Ayer comenzó, oficialmente, la contienda electoral, aunque en la práctica, ésta dio inicio desde diciembre del 2017, mes en que comenzaron a “hacer olas” los ahora candidatos del PRI, PAN y Morena, con sus respectivos aliados, quienes, además de un buen puesto buscan no perder su registro ante el INE y, sobre todo los recursos que les destina este Instituto político. Esta será la campaña más antidemocrática de la historia debido a que la apertura a los llamados candidatos ciudadanos ha tenido más candados que la caja fuerte de cualquier banco. Como todos sabemos, los candidatos ciudadanos aspirantes a la presidencia de la República tuvieron que reunir las firmas de apoyo, mismas que juntaron por medio del sistema electrónico destinado por el INE para tal efecto; este mecanismo fue como un arma de dos filos para los contendientes, sirvió para demostrar que cuenta con el apoyo de la ciudadanía y para que el Instituto encabezado por Lorenzo Córdova les quitara un número cuantioso de firmas  argumentando lo que viniera en gana, incluso que había credenciales de personas que ya habían muerto, tal como ha ocurrido en el padrón electoral en múltiples ocasiones, claro que cuando esta situación “anormal” se ha dado no hay sanción alguna porque se aplica aquello que sirve perfectamente para hacer llevar a cabo actos de corrupción: el Instituto Nacional Electoral se vuelve juez y parte, por lo que es benévolo consigo mismo, o mejor dicho con sus funcionarios. Las pre campañas sirvieron para posicionar a José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, mientras los aspirantes ciudadanos trataban desesperadamente de conseguir su boleto para poder estar en la boleta. La condición de ciudadano radica en que los contendientes no pertenecen a algún partido político y vemos que desde que el PRI y sus aliados lanzaron a José Antonio Meade fue aceptado por el INE como precandidato. Entendemos que el aval estaba dado por el Tricolor, Verde y Nueva Alianza, pero la realidad indica que si Meade no pertenece a ningún partido viene a ser un candidato ciudadano y por ello debió presentar sus firmas, cuando menos para hacernos creer a los simples y mortales ciudadanos que todo se efectúa con apego a la ley, con democracia. Las propuestas son otro tema cuestionable. Ricardo Anaya parece tener sólo estas palabras en su acervo: “ya se van a ir”, dice al referirse al gobierno federal priísta, de quienes, sostiene, son culpables de la “guerra sucia” organizada en su contra, que no es otra cosa sino el esclarecimiento de los recursos millonarios del candidato del PAN adquiridos en tan pocos años.  Por este motivo su campaña, además de contar con la “rola” y video más vistos en los medios electrónicos y cibernéticos, me refiero a la de: “Movimiento naranja, movimiento ciudadano. Movimiento naranja, el futuro está en tus manos, na,na,na,na,na, na, na, na”, se ha enfocado a defenderse a sí mismo de los supuestos ataques para que los ciudadanos que ejercerán su derecho “democrático” en las urnas el primero de julio piensen que él será un presidente honesto, justo, impoluto, ese con el que todos los ciudadanos del mundo sueñan y no ven ni verán llegar porque el poder corrompe al más justo. Eso es una ley que ha formado una cadena que nadie quiere romper ya que conviene a sus intereses ser un eslabón de ella en lugar de estar sólo e ir a parar a la chatarra. José Antonio Meade,  como es de suponerse, dará continuidad al proyecto del gobierno federal actual, así es como corresponde, porque ya en el camino de la elección no pueden salirse del “huacal”, para muestra basta un botón llamado Luis Donaldo Colosio. El candidato de “Juntos haremos historia”, ese a quien en los spots llaman “ya sabes quién” y que todos sabemos tiene por nombre Andrés Manuel Obrador, y tiene a todo México con “el alma en un hilo” con la declaración de que firmará una amnistía con la delincuencia, lo que quiere decir que la ley de víctimas podría desaparecer puesto que si los delincuentes ya podrán hacer de las suyas si muestran “arrepentimiento”, dejarán de ser,  precisamente, delincuentes y las víctimas pueden dejar de existir para la ley. Ver para creer. La última de López Obrador es su anuncio de que, si gana la presidencia de la República suspenderá la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, decisión que ocasionaría muchos problemas legales, al gobierno federal porque la recisión de contratos, la mayoría de las veces, contienen sanciones económicas, que en este caso específico serían millonarias y en dólares. Esto mostraría a México ante la opinión pública mundial y los inversionistas extranjeros como informales o tal vez como ignorantes y podría traer consigo la disminución de inversión extranjera y el aumento del desempleo. Hay que agregar que dice dará marcha atrás a la reforma educativa, pero no ha dado los datos específicos al respecto. La recién aceptada, Margarita Zavala, trae la escuela de su esposo y, literalmente, maestro, Felipe Calderón, por lo que muchos deben estar muy descontentos, principalmente quienes se oponen a que los delincuentes sean atacados para lograr que la seguridad tenga aunque sea un pequeño avance. Ahora, más que nunca se requiere de la reflexión ciudadana, de pensar bien  quien conviene más a los ciudadanos. Como dice la canción: “Piénsalo”

Por: Helena Cárdenas / [email protected]

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