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Cuernavaca.- “Ser madre es una responsabilidad muy grande”, es así como Guadalupe Arellano Agüeros define su experiencia de ser mamá.
La también profesora de voleibol reconoció que el ser mamá es una labor muy pesada, sin embargo, con amor nada es difícil.
“Dios nos da fortaleza para seguir adelante y sobre todo cuando hacemos cosas positivas por los niños, en este caso de la colonia; haciendo lo que te gusta y con amor, todo es más fácil y no es dificultad”, mencionó.
La entrenadora recordó que desde muy pequeña practica esta disciplina, por lo que decidió dedicarse de lleno al deporte.
“A los 11 años entré a la selección de voleibol de mi escuela, pero mi padre no lo aprobaba; caso contrario a mi mamá, que siempre fue mi apoyo en este sueño.
“Nunca me retiré del deporte por mucho tiempo, ni cuando me embaracé, ya que pertenezco a una asociación de voleibol en la que hay varias mamás dedicadas al deporte. Parecíamos maleteras cargando con mamilas, ropa, pañales, papillas, pero siempre jugando voleibol; los niños nunca fueron un estorbo”, afirmó.
Lupita, como la llaman sus alumnos, es fundadora de la Escuela de Voleibol General Antonio Barona y desde hace 16 años es la única instructora de “volei” en su colonia, por lo que tiene que combinar las labores de ama de casa y trabajadora. 
“Tengo diez años como jefa de familia y ha sido un poco difícil porque se tiene que partir uno en mil pedazos, entre la casa, el deporte, el trabajo; gracias a Dios ahora que mis hijos ya están grandes es más fácil. Aunque su papá nunca ha dejado de ayudarles con dinero”, relató.
Por último, la profesora comentó que dedica cuatro días a sus entrenamientos, además de ser comerciante de ropa los sábados, domingos y lunes. i

Por Carmen Gil Valencia