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Según las estadísticas de cada 100 niños que entran a la primaria únicamente 15 terminan una carrera profesional, lo que quiere decir que los otros 85 o se vuelven “ninis” o, como se dice coloquialmente, se ponen a chambear, con todo y que la Constitución garantiza el derecho a la educación gratuita, pero como la palabra gratuita fue sustituida por las cuotas voluntarias, la educación resulta muy cara para muchos padres de familia que no pueden pagar cuotas de inscripción que van de 200 a 400 pesos en preescolar, primarias y secundarias, porque en las preparatorias y bachilleratos técnicos las cuotas,  no pueden evadirse de ninguna manera, pues se pagan directamente en los bancos, son de mil pesos para arriba el semestre.  De acuerdo con cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INRGI), en el territorio nacional hay dos millones 500 mil niños trabajando, unos son explotados por algún familiar, o por personas que los secuestran. En miles de hogares mexicanos el tema educación es prácticamente prohibido porque está muy lejos de su alcance. Hay padres que, por necesidad, ponen a sus hijos a trabajar, otros, deciden, por sí mismos, buscar un trabajo; en ambos casos abandonan la escuela primaria, secundaria o preparatoria, simple y sencillamente porque tienen que buscar el sustento diario, tienen que comer. Cabe destacar que a nivel mundial existen más de 168 millones de niños en condición de trabajo infantil. La política económica es la causante de que tantos jovencitos trabajen como empacadores para ayudarse a pagar su transporte e insumos educativos, que sangran el bolsillo de los padres de familia y ahora el estos jovencitos que forman ya parte de la fuerza laboral del país para poder salir adelante ante la apatía del gobierno que dice preocuparse porque todos tengan acceso a la educación en lugar de ocuparse realmente para terminar con este problema social.  En los últimos 30 años no se han visto cambios sustantivos, por lo que se necesitan tasas de crecimiento sólidas y permanentes. Supuestamente México se convertiría en el jardín del Edén  con las reformas, ya que se incrementarían la recaudación y la competitividad, pero no ha sido así.  Los flagelos sociales son el pretexto perfecto para que se legisle, pues autoridades del Trabajo han argumentado que el único camino que hay para combatir el trabajo infantil y aumentar el crecimiento en México, son “el esfuerzo y las reformas”. Mas claro ni el agua… los niños, jóvenes y todos los pobres deben seguir esforzándose para sobrevivir y las reformas servirán para que haya tasas de crecimiento aunque los cambios sustantivos jamás se vean porque a mayor recaudación mayores son los ingresos para la clase política de alto nivel quienes tienen recursos para que sus hijos estudien en las mejores escuelas privadas del país y del extranjero. El dinero del erario nunca llega al pueblo; se queda en las cuentas bancarias de los funcionarios, no en sus bolsillos, ahí no cabe. Oficialmente se dice que la tasa de crecimiento del dos por ciento no es suficiente para que se incorporen al mercado laboral 800 mil jóvenes anualmente, de los cuales sólo 400 mil obtienen empleo,  muy mal pagado. Como la reforma educativa no fue aceptada por los maestros que integran la Coordinadora, el éxito de ésta, dice del lado gubernamental,  dependerá de un frente común constituido por autoridades, maestros, padres de familia y sociedad civil, en ese orden, para consolidar un sistema de mayor calidad. Aseguran que la reforma educativa no está exenta de errores y contradicciones, por lo que se requiere una reforma social. La valoración intelectual de la propuesta es un tema que a muchos preocupa, sobre todo ahora que, luego del examen realizado a estudiantes colocó a nuestro país entre los más atrasados del mundo, tanto así que está por debajo de Nigeria y otros países donde se supone que el rezago educativo es alarmante. Dice el secretario de Educación Aurelio Nuño que si la reforma educativa se hubiera hecho hace diez años ya se verían los resultados, que, precisamente, aseguro se verán en ese lapso. Diez años… los pequeños que están en primero y segundo de primaria, si sus padres cuentan con recursos para ese entonces, estarán cursando la preparatoria; algunos harán una carrera universitaria, pero llevarán a cuestas las deficiencias de un modelo educativo pésimo, decadente, algunos, incluso, vivirán con las secuelas del mal trato de su maestro o maestra. Supuestamente la reforma educativa quedaría bien con todos y no quedó bien con nadie, y va en retroceso, por ello el gobernador de Oaxaca ya prometió plazas para aplacar a los de la Coordinadora. Es el sistema mexicano, primero se hacen las cosas para negociar y luego se vuelven vicio, corrupción. Plazas, sueldos, herencias laborales, ese es el estira y afloja entre los maestros opositores y el Gobierno mientras el sistema educativo tiene a los niños en un total atraso intelectual.  La educación debe ser de calidad y realmente gratuita. Los maestros deben trabajar con profesionalismo, ética, vocación de servicio. En otras palabras que el Estado destine el presupuesto necesario para que cada escuela funcione y que los maestros enseñen y eduquen porque hoy dicen que ellos enseñan y que la educación se da en las casas. La violencia esta en las casas y también está presente  en las aulas, porque la educación tripartita es una falacia.

Por: Helena Cárdenas / [email protected]