1.Con el propósito de reconocer la importancia de la diversidad cultural, la Ley General de Derechos Culturales próxima a promulgarse, indica que los legisladores no podrán decidir sobre la operación de los espacios en los que se muestran vestigios fósiles, arqueológicos e históricos, cuya conservación es de interés nacional, quedando este tópico bajo la vigilancia de los instituciones nacionales competentes (se tomó en cuenta el Art. 73 Constitucional, fracción XXIX-ñ).
Morelos cuenta con 1034 sitios en el estado conforme al proyecto denominado Atlas Arqueológico, pero solamente hay 7 abiertos al publico, desde Xochicalco -el más conocido-, hasta Las Pilas -el que recibe menos visitas-, cifra que por otro lado no debe desanimarnos: en todo el país hay 182 sitios arqueológicos abiertos al público, pero hay más de 50 mil conocidos. Es decir la situación es similar en todos los estados: nos falta mucho por conocer en materia de patrimonio cultural e historia de México. 
Platicando con el delegado del INAH, Víctor Hugo Valencia Valera, me entero de que con respecto a lo paleontológico hubo reformas recientemente aprobadas por el Congreso; sin embargo hace hincapié el arqueólogo en un aspecto importantísimo que aborda la ley de la que venimos hablando desde hace tres semanas en este espacio, se refiere a la relevancia que se le da en el documento a este asunto de la diversidad cultural (antes se hacía más hincapié en la noción de Patrimonio Cultural Intangible). Esto aplicado a nuestro estado -que por cierto cumple 148 años el día de hoy- levanta el ánimo porque brinda la oportunidad de conocer lo propio (Título Primero, Capítulo II y Título Segundo Capítulos I y III). 
Dice él que: “Las fiestas tradicionales son lo intangible, lo inmediato, lo que la gente vive, la manera en la que convive -sin que necesariamente tenga consciencia de que esto le da identidad-; son importantísimas porque de ahí se desprende el orgullo de pertenecer a una comunidad que se organiza, que embellece los espacios públicos, que conserva sus tradiciones. Lo arqueológico está protegido por la legislación pertinente desde hace años, se ha ido perfeccionando y contribuye de manera importante a conformar la noción de nacionalismo, pero lo otro es un redescubrimiento diario y debe dársele protección. Dicha protección por supuesto debe ir más allá de lo turístico, la cultura es un puntal de desarrollo económico, pero también intelectual e identitario”. Y tiene mucha razón. Piénsese en las diferencias entre los ritos llevados a cabo en Ocotepec, Morelos y en San Juan Chamula, Chiapas en Semana Santa, por ejemplo. 

2.En el contexto de un mundo globalizado que tiende a unificar mentalidades, lo particular debe entenderse como un valor prioritario desde el ámbito de la educación temprana. Giovanni Sartori, recientemente fallecido, hablaba de la influencia de los medios de comunicación en la creación del Homo Videns “una criatura que ve pero no piensa, que ve pero no entiende” y es que en las sociedades contemporáneas, en la llamada Era de la Imagen, la tecnología mediatizadora deja de lado la apreciación de las artes y la cultura locales. Y esto genera desinformación.

En nuestro estado por ejemplo, se insiste en presentar El Brinco del Chinelo en todas las festividades, cuando existen diversas fiestas locales de importancia, la mayoría vinculadas a lo religioso.
3.“Uno de los festejos más importantes es el ciclo de la cuaresma, que se prolonga hasta el domingo de Pentecostés. El primer Viernes de Cuaresma destaca en Jiutepec, el segundo en Cuautla, el tercero en Tepalcingo, el cuarto en Atlatlauhcan y el quinto en Mazatepec. Y hay expresiones particulares en nuestro estado como las representaciones de Los Doce Pares de Francia, o las de los Moros y Cristianos y la presencia de personajes como los Matacueros en Yecapixtla y los Sayones en Tetela del Volcán. 
“Lo importante en todas estas fiestas, además del aspecto religioso, es el aspecto gastronómico, pues hay comida que sólo se encuentran en el marco de estas fiestas, como algunas frutas y el pulque, además de las fondas en Mazatepec, construidas con bajareque, bancas de otate y techumbres de palma, en las que se cocina en tlecuiles hechos con piedras y barro. El resto del año hay otras festividades como la de La Candelaria, San Miguel y Santo Domingo, además de que  destaca la Fiesta de la Cosecha en Tetelcingo”, dice el cronista y gran conocedor de la historia local Jesús Zavaleta Castro, a quien hay que recurrir obligadamente cuando se trata de estos asuntos típicamente morelenses. 
No sé qué opina usted, pero esta ley es un parteaguas en la historia de las políticas públicas. 
 
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El día de hoy, el profesor, periodista y escritor Pablo Rubén Villalobos recibirá la Medalla de Honor otorgada por el Congreso del Estado Libre y Soberano del Estado de Morelos en el rubro de Impulso a la Cultura. Sus poemas dedicados a los 33 municipios y al estado son ampliamente conocidos, además de que se ha preocupado por años por el aspecto estético de nuestra urbe. La ceremonia se llevará a cabo a las 10:30 AM en dicho lugar. Está usted invitado querido lector y lectora.  FIN
 

María helena Noval / [email protected]

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