Los actores políticos cambian de oficina, van y vienen de un partido a otro y su autolimitado campo de acción es el mismo: dedicarse a aprobar leyes del ejecutivo en turno aunque ataquen los derechos de los ciudadanos que tuvieron que escuchar, vía telefónica sus propuestas, que abrieron las puertas de sus hogares para escuchar, de viva voz, como el candidato usaría su llave mágica para cambiar la vida de los mortales que no están afiliados a algún partido político. Para los ciudadanos el tiempo de elecciones representa la forma de liberarse de los gobernantes incompetentes o de los corruptos; se habla entonces de promesas que motivan al análisis, hay  conjeturas y chismes, hasta llegar a las burlas porque el sistema político, sea cual fuere el partido por el que se decide emitir el sufragio, es lo mismo. Todos parecen haber salido de la misma escuela o como decimos coloquialmente, están cortados por la misma tijera. En la irreverente comedia que es la política cambian los personajes que se encargarán de “resolver los problemas”, que siempre son los mismos porque las autoridades no atienden los problemas públicos, pues no hay respuestas gubernamentales después de cada elección. La democracia que ante el mundo presume el gobierno mexicano no ha sido respetada porque la capacidad directiva de nuestros gobernantes no es  suficiente para que cumplan con sus funciones básicas al menos. Y es que cuando se trata de beneficiar al pueblo lo ven como un privilegio al que no cualquiera tiene acceso. Para muestra basta un botón. En tiempo de elecciones podemos ver carteles anunciando diferentes cursos, que en esta época de crisis son una buena opción, sobre todo para las amas de casa, porque pueden hacer algún trabajo en su hogar y ganarse unos pesos sin descuidar a los hijos. Pero tienen un costo, que no es en dinero precisamente; el requisito para recibir los cursos son mínimos, sin embargo limitan el acceso de muchas personas ya que deben presentar la credencial de afiliación del partido correspondiente y, si no la tienen pueden afiliarse y ya . Lo que quiere decir textualmente: “Te afilias o no hay curso”. Eso se llama manipulación, porque los recursos que llegan a todos los partidos políticos vienen del presupuesto que, se conforma de las divisas y los impuestos de todos los mexicanos, por lo tanto aun perteneciendo a otro partido o a ninguno estos cursos deben ser para todos. Por estos pequeños detalles es que el desarrollo social no llega a todos los rincones del país. La opinión generalizada es que nuestra clase política no posee los instrumentos, léase recursos económicos, o mejor dichos no tiene buena voluntad para quitarle al pueblo los candados que le impiden vivir libremente en México. La clase política se ha enfrascado en un diálogo de legitimidad política, sobre todo en las últimas elecciones presidenciales y han olvidado que requieren capacidad para dirigir un país donde los gobernantes viven como ricos y el pueblo sigue en el subdesarrollo, viendo como se legisla a favor de pocos y en contra de millones. La incapacidad del gobierno se ha tornado en ingobernabilidad desde el momento en que no se atienden con eficiencia las demandas sociales justas y los problemas sociales crónicos, aunque en esta ingobernabilidad el pueblo también lleva su parte de culpa, al volver a votar por personas que robaron a un municipio, que cometieron ilícitos como el tráfico de influencias, que se enriquecieron de la noche a la mañana y, sobre todo, porque se somete al imperio del poder gubernamental. Dicho sometimiento surge por no exigirles que cumplan con sus obligaciones, por permitirles que se deslinden de sus responsabilidades. Durante el sexenio de Felipe Calderón escuchamos, reiteradamente que era el culpable de las muertes violentas derivadas del crimen organizado; esta aseveración sirvió para que presidentes municipales, diputados locales y federales, senadores, gobernadores y procuradores de los estados se fueran sin pena ni gloria, algunos, incluso, se ufanaron en el “deber cumplido” dejando tras de si hambre, inseguridad y lágrimas. Cuando se oye la palabra ingobernabilidad llueven los ofendidos y nunca reconocen que su incapacidad de resolver los problemas de sus respectivas sociedades es la que les da este calificativo. Para muchos las elecciones del 2012 representaron la última luz en el oscuro túnel social. Esperaban que el gobierno priìsta diera marcha atrás en la reforma laboral. La reforma educativa aún tiene descontentos a miles de maestros. La inseguridad va en aumento y desgraciadamente nuestro estado se encuentra inmerso en este grave problema que ha costado la vida de hombres, mujeres y niños. El fin e inicio de un sexenio hace que los ciudadanos vivan con miedo, un ejemplo es  el rumor de la desaparición del  Seguro Popular que ha beneficiado a millones de personas, la aplicaciòn del IVA en alimentos y medicinas y la privatización de los servicios de salud y la educación, que serían  la estocada final al sufrido pueblo mexicano, con lo que queda demostrado que los cambios y el progreso sólo son para los políticos no para todos los mexicanos. Eso es el pacto entre las fuerzas políticas.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]

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