El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció el descubrimiento de tres estanques lúdico-medicinales construidos en 1870, un segmento de un acueducto colonial que llevaba agua de Santa Fe al centro de la Ciudad de México y partes de dos ramales hídricos.

A raíz de las labores de salvamento y los recientes hallazgos arqueológicos en el Bosque de Chapultepec, expertos se han enfocado a completar las piezas del rompecabezas histórico de esa zona e indagar su faceta hídrica.

La arqueóloga María de Lourdes López Camacho, investigadora del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, detalló en un comunicado que los trabajos comenzaron el 15 de enero para supervisar áreas donde la Comisión Nacional del Agua (Conagua) introduciría nuevos sistemas de riego automatizado.

Esas zonas son de alto potencial arqueológico y muestra de ello es que los trabajos arqueológicos inscritos en el “Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec” han derivado en el hallazgo de tres importantes vestigios.

El primero es un segmento del acueducto colonial que conducía el líquido proveniente de Santa Fe hasta la actual Alameda Central; la obra de dos metros de ancho y más de tres metros de cimentación forma parte del antiguo acueducto de arcada, que inició su construcción en 1603.

Originalmente tenía 900 arcos, aunque sumó 108 cuando se amplió para transportar desde el antiguo pueblo de Santa Fe el “agua delgada” (más baja en minerales) que el “agua gorda” obtenida de los manantiales de Chapultepec. Funcionó hasta la década de 1850, cuando la última administración de Antonio López de Santa Anna ordenó su demolición.

En esta unidad de excavación, a cargo de la arqueóloga Rocío Orozco Marañón, se indaga en el sistema de cimentación para contrastarlo con otros remanentes del acueducto de Santa Fe localizados con anterioridad, además de que se ha logrado completar el trazo y su recorrido.

“El fragmento indica que después de rodear el cerro por su costado norte, el acueducto seguía en línea recta hacia lo que hoy es el Altar a la Patria, giraba a la izquierda sobre la calzada de La Verónica (actual Circuito Interior), doblaba en la calzada Tlacopan y desembocaba en la Caja de la Mariscala, localizada en el terreno que ahora ocupa el estacionamiento del Palacio de Bellas Artes”, precisó López Camacho.

Con datos del arqueólogo Eder Arias Quiroz, quien ha localizado dos ductos al norte del contenedor de Baños de Moctezuma, se ha establecido que ambos se unían poco antes de su arribo a dicha caja, que también funcionó como piscina del Antiguo Colegio Militar.

El segundo descubrimiento son partes de otros dos ramales que iban de las cajas de agua virreinales ubicadas al pie del cerro del Chapulín, cerca de la Escalera de Carlota, y llegaban al contenedor conocido como Baños de Moctezuma.

El tercer hallazgo son restos arquitectónicos de tres piscinas de 4.5 metros cuadrados cada una que, hacia 1869 y 1870, se construyeron para convertir los manantiales del Bosque de Chapultepec en baños públicos lúdico-medicinales de estilo europeo.

Su construcción fue anunciada en 1869 por publicaciones periódicas como la “Revista Universal”. El proyecto del empresario José Amor y Escandón, dueño del predio, consistió en instalar estas piscinas y aprovechar el cauce que el manantial seguía desde Baños de Moctezuma rumbo a los terrenos de la otrora Hacienda de la Condesa.

De acuerdo con litografías y fuentes documentales, estos baños contaron con una sección para hombres y otra para mujeres; sin embargo, tuvieron una corta presencia pues el manantial estaba próximo a su agotamiento. Para 1895, el agua que se enviaba a las pujantes colonias de San Miguel Chapultepec y La Condesa, se obtenía a través de bombas.

López Camacho afirmó que estas zonas de alto potencial han sido descubiertas desde 2009 por el Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec, bajo su coordinación, a través de investigación documental y recorridos en superficie dentro de la Primera Sección del parque urbano loca lizado en el poniente de la metrópoli.

La arqueóloga precisó que al tratarse de un salvamento arqueológico, los trabajos en este último frente se limitan al registro de características y la ubicación de límites espaciales con el fin de garantizar su protección como patrimonio cultural , así como para incluir sus datos en el Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec.

No obstante, se realizarán todavía desplantes para saber si bajo las construcciones del siglo XIX existen remanentes de alguna ocupación prehispánica.

En los trabajos de exploración en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec también han colaborado las arqueólogas Montserrat Zitlalxóchitl Ramírez Bazán, Donají Montero Guzmán, Janeth Castillo Medina y Areli Esperanza Torres Ríos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia recordó que el Bosque de Chapultepec es una geografía ligada a la historia de México, que lo mismo ha sido campo de batalla que residencia de emperadores y jefes de Estado, a la vez que punto de encuentro para miles de familias.

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