El entonces director del IMSS y actual candidato a la jefatura de la Ciudad de México, Mikel Arriola, aseguró, hace dos años que, comparada con la de otros países, la tasa de donación de órganos en nuestro país es muy baja en lo que se refiere a cadáveres, mientras que la donación entre personas vivas es más alta porque se realiza como último recurso debido; según él, a que no existe una normatividad que agilice el procedimiento de trasplantes. Por este motivo, los  diputados federales propusieron reformas a la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social para que las donaciones de órganos se realicen “default”. La nueva ley para donaciones sería similar a la que se aplica en España, llamada “Regla de default”, y consiste en que de no existir una negación expresa se daría por hecha la aceptación. Este procedimiento, sin duda, facilitaría e incrementaría la donación de órganos de cadáveres o de personas con muerte cerebral. En otras palabras la donación aplicaría el conocido refrán de que “El que calla otorga”, se trata  de personas que al momento de perder a un familiar pasan un trance sumamente doloroso, lo que significa que no están en condiciones de tomar una decisión tan difícil. Podrán decir si y después arrepentirse o decir no y al paso de los días considerar que hubiera sido mejor autorizar la donación de órganos del familiar que perdieron. Una vez legalizada esta práctica de donación, “el IMSS, que es el principal generador de trasplantes en el país, tendría más posibilidad de realizarlos y sustituir severos tratamientos como las hemodiálisis por donaciones del órgano  necesario para mantener la vida de una persona”, precisó en su oportunidad el ex  titular del IMSS. Sin embargo entre la población, que nada tiene que ver con política o con servicios médicos, la negación para la donación de órganos se debe a la corrupción, porque todos sabemos que las listas de espera, aquí y en cualquier parte del mundo (pero sobre todo aquí, hay que recalcarlo, ya que ocupamos el nada honroso primer lugar mundial en corrupción), colocan al mejor postor ($$$$), a los familiares y amigos a la cabeza, lo que provoca que muchas personas mueran. Durante su gestión en el IMSS, Mikel Arriola, dijo algo que es súper importante recalcar: Explicó que la oferta  de órganos es muy limitada porque deben hacerse una serie de gestiones entre las que se encuentra revisar si hubo voluntad, o no, para la donación de los órganos y, agregó que en cuanto puedan tener la ley de donación por default, se eliminarán pasos del proceso de donación, tales como gestionar con los familiares si existe alguna autorización para que los órganos sean sustraídos y trasplantados, pues, asegura, que por ello se pierden muchos órganos de cadáveres que ya no van a ser utilizados,  que pudieron haber salvado vidas. Arriola mencionó la palabra oferta… queremos entender que lo hizo en un sentido meramente práctico, ya que de no ser así podríamos interpretarlo como comercio porque, todos sabemos como funciona la ley de la oferta y la demanda. Mencionó también la eliminación de trámites especificando la gestión para que los familiares  autoricen la sustracción y trasplante de los órganos de su ser querido que perdió la vida. Esto invita a pensar que da a entender que podrán sustraer  los órganos sin autorización de los familiares, lo que sería una absoluta violación a los derechos humanos tanto de la persona que murió como de los familiares que tendrían que aceptar que les entregaran el cadáver vacío o hasta sin piel, porque debemos recordar  que también se hacen trasplantes de piel. Otra frase que demuestra falta de sensibilidad es “cadáveres que ya no van a ser utilizados”. ¡Qué falta de sensibilidad!, las personas no tiran a sus familiares a un contenedor de basura, no, somos un pueblo que, a pesar de la violencia que impera desde hace más de una década, tenemos raíces espirituales, veneramos a nuestros muertos; algunas personas deciden la incineración y guardan las cenizas en una urna o en casa, otros prefieren enterrar a sus difuntos para tenerlos, de acuerdo con su religión, en un lugar santo, de ahí la palabra camposanto anterior a la de panteones que hoy conocemos. Las personas de ciencia hablan de ignorancia ante la negación a la donación de órganos y no se ponen a pensar que han culturas en las que los lazos familiares son muy fuertes aún después de la muerte. Ese lazo se llama amor. Por ello sólo los familiares o la autorización en vida pueden permitir que el IMSS tenga la “oferta” de órganos que necesita. Por aquellos ayeres, Arriola informó que pronto darían a conocer los programas que permitirían mejorar la atención, como el programa “SER-IMSS, para que tratemos bien a los derechohabientes”. Indicó que las mamás podrán presentar un certificado médico ordinario para reingresar a una clínica y que las embarazadas ya no tienen que acreditar su estado, en tanto que los jubilados ya no tendrán que acreditar su supervivencia presencialmente. Si usted, estimado lector, es derechohabiente del IMSS estará de acuerdo con esta servidora que para mejorar la atención también es necesario que el gobierno dote de medicamentos de calidad a todas las clínicas y que el abasto satisfaga la demanda porque los pacientes no pueden sobrevivir con naproxeno y paracetamol (y ya ni eso tienen), y que el trato del personal sea respetuoso, profesional y ético. Debido al espacio entre cita y cita y a la falta de medicamentos muchas personas se agravan y se vuelven candidatos a un trasplante. Ejemplo los  enfermos de los riñones a quienes el médico  receta un antibiótico, no comer irritantes, no tomar refrescos y tomar mucha agua. El tiempo pasa y…. el paciente requiere un trasplante de riñón. Ironías de los servicios médicos púbicos.  ¿Y el prevenimss?...  bien, gracias.   

Por: Helena Cárdenas / [email protected]