El gobierno británico rechazó la sugerencia del presidente electo, Donald Trump, para nombrar al exlíder del eurófobo Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, embajador del Reino Unido en Estados Unidos.

En un Twitter, el recién electo presidente señaló que “a mucha gente le gustaría ver a Nigel Farage representar a Gran Bretaña como su embajador en Estados Unidos. ¡Haría un gran trabajo!”.

El comentario causó revuelo en los círculos del gobierno de la primera ministra Theresa May, cuya portavoz se apresuró a responder que el puesto de embajador no está vacante.

“No hay una vacante para esa posición. Tenemos un excelente embajador en Estados Unidos y va a continuar haciendo su trabajo”, señaló la portavoz.

El actual embajador británico es Kim Darroch, quien asumió el cargo el pasado enero, y seguirá representando al actual gobierno conservador.

Al dirigirse a la Cámara de Diputados, el ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, aseguró que Darroch es “un embajador de primer nivel que hace un muy buen trabajo para la presente administración y no hay vacantes”.

Nigel Farage, quien fue uno de los artífices del Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) fue el primer político británico en reunirse con Trump tras las elecciones del 8 de noviembre.

En una foto, los dos políticos aparecen sonrientes en una fotografía tras el encuentro que tuvieron en Nueva York el pasado 13 de noviembre.

El político euroescéptico se quejó del gobierno británico en un artículo publicado este martes en el sitio web Breitbart.

“En todo momento me encuentro con comentarios negativos que vienen de Downing Street”, la residencia oficial de la primera ministra.

Agregó que aquellos políticos británicos que “abiertamente fueron agresivos con Trump ahora pretenden ser sus amigos”.

Farage viajó en agosto a Estados Unidos para aparecer junto a Trump en un acto de campaña en Jackson, Mississippi, y siempre apostó en declaraciones a medios británicos que el magnate ganaría los comicios presidenciales.

En el artículo de este martes, Farage aseguró que “el desagrado que tienen hacia mi, el UKIP, y el resultado del referendo es más importante para ellos que lo que sería bueno para nuestro país”.

En su defensa Farage señaló que conoce al equipo de Trump “desde hace varios años y estoy en una buena posición con el presidente electo. El mundo ha cambiado y es hora de que Downing Street también lo haga”, subrayó.

Algunos políticos reaccionaron con desdén a la insinuación de Trump al afirmar que “no somos títeres de Estados Unidos”.

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