Según informes oficiales  en los primeros  meses de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto el número de homicidios relacionados con el crimen organizado llegó a 4 mil 249, lo que representa una cifra 17 por ciento menor a la registrada entre diciembre de 2011 y marzo de 2012. En total se registraron 685 homicidios dolosos menos. De acuerdo con el primer balance oficial fallecieron 184 servidores públicos vinculados con tareas de seguridad, los secuestros sumaron 551 casos y fueron detenidos 41 de los 221 delincuentes considerados “objetivos  prioritarios”. El secretario de Gobernaciòn, Miguel Angel Osorio Chong, considera que se trata de “datos duros” y que no se pueden asumir actitudes triunfalistas”, mientras la ciudadanía sigue esperando la violencia sea realmente erradicada de todo el territorio nacional, porque las cifras, con todo y el “porcentaje menor”, no  tranquilizan a la población. En materia de seguridad no se ha cumplido. Al comienzo de los años sesenta se creó en México un régimen especial para que en la frontera norte se instalaran empresas de ensamble y exportación; hablamos de las maquiladoras, empresas que tuvieron un éxito enorme aunque los costos sociales rebasaron los alcances de éste. La prosperidad de lugares como Ciudad Juárez radicó en una mano de obra barata, en su mayoría femenina, y, para no variar con derechos laborales violados, utilizando los contratos de “protección” firmados por líderes sindicales corruptos. Ante tanta presencia femenina se presentó el machismo que deja a las mujeres  con la responsabilidad total de los hijos, surgiendo una gran cantidad de madres solteras que rebasa el promedio de las tasas nacionales, pero el problema más grave surgió cuando comenzaron los crímenes contra mujeres que llegaron a cifras alarmantes y pusieron a México ante la opinión mundial. Ciudad Juárez se convirtió, por su localización, en un sitio de destino de millones de personas, unas de paso en busca del codiciado sueño americano y otras en busca de un trabajo aunque mal remunerado. Comenzaron también a llegar  miles de toneladas de drogas, que al igual que las personas pasaban al otro lado o se quedaban. El punto crucial de los problemas sociales llegó cuando en los años noventa Estados Unidos decidió cerrar lo que antaño se denominaba “frontera abierta”, entonces esta Ciudad se volvió el talón de Aquiles del gobierno federal. Ese fenómeno que corroe las entrañas del territorio nacional, llamados impunidad y corrupción gubernamental, provocó que el narcotráfico, la extorsión y los secuestros, además de las redes de prostitución y el comercio sexual de menores creciera a pasos agigantados, no pudiendo frenarlos ni la alternancia en el poder en el estado de Chihuahua, donde el PRI y el PAN se han sucedido en el gobierno y el deterioro continúa ante la falta de interés de las autoridades para atacar las causas de fondo. La violencia convirtió a esta ciudad fronteriza en la más peligrosa del mundo. En el 2007 hubo 148 ejecuciones, en 2009 hubo dos mil 82, con lo que aplicando la media nacional que es de 25 homicidios por cada 100 mil habitantes, la de Ciudad Juárez llegó a 201; se incrementaron los secuestros, extorsiones y, por supuesto, las violaciones a los derechos humanos cometidas ¿por quienes cree usted?, efectivamente, por los encargados de brindar seguridad a los ciudadanos. Nada raro ¿verdad?, pues esto ocurre en cada rincón de nuestro maltrecho México. Los pobladores de Ciudad Juárez, como otras ciudades y pueblos del país, estàn enojados, resentidos, con el gobierno federal de la pasada administraciòn, al que critican diciendo que se lanzó a una guerra sin una estrategia integral, incluso se quejan porque, dicen, que quien fuera el jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón,  visitó más esta ciudad para inaugurar maquiladoras que para atender los graves problemas de inseguridad. En enero del 2010 el mando y la coordinación de la seguridad pasaron al gobierno federal porque el descontento de la población presionó a las autoridades locales y federales  para que dicho mando no lo tuviera el Ejercito, llegando al grado en que los pobladores pidieron la intervención de los cascos azules de la Organizaciòn de las Naciones Unidas y la ayuda de la policía militar de los Estados Unidos, peticiones que no pueden ser permitidas de este lado de la frontera porque la intervención de otro país sería una violación a nuestra soberanía pues como dicen, y dicen bien, la ropa sucia se lava en casa y a quienes dirigen esta casa les corresponde poner fin a la violencia en todo el territorio nacional para que esa noticia optimista del 30 de octubre de 2009, que hablaba del dia en que en Juárez nadie fue asesinado, se convierta en una realidad nacional diaria. “No hay asesinatos en el territorio nacional. Se ha erradicado la violencia”. Sería la mejor de las noticias. Pero los políticos  están ocupados en las reformas y en las elecciones del 2018  que pueden darles beneficios personales… el pueblo no les interesa; que se las arregle como pueda o que se vayan a Estados Unidos y si los deportan pueden trabajar, ¿dónde cree usted? Si, en las maquiladoras. 

Por: Helena Cárdenas / [email protected]

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