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CUERNAVACA, MORELOS.- Puesto que el dinero es un elemento que se requiere en las diferentes etapas de la vida, es necesario adquirir una educación financiera sólida, indica la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
De igual modo, señala, cualquier individuo “requiere de bienes y servicios que se consiguen con dinero para poder subsistir”; sin embargo, lo que no todo mundo sabe, es que administrarlo de forma adecuada y tomar decisiones informadas mejora la calidad de vida; ahí radica la importancia de la educación financiera.
“Desafortunadamente, hay barreras y prejuicios como pensar que la educación financiera es difícil y aburrida, o que solamente se trata de números que pocas personas pueden entender. Por el contrario, es un tema relevante durante gran parte de la vida: desde la niñez hasta la vejez, y que se puede abordar de forma clara, sencilla y divertida”, asegura la Condusef.
En este sentido, acota la Condusef, al ser la educación financiera un tema constante, es necesario conocer que aspectos de las finanzas personales pueden verse beneficiados de ella, ya que las necesidades de un adolescente no son las mismas que las de un adulto con dos hijos o las de una persona adulta mayor en retiro laboral.
De tal manera, la educación financiera tiene que inculcarse desde la infancia y ser puesta en práctica día con día, ya que requiere la construcción de hábitos y “muchos de sus frutos se ven reflejados a futuro”.
Además, indica el organismo defensor de los usuarios de servicios financieros, “educarnos en materia de finanzas personales nos permite tomar decisiones más informadas y adecuadas oara nuestra situación y necesidades económicas”. 

56% de los jóvenes mexicanos no les dobra el dinero al llegar a fin de mes.

61% de los jóvenes no han pensado en elaborar un plan de ahorro para su retiro.

Según la encuesta de  Capacidades Financieras  en México:

20% de los adultos mexicanos lleva un presupuesto.

51%  de los encuestados no recibieron educación financiera en su infancia.

 

Educación financiera  para todas  las etapas de la vida

Cada etapa tiene sus particularidades y necesidades, por lo que debes adaptarte a cada una de ellas.

Infancia

Transmitir un buen ejemplo depende de ti, de tal modo, la educación financiera, si se transmite correctamente, forma adultos bien informados, responsables con su dinero, y que difícilmente se sobreendeudarán:

Predica con el ejemplo
Cuando saques dinero del cajero para retirar dinero y esté contigo, explícale lo que trabajaste para obtenerlo; cuando pagues con tarjeta de crédito, dile que es un préstamo que tendrás que pagar con intereses.

Cuidado con los antojos
Si cumples cada capricho de tu hijo, él pensará que conseguir algo no requiere mayor esfuerzo, por lo que, cuando te pida algo, explícale la diferencia entre desear y necesitar; de igual modo, muéstrale el camino del ahorro.

Objetivos bien claros
Puedes ayudarle a definir sus metas poniéndolas por escrito y pegando la hoja en un lugar visible; comiencen por objetivos ‘baratos’ y fáciles de alcanzar, lo cual motivará a tu pequeño a seguir con el hábito del ahorro.

Que tenga su cochinito
Es fundamental que le inculques el hábito del ahorro; comienza por explicarle que ahorrar no es guardar lo que sobra, sino apartar una cantidad fija que servirá para comprar alguna cosa que desee.

Juventud

Tener una educación financiera sólida te permitirá no sólo hacer rendir más tu dinero, sino sentar las bases de grandes cambios como independizarte de tus padres o iniciar una familia:

Si todavía vives en el nido
Aun cuando sigas viviendo con tus padres, comienzas a tener elecciones más concretas y conscientes sobre cómo gastar tu dinero, de tal manera, sabes que hacer cierto gasto implica renunciar a otro.

El hábito del presupuesto 
Registra en una libreta tus ingresos y tus gastos, de forma semanal; identifica las fugas de dinero o ‘gastos hormiga’, los cuales, al eliminarlos, notarás que ese dinero te servirá para algo que te dé mayor bienestar.

Aprende a usar tu sueldo
Una vez que trabajas de manera remunerada, es el momento adecuado para plantearte metas financieras a corto y mediano plazo (independizarte de tus padres, comprar un auto, un viaje, tus estudios).

No le temas al crédito
Comienza tu vida crediticia tramitando una tarjeta con la que domicilies tus pagos, lo que te ayudará a tener un historial que te permita acceder a créditos y forjar el uso responsable de esta herramienta.

No veas tan lejano el retiro
Si trabajas, desde ya realiza aportaciones voluntarias a tu administradora de fondos para el retiro; considera que mientras más joven eres, más diversificadas están las inversiones que se hacen con tus recursos.

 

Edad adulta

En la etapa adulta las responsabilidades aumentan, sea cual sea tu situación (tengas hijos o no, necesites un crédito o estés pagando uno, etc.), la educación financiera es tu aliada:

¿En el banco o bajo el colchón?
El ahorro bancario está protegido por el IPAB y, en algunos casos, puedes recibir un interés por tener tu dinero en una institución bancaria. En este sentido, el ahorro para imprevistos te ayudará a evitar endeudarte.

Que no te vendan espejitos
Las reparadoras de crédito lo que hacen es negociar por ti tu deuda y en algunos casos darte asesoría legal y financiera, servicios por los que te cobran; nunca des dinero por adelantado, ya que te arriesgas a que no te ayuden ni se solucione el problema.

Si ya estás ahogado
Acércate a la institución financiera para reestructurar tu deuda; puedes solicitar un plan de pagos fijos, consolidar tus deudas (unir varias en una sola) o solicitar quitas (éstas van a tu historial).

No las dejes crecer
Hacerle frente a las deudas es primordial, de tal modo, identifica cuántas tienes y los montos de cada una; comienza por liquidar las de menor monto, pero no dejes de pagar todas y trata de abonar más del mínimo; utiliza un cronograma para fijar tus plazos.

Vejez

Lo ideal al llegar a esta etapa es contar con ahorros o ingresos seguros, así como manejarlos de manera responsable:

Comparte tu experiencia
Transmite a tus familiares los hábitos financieros que consideres hayan sido positivos a lo largo de tu vida, por ejemplo, el ahorro, así como los frutos que cosechaste siguiéndolos.

Hereda certeza
Para esta etapa de tu vida, lo ideal es que tengas hecho tu testamento, de esta manera, el patrimonio que posees y por el que has trabajado, pasará a las manos que decidas, evitando posibles problemas y disputas familiares.

Un consumidor inteligente
No está de más ser precavido en tus consumos cotidianos, ya que durante el retiro tus ingresos son limitados y un gasto excesivo puede convertirse en un dolor de cabeza.

 

 

Por:  DDM STAFF  / [email protected]