“Existe un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado sólo por la ambición de lucro y de poder”, asegura el Papa Francisco quien, en reiteradas ocasiones ha manifestado que estas acciones deben conducir a hacer una “severa reflexión sobre el hombre”                                                   ya que “los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten  a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”.  A todos estos manejos monetarios internacionales los denomina falsos derechos que no es otra cosa que la “distribución fáctica del poder entre una pluralidad de sujetos”, lo que hace que el poder esté limitado y resulte contrario a los ideales de todos los ciudadanos de un país ya que, como todos vemos, se concentra en grupos que son los que determinan quién puede entrar al monopolio político y quién no, de ahí que, como ocurre en México los gobernantes pertenecen a las mismas familias, al mismo grupo de amigos, sin importar el partido al que pertenezcan porque, cuando se vuelven “incómodos” en un partido, cómodamente se colocan en la cima de otro para disputarse el poder entre amigos y cerrar el paso a las bases que son quienes en verdad trabajan, sobre  todo durante las campañas políticas. Desde hace algunos años hemos escuchado que a los que viven del poder gubernamental se les llama “actores políticos” y eso son en realidad, pues dicen tener desacuerdos, dicen tener diferentes ideales, presumen sus plataformas políticas y van de un partido a otro siendo recibidos con bombos y platillos al momento de su llegada. Los supuestos pleitos son meramente estrategias para blindar el poder, para hacer un cerco que impida la entrada de quienes no son amigos, compadres o familiares de los aspirantes a los puestos de elección, por ello en una misma dependencia trabajan, precisamente, los amigos, compadres y familiares de los altos jefes y de uno que otro que, bien relacionado, puede conseguir chamba para los suyos. Esta es la estrategia laboral de los actores políticos. Las plazas gubernamentales deberían estar abiertas a toda la población, algo así como lo que se hizo en la SEP, para que pueda haber una auténtica democracia. Cuando  el máximo guía de la Iglesia Católica visitó la sede de las Naciones Unidas, el secretario general de este organismo, Ban Ki-moon, le dijo que muchas personas se inspiran en su “humildad y humanidad”.  El sumo pontífice  gracias agradeció a los empleados de este organismo internacional por un trabajo que afirmó, “hace posible muchas de las iniciativas diplomáticas, culturales, económicas y políticas”, enalteciendo así la labor que realizan todos y cada uno desde los funcionarios, cocineros,   empleados de campo hasta los de mantenimiento. Ante ellos hizo un llamado a la acción global por la justicia social, la calidad de la vida, la dignidad para todos y la lucha contra el cambio climático, tema sobre el que asegura que cualquier daño al ambiente “es un daño a la humanidad”, que los seres humanos somos parte del ambiente y que nuestro comportamiento debe tener límites éticos “que la acción humana debe reconocer y respetar”.   Indicó, además que: “Cada hijo o hija de un país tiene una misión, una responsabilidad personal y social, por lo que  la actividad legislativa, consiste en hace que un  país crezca como nación. Una gran verdad, pues  los legisladores son el rostro de su pueblo, sus representantes y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política. La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo. La actividad legislativa debe estar basada en la atención al pueblo, para eso los ciudadanos depositan los votos en  las urnas”. Aquí, junto con sus representantes, quisiera tener la oportunidad de dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada día para trabajar honradamente, para llevar el pan a su casa, para ahorrar y, poco a poco, conseguir una vida mejor para los suyos. Que no se resignan solamente a pagar sus impuestos, sino que, con su servicio silencioso, sostienen la convivencia. Que crean lazos de solidaridad por medio de iniciativas espontáneas, pero también a través de organizaciones que buscan paliar el dolor de los más necesitados”, dijo el Papa, en su oportunidad ante el Congreso estadounidense. De este lado de la frontera, seguimos esperando que este emotivo  discurso  haga  eco en nuestros legisladores, en todos y cada uno de los actores políticos  para que, al fin, entiendan que deben defender la dignidad de todos los mexicanos, porque ellos no son el rostro de este pueblo; ellos no tienen  el sufrimiento que provocan las carencias económicas, producto de la injusticia social ocasionada por los legisladores y políticos de alto nivel. Ellos no sufren a diario pensando en qué darán de comer a sus hijos.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]

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