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Los expertos en temas bélicos aseguran que la guerra que sostuvieron Francia e Indochina, cuya batalla más cruenta fue la de Dien Bien Phu, fue el “modelo de guerra” utilizado en Vietnam, que dejó el territorio asiático lleno de sangre tanto de los lugareños como de las tropas de Estados Unidos. Ambos países se sacudieron hasta lo más profundo y tienen aun huellas de una guerra que aniquiló a millones de inocentes. Y como el ser humano tiene por costumbre el  tropezarse dos veces, o más, con la misma piedra. Aseguran  los estudiosos del  fenómeno bélico que el modelo que aplicó en la guerra contra el crimen organizado, el gobierno de Felipe Calderón,  no era de creaciòn propia sino una versión de lo que en muchos países se ha  hecho través de la historia y que ha dejado grandes extensiones de tierra llenas de sangre y de muerte. Indican que en esa guerra se aplicaron los mismos principios vividos en México, por supuesto la escala es menor porque en Vietnam se desplegaron cientos de miles de soldados estadounidenses a ese combate brutal en el que el gasto en productos bélicos llegó a niveles nunca antes vistos y la muerte recorrió esos lares tal como lo presentan las películas del holocausto. El gobierno de Estados Unidos exigía que más y más soldados se incorporaran a la demencial guerra junto con miles de tanques, aviones, helicópteros y vehículos de transporte, que quedaban destrozados, provocando que la inversión para el sostenimiento de las fuerzas armadas de ambos países los dejará padeciendo una crisis que duró  casi una década. Los únicos beneficiados por esa masacre fueron los negociantes de la industria bélica que aumentaron sus ganancias en miles de millones de dólares. El pueblo norteamericano además de sufrir la irreparable pérdida de sus seres queridos, padeció una crisis económica tremenda; esto únicamente sirvió  para que en el país del norte muchas personas, del pueblo,  crearan conciencia respecto a la violencia. En Vietnam aun viven en la pobreza… y en paz. Pero como hay humanos que traen en todo su cuerpo el gen de la maldad (los cientìficos aseguran que existe este gen), la guerra iniciada por George Bush, padre, trajo los mismos resultados… dìa tras dìa llegaban a ese país efectivos militares; la ocupación duró casi diez años durante los cuales en casa por casa, calle por calle, los iraquíes luchaban contra un ejército que se convirtió en un verdadero depredador que los mantenía ocupados mientras el clan de “los vampiros del petróleo”, del que forman parte la dinastía texana de los Bush, multiplicaban el precio del combustible, manipulando las reservas petroleras de Irak que, casualmente, ocupaban el segundo lugar a nivel mundial. George Bush, junior, continuo con la tradición familiar asestó otro duro golpe al pueblo iraquí. Con el pretexto de detener a  Sadam Hussein se cometieron  atrocidades que violan los códigos de guerra, como son las humillaciones sexuales a que fueron obligados muchos prisioneros del devastado país del Medio Oriente. En Afganistán la guerra fue igual; Estados Unidos e Inglaterra se vieron afectados económicamente, mientras que para el bloque comunista representó su caída. Las experiencias no han servido para que la violencia pare porque los industriales de la guerra, las  drogas y el gas, fuera de toda lógica quieren seguir incrementando sus fortunas. En México el modelo de guerra costó más de 30 mil vidas; el Ejército y la Marina, junto con la Policía Federal sumaron más de 150 mil efectivos; la Secretaría de Seguridad aumentó su gasto en más del 400 por ciento, pasando de nueve mil a 32 mil millones de pesos al año que, hasta hoy, no es más que un derroche inútil ya que así como se multiplicó la inversión en la guerra contra el crimen organizado los cárteles también se multiplicaron y tienen a su mando a miles de mexicanos que ven en los negocios ilìcitos la salida a su crisis económica. Algunos sociólogos afirman que el crimen organizado crece más rápido  en  países  donde la pobreza es producto de la mala política económica. Por desgracia en Mèxico tenemos autoridades que sólo  se ocupan de su bienestar personal y de la gente de dinero como ellos, basta mencionar que en  el DF y también en  Jiutepec, a partir de la administración de Silvia Salazar,  sólo hacen descuento en el pago del impuesto predial a los que pagan miles de pesos, o sea los que tienen dinero; los pobres tienen que pagar su predial sin descuento; bueno, los ancianos  hasta ahora tienen  descuento del 50 por ciento. Con esto queda demostrado que siguen sin atender realmente la economía doméstica, por ello cada día  las personas en condición de pobreza aumenten de manera alarmante. ¿Qué hace el presidente Enrique Peña Nieto para que la ineptitud y la corrupción no sigan impidiendo la correcta aplicación de la ley? ¿Qué  hace para que todos los mexicanos tengan una economía que les permita tener una vida digna? ¿Qué hace para que la paz retorne a las calles y los hogares? Preguntas  extensivas a las autoridades estatales y municipales ya que han pasado tres años y todo sigue igual o peor. La espera por la paz sigue siendo un sueño. El derecho a una vida digna sigue siendo violado. Muchos mexicanos siguen optando por irse a Estados Unidos para dejar de ser pobres, a pesar de la amenaza presidencial. Otros siguen aguantando los míseros salarios y algunos más se incorporan al crimen organizado. El año próximo comenzaran, nuevamente, las promesas de México sin  pobreza, sin  violencia y desapariciones forzadas, con empleos, mejores servicios de salud y educativos… el mismo discurso… las mismas mentiras.

Por: Helena Cárdenas / [email protected]