El IV Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, presentado ante los legisladores por el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, fue un día de protestas. Los maestros disidentes continúan sus plantones argumentando que si no hay diálogo no reanudan clases en sus respectivas escuelas. El Gobierno sostiene que si no reanudan clases no habrá diálogo; uno y otro bando se avientan la pelota mientras en el medio se encuentran los niños y los padres de familia, cansados, decepcionados, indignados, porque su derecho a la educación ha sido violentado. En Oaxaca muchos padres han hecho un esfuerzo sobrehumano para inscribir a sus hijos en alguna de las 29 escuelas particulares, los demás continúan esperando a que  sus pequeños dejen de ser rehenes de los profesores. La visita de Donald Trump se convirtió en una piedra en el zapato de millones de mexicanos. El descontento por la llegada del candidato a la presidencia de Estados Unidos territorio mexicano fue motivo de protestas, de reclamos al jefe del Ejecutivo Federal quien, estoicamente, o mejor dicho, políticamente, aguantó las críticas provenientes de  las redes sociales, de las calles y de los jóvenes que fueran invitados a interrogar al presidente sobre temas de interés nacional. Millones de personas disfrutaron de una transmisión en la que de una tómbola sacaban en nombre de quienes cuestionaron a Peña Nieto. Fue una gran obra que cumplió su cometido, que no fue ver al presidente de la República sometido a un interrogatorio, no, ese fue el guion de la puesta en escena; el verdadero objetivo fue minimizar la importancia del IV Informe de Gobierno. ¿A quién le interesó saber su contenido? A pocas personas, entre ellos los políticos de oposición y los medios informativos. Muchos más quedaron satisfechos al ver como las nuevas generaciones hacían preguntas duras al presidente. La escena fue digna de una película de Hollywood… 300 jóvenes colocados a manera de Circo Romano y en medio el actor principal, gallardo, impecable con su traje elegante, afrontando sus actos, sus responsabilidades, sus fallas ante quienes quieren que su futuro inmediato esté lleno de oportunidades, no de las que emanan de un programa social, sino de las oportunidades que permiten labrarse un porvenir digno, en el que solventar gastos de vivienda, salud, educación, vestido, calzado, diversión, alimentación, se logre con trabajos bien remunerados, quizás no como los de los políticos y altos funcionarios públicos, pero si acordes a los altos costos de los productos de primera necesidad y los impuestos.  Una economía equitativa, como reclamó uno de los participantes. El IV Informe fue minimizado también por la visita de Trump. Todos hablaban de él y de su anfitrión. Ambos hechos fueron una excelente estrategia para que la atención no se centrara en calificar el trabajo realizado durante el cuarto año de la administración que quitó al PAN  el poder que tuvo durante 12 años. El IV Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que contiene 727 páginas, consta de cinco temas: México en Paz, México Incluyente, México con  Educación de Calidad, México Próspero y México con Responsabilidad Global. En el primer tema, entre otros puntos, informa que de septiembre de 2015 a julio de 2016 continuó la adecuación de la División Territorial Militar, Naval y Aérea, a la situación política, económica, social y militar, que prevalezca en el país con el fin de mantener presencia en todo el territorio nacional; el Combate a la Corrupción para transparentar la acción pública en materia de justicia para recuperar la confianza ciudadana; los derechos humanos y la violencia contra niños, niñas y adolescentes. Como todos los informes oficiales se muestran cifras, se detallan acciones, aunque en la práctica, como en todos los gobiernos, todo es muy diferente. México no vive en paz, la violencia prevalece en calles, pueblos, ciudades. Es un país donde, desde tres sexenios anteriores se habla de 60 millones de pobres y 10 millones en pobreza extrema, con lo que queda de manifiesto que no es un país incluyente sino uno con enorme desigualdad social. Independientemente de la lucha magisterial, que busca beneficios laborales, la educación mexicana es decadente. La calidad de la Educación no se manifiesta en las aulas porque los programas son mediocres. En México de 120 millones de mexicanos,  sólo el diez por ciento de la población puede vivir sin carencias. Los demás trabajan mucho y ganan poco; muchos están desempleados. Las personas de 35 a 60 años o más, se encuentran desamparados, porque los pocos empleos que hay, mal pagados, son para los jóvenes. En México es muy difícil ser próspero. El pueblo es pobre y a pesar de esto México se encuentra entre las 15 potencias económicas; queda así demostrado que la responsabilidad global si se está cumpliendo, aunque para lograrlo haya que seguir sacrificando, apretando el cinturón de la mayoría de los mexicanos. El presidente dijo que Trump es una amenaza y que los mexicanos merecen el respeto de todos. Si todos los que están en el poder respetaran a todos los mexicanos otro gallo nos cantaría. 

 

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