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Durante los ocho años de gobierno de Barak Obama, que ayer concluyeron, reconoció que  el problema de que los pequeños latinoamericanos y, sobre todo los mexicanos, crucen la frontera, no radica en ello precisamente,  sino en los motivos que los orillan a realizar la hazaña exponiendo su vida. Los gobiernos de México y Estados Unidos compartieron la base de datos de niños migrantes no acompañados, en un esfuerzo para colaborar, identificar y dar más certidumbre de los números de personas que pasan y las edades, así como para  mejorar las estadísticas en las fronteras estadounidenses, pero el punto a  examinar, se centró en la respuesta a la pregunta, ¿qué obliga a los niños a emigrar?, a la que habrá que agregar ésta: ¿Donald Trump trabajará de manera conjunta en esta problemática? El gobierno mexicano ha insistido en que se  trabaja para contar con las herramientas necesarias, que permitan atender el incremento en el flujo de niños migrantes no acompañados. Sin embargo, fue el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos quien dio a conocer un informe realizado por el Centro Pew, el que se precisan los lugares de origen y  las ciudades de dónde provienen los menores detenidos en la frontera.  Asegura que el número de menores capturados en la franja fronteriza casi se duplicó en menos de un de año, esto motivó la preocupación de Barack Obama sobre este penoso problema que enfrentan países como México, El Salvador, Guatemala y Honduras, principalmente. El informe revela que la pobreza que se vive en Centroamérica, es el factor que ha orillado a miles de niños a emigrar a los Estados Unidos, la mayorìa  provenientes de las áreas rurales de Guatemala, donde la pobreza es extrema, mientras que los niños de Honduras y El Salvador son de regiones  extremadamente violentas y ven menos riesgoso pasar la frontera sur de México y atravesar nuestro territorio en condiciones infrahumanas con tal de llegar a Estados Unidos. Sus hogares son más peligrosos que la migración. San Pedro Sula, Honduras es considerada la capital del crimen del mundo, con una tasa de 187 homicidios por cada 100 mil habitantes,  es el crecimiento del narcotráfico. Más de dos mil 200 menores no acompañados, provenientes de esta ciudad fueron capturados,  el año pasado y 800 de Tegucigalpa y Juticalpa. El Salvador ocupa el segundo lugar en homicidios en Latinoamérica con 70 homicidios por cada 100 mil habitantes. Lo curioso es que la cifra de homicidios en México no salió a relucir, aunque esto no quiere decir que nuestro gobierno no debe dar la cara. Once millones de los niños mexicanos fueron detenidos entre el primero de octubre de 2013 y el 31 de mayo de 2014. Barack Obama y el presidente Enrique Peña Nieto, anunciaron una acción más efectiva respecto a lo que su gobierno ha llamaron una “urgente situación humanitaria”, que pretendieron arreglar con una reforma migratoria que nunca llegó. “No podemos ser hipócritas, México no puede exigir trato digno a sus migrantes en Estados Unidos, mientras no garantice el mismo trato a los miles de indocumentados centroamericanos que atraviesan por su territorio”, señalan activistas comunitarios en Los Angeles, California, quienes piden al gobierno de Peña Nieto respeto a los derechos humanos de los menores centroamericanos que atraviesan el país y migrantes de todas las edades. Un informe de la organización Médicos sin Fronteras, asegura que el 58 por ciento de los migrantes atendidos dentro del territorio mexicano sufrió uno o más episodios violentos durante su travesía. El Programa de Derechos Humanos de la UNAM, presentó el estudio Migración y Derechos Humanos, que asegura que 400 mexicanos mueren en la franja fronteriza cada año y más de 20 mil centroamericanos son secuestrados en su paso por México. Indica que la corrupción en los tres órdenes de gobierno en México y el blindaje que Estados Unidos realiza en la frontera ha encarecido las tarifas de los “polleros” lo que ha atraído la atención de la delincuencia organizada hacia los migrantes, quienes ahora son víctimas de extensión, secuestro, trata de personas, mutilación, homicidio y hay indicios de tráfico de órganos. El gobierno mexicano dice preocuparse por la situación de los niños migrantes y de los adultos también. Pidió a Obama un tratado migratorio y pelea por los derechos de los mexicanos en Estados Unidos, pero jamás ha respondido a las preguntas: ¿Por qué emigran los niños mexicanos? ¿Por qué niños y adultos arriesgan su vida para ir a trabajar a los Estados Unidos? ¿Por qué no se defienden los derechos humanos de los mexicanos en territorio nacional?  ¿Por qué importa más el dinero de la remesas que las vidas de los mexicanos? A pesar de las amenazas de Donald Trump, el gobierno mexicano ha puesto las esperanzas en el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, por la amistad de éste con un primo del nuevo presidente de Estados Unidos, amistad que lo regresara a la escena política a pesar de la fallida entrevista de Trump-Peña Nieto y de ser considerado el orquestador del gasolinazo que tiene a los mexicanos de menos recursos al borde la miseria.

Por: Helena Cárdenas / [email protected]