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Amor no es violencia, dice el slogan de la joven activista Silvana Ornelas, que sufrió en carne propia, a los 16 años, violencia por parte de su novio quien tenía su misma edad. De acuerdo con datos oficiales, Veracruz,  Morelos y el Estado de México, en ese orden, son las entidades donde ocurren más crímenes de género, en el tercero de ellos el 43 por ciento de los feminicidios son perpetrados por su pareja, novio, amante o esposo. Ya sea por tener una baja autoestima o por creer que el machismo es la forma en que los hombres aman a las mujeres, quienes caen en manos de un hombre violento cierran los ojos a la cruda realidad: No son amadas por su pareja. El amor y el respeto son parte sustancial de las relaciones amorosas; si estos dos elementos no existen, acompañados de la comunicación, no hay posibilidades de ser feliz, de vivir en paz con la persona “amada”.  La sociedad machista, ha difundido la idea de que si un hombre te cela es porque te quiere y muchas mujeres dadas a ser consejeras amorosas de sus amigas o familia dicen: “Si te cela te quiere”, y así comienza el sutil e invisible lazo de dependencia entre el agresor y la víctima. Manipulan a la mujer para que se aleje de sus padres, de sus familiares, de sus amigos, para tenerla sola, indefensa… a su merced, para hacer con ella lo que les dé la gana, ofenderla, golpearla, degradarla y… matarla “si se porta mal”. La mujer actual ha logrado ocupar puestos que antes sólo eran para los hombres, sin embargo la violencia de género es cada día mayor porque en el aspecto sentimental, muchas mujeres, permiten que el hombre las considere inferiores. A propósito del Día de la No Violencia Contra las Mujeres, en una plática de amigos, uno de ellos argumentó: “Es que hay mujeres tremendas, por eso las matan”. Aberrante ¿verdad? Y de éstos hay muchos en la viña del Señor. Pero las mujeres no sólo  corren peligro en sus relaciones sentimentales y familiares…  el crimen organizado recluta niñas y jovencitas, a las que, incluso utilizan como “halconas” y sicarias. Las niñas  son usadas como “mulas”, correos o  esclavas sexuales de los jefes de plaza, quienes una vez saciados sus instintos las matan. El escalofriante problema fue dado a conocer por la presidenta de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y El Caribe, Teresa Ulloa. La defensora de los derechos de las mujeres asegura que el presupuesto destinado para combatir este delito es insuficiente y que hay silencio de las autoridades en torno a este problema social.  Las niñas son trasladadas en camiones de carga para ser comercializadas, sobre todo en los municipios aledaños al Distrito Federal, por lo que recomendó la revisión de este tipo de transporte.  Los diferentes órdenes de gobierno están obligados a implementar estrategias como la prevención, protección y persecución del delito. La Organización de las Naciones Unidas asegura que la trata de blancas es una moderna forma de exclavitud que, en la práctica se traduce en explotación sexual, servidumbre doméstica y sexual, matrimonios y mendicidad forzada. La trata interna es 50 veces más alta que la internacional,  ahí la urgencia de que los municipios, donde  los secuestros son del domino público, participen en la instrumentación de una vigilancia estricta en el trasporte de carga, donde trasladan a las pequeñas para irlas vendiendo, incluso, en pisos de remate. En el trayecto dejan una niña, toman otra y siguen su camino que; algunas son llevadas a Estados Unidos, donde, afirma, la defensora de derechos humanos, se encuentra el mercado más grande de sexo, droga y  mano de obra infantil barata. Las autoridades municipales son claves para la prevención porque están cercanas a la población. “Saben que la población está cansada de simulaciones; que necesitamos de un verdadero compromiso. La trata de blancas es un problema social que causa terror a la población pues cada día rapta a  niñas más pequeñas y niños.  Guillermo Fernández Orozco, vicario general de la Diócesis de Toluca, asegura que la corrupción es lo que permite que este delito siga creciendo, ya que es muy fácil evadir a la justicia. Afirma que la trata de personas se ha incrementado de forma significativa en los últimos años sin que se logre instrumentar una respuesta eficiente por parte de las autoridades. El religioso sugiere extremar precauciones, sobre todo las mujeres y menores de edad, para no exponerse de forma innecesaria ya que, dice, es el principio de los graves casos de la trata. Sobre todo, deben saber con qué personas están relacionadas en el círculo donde se mueven. Los padres de familia deben tener mayor cuidado de sus hijos y no permitir que por un descuido las pequeñas vivan algún riesgo de este tipo en que se convierten en víctimas de las bandas criminales. El internet  es un instrumento que hace posible “enganchar” a las personas, siendo los más susceptibles los menores de edad, por ello es necesario un sistema de vigilancia de las actividades cibernéticas. Algunos países como Francia utilizan este recurso para dar con las bandas de trata y otros delitos. En nuestro país la apatía ha permitido que vaya en aumento. En Latinoamérica, corresponde a México el vergonzoso tercer lugar en explotación sexual de niñas. “Vivas nos queremos” es el slogan de las marchas de Mujeres y Niñas por la Paz.

A fondo
Helena Cárdenas
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