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De repente, llegué a creer que el tema corrupción, era una fijación que compartía con pocas personas. Pero me di cuenta que es un asunto que hasta a los senadores tiene ocupados. Leo que Antonio Mazzitelli, representante en México de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, sostuvo ante un grupo de senadores que “un esquema de prevención de actos ilícitos con nuevas leyes y una cultura de la legalidad son la base para que México pueda hacer frente a la corrupción que frena el desarrollo del país”. A lo que el senador Armando Ríos Piter comentó “que México pierde el 56 por ciento de sus recursos a causa de hechos de corrupción y elusión de la legalidad”. ¡Tómala!

O sea: no sólo hablan de ello los políticos, sino se han tomado la molestia de sumar, restar y obtener porcentajes tan considerables como que más de la mitad de los recursos se pierden en eso, en la corrupción y esas cosas tan dañinas como son evadir la legalidad.

En esa misma reunión, a la que por lo visto también se invitaron a personajes que no pertenecen directamente al Senado, estuvo el ex presidente del entonces IFE, Luis Carlos Ugalde actualmente consultor público y director de Integralia, empresa dedicada a hacer encuestas muy interesantes por cierto respecto de esos temas que, como decía parecen interesarles a  más de uno y sorprendentemente hasta al gobierno que podría creerse es el promotor de esa corrupción que no sólo lastima sino hace que se pierdan más de la mitad de los recursos de este país, es decir de la gente que habitamos este país.

Entonces partimos del hecho de que, así sea porque vienen  de la ONU a poner el dedo dentro de la llaga, los políticos no sólo conocen del asunto de la corrupción y la evasión de la legalidad, sino hasta se han puesto a echar números. Lo único que faltaría estando así las cosas, es que se dieran a la tarea de bajarle a ese lastre que es la corrupción, su hermanastra la impunidad y enderezar aquello que desvía la legalidad y que hace que este país caiga en crisis económicas  recurrentes en las que resulta necesario hacer recortes presupuestales que normalmente, frenan aún más el curso del desarrollo… Y bueno, ¿ya qué decir de la legalidad?

Sí, porque, a lo mejor, sólo a lo mejor, si ese porcentaje altísimo que equivale a más de la mitad de los recursos que se dispendian en la corrupción se evitara malgastarlos, el país quizá no caería en esos baches económicos que hasta le hacen fruncir el ceño al propio Secretario de Hacienda y al autónomo gobernador del Banco de México.

Ahora que, si además se respetara la legalidad, es decir si sólo se obedecieran todas esas leyes que ahí están, pero parece que no estuvieran, el país marcharía a toda vela y los vaivenes de los demáspaísses nos harían lo que el viento a Juárez.

Pero no. La prueba de ello es que no bien acababa de declararse pomposamente el asunto del recorte de 132 mil millones y, como mandado a hacer, ahí tuvimos el ejemplo de la lady que en viaje pagado por el erario, se atragantó con lo más caro del menú de un restaurante carísimo y todavía tuvo el descaro de decir que se lo merecía porque había trabajado muy recio. 

“No… pues sí”, aclaró el jefe de la señora que estaba de viaje y se fue a comer o cenar caviar y costillas der canarios. Ese es el señor Virgilio Andrade, para más señas el político que está a cargo de la Secretaría de la Función Pública y que escudriñó hasta partir un cabello en dos partes para conocer a fondo el asunto de la Casa Blanca de las Lomas, no de la que habitan Obama y Michelle.

Comida o cena a parte, que al fin y al cabo, ¿qué más da unos 500 dólares más al presupuesto de un viaje al extranjero de cualquiera de nuestras o nuestros próceres? Eso es sólo una pequeña muestra del despilfarro que se da y que en español se llama corrupción. De la misma manera que hace parte de esa palabra ese gasto exagerado que significa cualquier obra pública encarecida por los moches que tienen que darse por acá y por allá y a la que le entran tan jocosos los empresarios, porque permítase decir que la corrupción no es prerrogativa de los políticos, sino de quienes hacen compadres. Y la corrupción también es todo ese despilfarro llamado “comunicación” y en realidad es vil propaganda de unos y otros: ¿alguna vez se ha imaginado lo que podría hacerse con ese dinero que tienen asignado los políticos para sus “informes”, empezando por el presidente, los gobernadores, los presidentes municipales, los diputados locales y federales, los senadores, y hasta los regidores municipales y las presidentas del DIF? 

¿Cuánto puede costar mantener al personal que “cuida” a cada político que cuando se desplaza conforma su propio embotellamiento? ¿Y no es el colmo que tengan todo ese personal y vehículos, si a la mera hora utilizan helicópteros para transportarse o para que lleguen a tiempo sus invitadas (Belinda dixit)?

No… pues sí. Así, fácilmente se pierden el 56 por ciento de los recursos de este país, como bien calculó el senador Ríos Piter. Y luego, añádale usted los vericuetos por los que tienen que transitar quienes demandan justicia y ésta sólo se hace a billetazos. Con razón no hay dinero que alcance y hasta quebraron Pémex.

Por: Nadia Piemonte