El gobierno puede apoyar a los familiares  de los mexicanos que fallecen en el extranjero y son repatriados. Para quienes radican fuera del territorio mexicano esta medida consular resulta alentadora, sin embargo, para tener acceso  al apoyo económico destinado a este triste fin es necesario someterse a un minucioso estudio socioeconómico mediante el cual se determinará el porcentaje de apoyo a las familias de los fallecidos. Las oficinas consulares proporcionan a los familiares un acompañante especial para agilizar los trámites y poder regresar a México los restos. Cabe aclarar que dichos trámites son emitidos exclusivamente por las autoridades del país o del estado donde falleció la persona. La práctica no es pagar los servicios funerarios con ceremonia religiosa, flores. De todo esto se tienen que hacer cargo las familias. Hay veces en que no se da la ayuda porque no corresponden por el nivel socioeconómico de la familia, pero  se les da una lista  de las principales agencias funerarias, indica la Dirección de Protección de Mexicanos en el Exterior. Las embajadas y consulados mexicanos han establecido alianzas con algunas casas funerarias para que las familias puedan recibir precios bajos por los servicios y, sobre todo, para que no sean víctimas de algún fraude. Entre el 38 y el 40 por ciento de los recursos asignados a la Dirección de Protección de Mexicanos en el Exterior son utilizados para este fin. Cada año son repatriados alrededor de 4 mil  connacionales, para lo que se utilizan aproximadamente 97 millones de pesos. En todos los consulados mexicanos se trabaja de manera permanente para atender estas penosas situaciones o las peticiones que al respecto llegaran a hacer los familiares de los fallecidos. Se lleva a cabo un estudio socioeconómico para determinar el monto  con el que se apoyará a las familias que se enfrentan a este difícil transe, contando con el apoyo de las casas del migrante, localizadas en diferentes estados del país, las que complementan el gasto del traslado. Los costos para el traslado de fallecidos en el extranjero es alto en realidad, sin embargo, los mexicanos radicados en el exterior deben tener la certeza de que de una u otra manera cuentan con el apoyo de gobierno ya que, de acuerdo con la directora de Protección a Mexicanos en el Exterior, la protección consular es una de las prioridades del gobierno mexicano, de ahí, que de manera constante se capacita a los cónsules para que cuenten con las herramientas que les permitan hacer frente a esta difícil situación que enfrentan de forma cotidiana y muy especialmente para que la atención que proporcionen sea de calidad puesto que se trata de mexicanos que atraviesan por momentos sumamente dolorosos al perder a un familiar lejos de la tierra que los vio nacer… lejos de sus demás familiares. Por su parte las embajadas emiten, únicamente, un acta de defunción espejo, mediante la cual se permitirá el ingreso del cuerpo a territorio mexicano y para que pueda ser trasladado a su destino final. El traslado de un fallecido requiere procedimientos especiales como trámites en aeropuertos y aduanas por lo que el costo promedio de repatriar restos puede oscilar entre los 70 y 90 mil pesos. Si estos trámites los realizara, por ejemplo, una agencia funeraria de los Estados Unidos costarían hasta siete mil dólares, es decir, unos 120 mil pesos. El costo para efectuar la repatriación de un cuerpo es de aproximadamente 50 mil pesos, pero aumenta considerablemente por el pago del vuelo y el transponte terrestre que lo llevará al lugar donde se realizará el sepelio. Hay que  precisar que, además de los trámites normales que se realizan ante un deceso, el cadáver debe ser embalsamado para que se mantenga el mayor tiempo en buen estado y el traslado se debe hacer en un féretro de zinc. Las oficinas consulares necesitan estar en estrecha comunicación con las embajadas para que se autorice el traslado y se revise la documentación respectiva, emitida por las autoridades locales. Posteriormente se comunican con las agencias aduanales del país donde ocurrió el fallecimiento y se establecen los vínculos con las líneas aéreas que se encargan del traslado del cadáver. En las oficinas consulares aseguran que las personas encargadas de apoyar a los familiares de los mexicanos que fallecen en el extranjero cuentan con las herramientas indispensables para atender con responsabilidad y sensibilidad estos casos. Cuentan con un manual básico para hacer frente a las diferentes situaciones, que son difíciles pues involucran uno de los dolores más fuertes a los que nos enfrentamos los seres humanos: la muerte, parte de la vida que creemos conocer; sabemos que nuestro destino final es la muerte pero no estamos preparados para enfrentarla. En cuanto a la repatriación los gobiernos de México y Estados Unidos han tenido avances sustantivos. Este compromiso de conducir las repatriaciones de manera segura y coordinada para salvaguardar la seguridad y el respeto de los derechos humanos de los mexicanos migrantes se realizó de manera bilateral hasta el gobierno de Obama. En este lado de la frontera los mexicanos siguen en espera de que derechos como el trabajo, la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, etc., sean respetados para que no tengan que irse a buscar el sueño americano con el riesgo de regresar a suelo mexicano en un féretro.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]