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Desde hace dos años, el crimen organizado recluta niñas y jovencitas, a las que, incluso utilizan como “halconas” y sicarias. Ya reclutan menos niños porque este problema fue ubicado por las autoridades competentes. Las niñas secuestradas son usadas como “mulas”, correos o de esclavas sexuales de los jefes de plaza, quienes una vez saciados sus instintos las matan, advirtió la presidenta de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y El Caribe, Teresa Ulloa Ziaurriz. La defensora de los derechos de las mujeres considera que el presupuesto destinado para combatir este delito es insuficiente y asegura que hay silencio de las autoridades en torno a este problema social. Dijo que las niñas son trasladadas en camiones de carga para ser comercializadas, sobre todo en los municipios aledaños al Distrito Federal, por lo que recomendó la revisión de este tipo de transporte. Esta lamentable situación a la que están expuestas las niñas debe tomarse con seriedad. Los diferentes órdenes de gobierno están obligados a implementar estrategias como la prevención, protección y persecución del delito que implica una flagrante violación de los derechos humanos. La Organización de las Naciones Unidas asegura que la trata de blancas es una moderna forma de exclavitud que, en la práctica se traduce en explotación sexual, servidumbre doméstica y sexual, matrimonios y mendicidad forzada. De acuerdo con Teresa Ulloa la trata interna es 50 veces más alta que la internacional,  ahí la urgencia de que los municipios, donde los lugares en que  ocurren los secuestros es del domino público, participen en la instrumentación de una vigilancia estricta en el trasporte de carga, donde trasladan a las pequeñas para irlas vendiendo, incluso, en pisos de remate. En el trayecto dejan una niña, toman otra y siguen su camino que, algunas veces llega hasta Estados Unidos, donde, afirma, se encuentra el mercado más grande de sexo, droga y  mano de obra infantil barata. Insistió en que las autoridades municipales son claves para la prevención porque están cercanas a la población. “Saben que la población está cansada de simulaciones y que necesitamos de un verdadero compromiso y porque puede reglamentar cómo va a extender los permisos para que abran lugares desde cafés porque ahora los chiquillos y las chiquillas por diez pesos ya se pueden pasar una hora. Pueden reglamentar los antros, sobre todo los de alto impacto”. La trata de blancas es un problema social que causa terror a la población pues cada día rapta a niños y niñas más pequeños. Guillermo Fernández Orozco, vicario general de la Diócesis de Toluca, asegura que la corrupción es lo que permite que este delito siga creciendo, ya que es muy fácil evadir a la justicia a quienes corresponde proteger a la ciudadanía. Afirma el vicario que la trata de personas se ha incrementado de forma significativa en los últimos años sin que se logre instrumentar una respuesta eficiente por parte de las autoridades. El religioso sugiere extremar precauciones, sobre todo las mujeres y menores de edad, para no exponerse de forma innecesaria ya que, dice, es el principio de los graves casos de la trata. Sobre todo, deben saber con qué personas están relacionadas en el círculo donde se mueven. Los padres de familia deben tener mayor cuidado de sus hijos y no permitir que por un descuido los pequeños vivan algún riesgo de este tipo en que se convierten en víctimas de las bandas criminales. El internet  es un instrumento que hace posible “enganchar” a las personas, siendo los más susceptibles los menores de edad, por ello es necesario un sistema de vigilancia de las actividades cibernéticas. Algunos países como Francia utilizan este recurso para dar con las bandas de trata y otros delitos. Alicia Mesa, directora del Centro de Estudios Sociales y Culturales Antonio de Montesinos, organización no gubernamental dedicada a estudiar el fenómeno, afirma que vivimos en un sistema patrialcal y adultocrático que toma decisiones y ve como cosas o mercancías a las mujeres, niñas y niños y las promueve en el “mercado” para su explotación sexual o laboral. En Latinoamérica, corresponde a México el vergonzoso tercer lugar en explotación sexual y trata de personas, particularmente mujeres, niñas y niños cuyo destino principal son los Estados Unidos. La directora de la organización señala que el barrio de La Merced, en el Distrito Federal, es el sitio donde existe la mayor explotación sexual de mujeres y niñas en toda América Latina.  El Estado de México, Chiapas, Tlaxcala y Veracruz, además de los estados fronterizos, son los lugares donde las redes de tratantes de mujeres, adolescentes y niñas, actúan para el enganche y reclutamiento. El secuestro, la trata de personas, son delitos que convierten a sus víctimas en objetos; esos seres humanos que merecen respeto pierden su dignidad y libertad, y sus captores, si son atrapados, reciben penas que no compensan el sufrimiento de las víctimas y sus familias. Esa es la justicia. “Vivas nos queremos” es el slogan de la marcha de Mujeres y Niñas por la Paz, efectuada hace cinco días. Esperamos que el llamado surta efecto y no resulte que las miles de mujeres participantes se conviertan en votos para algún partido.