“El abuso del dinero público distorsiona a los partidos; con los mega paquetes de spots en televisión y radio, totalmente inequitativo”, expresó la ex primera dama y ex candidata presidencial independiente, Margarita Zavala Gómez del Campo, al anunciar su retiro de la contendía electoral, el pasado miércoles, en un reconocido programa de televisión, asegurando que “esto se debe en gran parte a la carencia de segunda vuelta electoral. Al dejarlo todo a una sola vuelta se suprime la posibilidad de que el ciudadano pueda expresar sus verdaderas preferencias y se pasa a votar únicamente entre quienes aparentan tener más posibilidades de triunfo. Estas condiciones de inequidad y de falta de segunda vuelta se impusieron y reconozco que hacen inviable una candidatura independiente con posibilidades de éxito”. La pregunta es ¿por qué esperar hasta este momento si desde que el INE dio apertura a las candidaturas independientes comenzó el proceso electoral presidencial más antidemocrático de la historia moderna de nuestro país?, amén de la violencia verbal manifestada por los contendientes, quienes han dedicado todo su esfuerzo en hacer quedar mal al contrario, unos y otros tienen bastante “cola que les pisen”, por eso unos a otros se la pisan, dando a los ciudadanos la opción de votar por quien tenga menores índices de deshonestidad y corrupción. Margarita fue atacada y juzgada por el trabajo que su esposo, Felipe Calderón, realizó en materia de seguridad, incluso Ricardo Anaya se atrevió a hacerlo, cuando en ese periodo formaba parte del PAN-GOBIERNO y avalaba el trabajo de su correligionario. Durante el primer debate Margarita le criticó este proceder por lo que el panista, aliado del PRD y Movimiento Ciudadano, agregó que Calderón se dedicó a acabar con las cabezas del narcotráfico, provocando disputas entre los integrantes de los cárteles por el poder, lo que, a la vez llevó a la creación de nuevos cárteles y, precisó que él desmantelará los cárteles, tal como se hizo en Italia para debilitar a la delincuencia organizada. El punto medular de este proceso electoral debe ser el empleo y la violencia, juntos, porque aunque Margarita ha dicho que no se debe criminalizar la pobreza, y es cierto, el próximo presidente de la República, los Congresos, federal y locales, los alcaldes, los partidos, unidos, como uno sólo deben trabajar por la creación de nuevos empleos, bien remunerados, y no sólo para jóvenes, pues hay un importante grupo de la población en total olvido: las personas entre los 40 y 60 años, la mayoría en plenitud, inteligentes, fuertes, llevando a cuestas la experiencia acumulada, misma que no tienen oportunidad de enseñar a las nuevas generaciones porque las autoridades del trabajo y los patrones decidieron darle los empleos a los jóvenes y abandonar a las personas mayores a su suerte. Por necesidad económica muchos se han unido a los grupos delincuenciales, eso es cierto y decirlo no es satanizar el terrible problema social que representa. En términos oficiales a la violencia que vive el país se le denomina inseguridad, pero no nos dan la seguridad de que eso se logrará a pesar de que la contienda electoral ha sido manchada con sangre de candidato a alcaldes. ¿Por qué no unirse para acabar con este flagelo? Todos dicen tener la fórmula mágica, sin embargo no la comparten, no están dispuestos a implementarla a menos que ganen el puesto deseado. ¿Para esto se gastan miles de millones de peso en la existencia de los partidos políticos? ¿Para esto se llevan a cabo los procesos electorales más caros del mundo? “Los partidos que se sometieron al dinero tienen más de 12 mil millones de pesos del dinero público, para este año; tienen miles de spots a la semana por cada estación de radio y televisión y yo tengo 23 y a medida que se acerca la elección los ciudadanos dejan de valorar lo que los candidatos realmente proponemos para concentrar su decisión en lo que las encuestas marcan como más probable que ocurra”, precisó Margarita Zavala y reconoció que no hay oportunidad de ganar esta elección que además está polarizada. La figura de la mujer en la contienda presidencial se fue, con todo y que la democracia tiene un término femenino, dejando el camino a quien quiere perdonar a los delincuentes, a quien nunca ha tenido un puesto de elección popular, a quien lleva 20 años en el servicio público y no logró, en su oportunidad, apoyar realmente a las familias pobres y a quien quiere dejar sin mano a quienes han pecado en el arca abierta y se han apoderado del erario público. Habría un” mochadero” de manos tremendo. ¿Por quién votar? ¡¡Vaya dilema!!

Por: Helena Cárdenas / [email protected]

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