En febrero  en los consulados de Estados Unidos comenzó el proceso para que los mexicanos que radican en el extranjero puedan obtener su credencial para votar con fotografía para que su derecho al voto quede garantizado. Según la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Instituto Nacional Electoral, que establecieron un convenio para llevar a cabo la credencialización en el extranjero, la finalidad es que, sin importar que residan en el extranjero, todos los ciudadanos mexicanos conserven sus derechos políticos. Así las cosas, los mexicanos radicados en el extranjero podrán votar a partir de agosto del 2017. Quienes radicamos en territorio azteca sabemos que lo que se pretende en realidad es tener una estrategia más para que las elecciones parezcan realmente democráticas, ya que quienes no tienen dinero ni para transportarse a otra colonia para buscar chamba han perdido el interés en ejercer el llamado derecho al voto que sólo da derechos y poder a quienes cuentan con esta importante herramienta para obtener un trabajo en el que no necesitan tener un perfil, profesión o edad determinada. Son trabajos de los mejor pagados en los que, además,  pueden llenar sus bolsillos con el tráfico de influencias y los recursos destinados a su labor. Cabe aclarar que los mexicanos radicados en el extranjero son personas que tenían una buena posición económica aquí, no, la mayoría, en el caso de los residentes en Estados Unidos, arriesgaron todo para buscar un mejor futuro, un trabajo bien remunerado. Dicen  que hay que ponerse en los zapatos de las personas para entender su situación, pero muchos ciudadanos, de este lado de la frontera, piensan que nuestros compatriotas que viven fuera del país no se verían favorecidos al escoger a tal o cual candidato.  Dicho con conocimiento de causa. Si no sirven a sus gobernados ¿cómo atenderán los problemas de los mexicanos  fuera de México? ¿Por qué no se ocuparon antes? Si atendieran los problemas ciudadanos no habría tantas injusticias de este lado de la frontera. No habría millones de personas en extrema pobreza. No existiría el programa Sin Hambre, porque en cada uno de los estados, ciudades y pueblos que conforman el suelo mexicano, no habría hambre. El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, en un mensaje a los medios de comunicación se expresó en el mismo tenor que en las pasadas elecciones al señalar que existe un riesgo de inseguridad e inconformidad social que pone el riesgo los comicios internos que se efectuaron en 13 estados. En esa ocasión dijo que los problemas estructurales de México son una amenaza y afirmó que la antidemocracia persiste, por lo que instó a los actores políticos y a la sociedad en su conjunto a asumir su responsabilidad en la organización de los comicios. “Hoy podemos decir que tuvimos un amago que se cernió sobre las elecciones. Que es una amenaza que no está exorcizada y que es una responsabilidad de todos atender. Los problemas siguen ahí y alimentan pulsiones que en el futuro es probable que se vuelvan a cernir contra las elecciones. Ahí tenemos ese problema”, indicó al asegurar que la vía electoral no es la única manera en que podemos  plantear  soluciones, pero que sin elecciones no habría un contexto democrático. Reivindicar  las elecciones no garantiza que los grandes problemas se resuelvan, aunque si abren la vía para que se resuelvan de manera pacífica, precisó. En la institución encargada de organizar los procesos electorales existíael temor de que en los procesos electorales se produjeran amenazas de boicot, y ya estuvieron presentes, en las pasadas elecciones, en Baja California Sur, Tamaulipas, Oaxaca, Puebla y Veracruz, estados en los que las autoridades electorales locales tuvieron que trabajar para garantizar que los comicios transcurran sin incidentes violentos. Por otra parte, el Instituto Nacional Electoral considera que, luego de que Andrés Manuel López Obrador apareciera en todos los spots de Morena, otros partidos crean necesaria una reforma electoral. Los cambios en los procesos electorales deben verse como el ajuste de la condiciones para fortalecer los sistemas  democráticos y no necesariamente como cambios encaminados únicamente a la coyuntura política. Respeto a la incorporación de la segunda vuelta en los procesos electorales, Córdova, hace hincapié en la necesidad de que los legisladores tomen en cuenta las implicaciones técnicas y operativas, además de cuestionar cuáles serían los problemas que se resolverían en un sistema electoral que en sí es ya complejo. Por su parte, los legisladores argumentan que la segunda vuelta les daría legitimidad, lo cual quiere decir que están consientes de que llegan al poder sin el respaldo de la mayoría absoluta. La legitimidad deben ganársela con sus acciones, con la preocupación y ocupación de sus representados, los ciudadanos, porque lleguen por minoría o mayoría, lo que cuenta es el trabajo realizado, que no es otra cosa que el bienestar de todos y cada uno de los mexicanos. Mientras no lo entiendan podrán estar 30 años en el poder y seguirían haciendo lo que Porfirio Díaz: oprimir al pueblo.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]