero como esto es también producto de esta modernidad que nos ofrecen las series y que se nos da por capítulos, después de la primicia del citymanager  se conformaron los bandos de defensores y de ofendidos. Y ¿qué cree usted? Pues nada, que se va a hacer una comisión para discutir sobre el asunto y mientras tanto pues ahora sí que no sabemos, si Arne aus den Ruthen va a continuar con su periscope, o si tendrá que dejar de practicar lo que parecía haberse aprendido con maestría. De ser esto último, sería un desperdicio a su talento, a la creatividad mostrada por Arne aus den Ruthen, quien puso a las ordenes de Xochitl Gálvez tan preciados conocimientos.

Y desde luego que en otro de los capítulos que nos conciernen y que tienen que ver con el terruño, ahí está de nuevo en la palestra nuestro alcalde Cuauhtémoc Blanco. Ya lo de que se esté distrayendo de la labor que comporta el municipio para su entrenamiento en preparación del juego del América del 5 de marzo, hizo levantar la ceja de muchos. Pero que ahora nombre ni más ni menos que  a su agente futbolístico José Manuel Sánz para que haga lo que él no puede hacer, o sea que Cuauhtémoc Blanco convierta a la persona a la que más confianza le tiene en vice alcalde, debe de tener a los Yañez en el ¿quiubo con este? Aunque claro, la ciudadanía está al margen de esos tejes manejes tan propios de los políticos. Cuando mucho nos decimos: ¡Mira qué pronto aprendió este futbolista a comportarse como un político!

Por :  Nadia Piemonte