“Gobierna con el corazón”.  Cualquier mortal latinoamericano pensaría que estas palabras son del acervo cultural de una primera dama de un país como Nicaragua, Guatemala, Colombia, Venezuela  y ¿por qué no? de México, si al fin y al cabo nada cuesta soñar, pero no es así, fue Melania Trump quien se dirigió de esta manera a su esposo, el mandatario de los Estados Unidos. ¿El motivo?, las imágenes tan crueles donde todo el mundo vio la forma en que son tratados los niños de los migrantes, entre ellos muchos mexicanos. Según informes oficiales, de la Casa Blanca, donde vive Donald Trump y su esposa (no vaya usted a pensar querido amigo lector que la casa de La Gaviota, desde hace casi seis años mejor conocida como Angélica Rivera, la primera dama de nuestro país), estas fueron las  palabras  que “motivaron” a Donald Trump a firmar un acuerdo mediante el cual se compromete a no separar a los niños de los migrantes. Por supuesto, “la buena onda” sólo llegó hasta ahí porque los migrantes seguirán siendo tratados y procesados con todo el rigor de las leyes estadounidenses y, según sus palabras, continuará la política de cero tolerancia hacia los migrantes. Así las cosas, los niños ya no serán separados de sus padres, las familias ya no serán separadas al llegar como migrantes del otro lado de la frontera norte. De este lado, el gobierno mexicano tardó al menos dos días para expresar un “enérgico llamado” a Trump, luego de que se hicieran virales las imágenes donde aparecen niños latinos en jaulas, en condiciones inhumanas; imágenes que antes habíamos visto cuando el gobierno de Estadounidense encabezó la guerra contra Irak, en aquel entonces fueron severamente criticados por haber maltratado a los iraquíes, a pesar de que existe ese adagio que dice que en el amor y “en la guerra todo se vale” y no es verdad, no se vale ensañarse con la gente débil y mucho menos quienes más que débiles son indefensos: los niños, esos pequeños que han visto sufrir a sus padres, que han pasado hambres porque en sus respectivos países los gobernantes no se tocan el corazón, no les duele ver a la gente del campo con los pies descalzos, con surcos que los hacen parecer tierra seca, con sus miradas sin esperanza que elevan al cielo en espera de que el creador toque los corazones de los funcionarios de gobierno. El gobierno de Trump los considera delincuentes cuando su único delito fue nacer en tierra donde no se puede cosechar después de haber sembrado, esto ocurre en las urnas, pequeñas cajas de cartón de donde salen los documentos que empoderan a quienes, tras conseguir su objetivo: llegar o conservar el poder, los abandonan, los condenan a vivir en la miseria, con salarios que ya rayan en la explotación laboral, mientras los funcionarios y legisladores se despachan con la cuchara grande, para muestra basta un botón llamado Layla Sansores quien saca del erario hasta sus estrafalarios colores de tintes. ¿Qué dijo Andrés Manuel respecto del comportamiento abusivo de una de sus correligionarias? Nada, la disculpó, o mejor dicho la perdonó, puesto que se ha convertido en el mexicano que perdona y acoge en su equipo a gente de conducta y honorabilidad muy cuestionables, esos son sus “niños de pecho” que quieren gobernar al país. De acuerdo con informes provenientes de fuentes cien por ciento confiables el vecino del norte, el gobierno mexicano y, por supuesto  políticos que andan en una guerra real que antes se llamaba elecciones, desde hace aproximadamente dos meses y medio conocían el infierno en que están viviendo los niños migrantes y, como es de suponerse, prefirieron enfocarse en las campañas, total ya en el poder tratarían de hablar con Trump, pues tal vez, y digo tal vez, no quiero pecar de mal pensada, piensan que si aguantaron hasta hambre cuando estaban en México, bien pueden estar un ratito más en las cárceles y las jaulas en Estados Unidos. El presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, quien por cierto no ha conseguido relación alguna con el presidente Donald Trump, emitieron un mensaje “enérgico” contra el trato que el gobierno de la Trump está dando a nuestros migrantes. ¿Y? ¿Lograron algo?, no; tuvo que ser la primera dama de Estados Unidos quien convenciera a su esposo de su mal proceder.  Opinan muchos ciudadanos que el gobierno mexicano actúa de esta manera porque no puede dar la cara, porque saben que tienen buena parte de culpa ya que si los mexicanos deciden arriesgar su vida para tener empleos mejor pagados en Estados Unidos es porque en todo el territorio nacional no hay oportunidades para quienes nacieron pobres, es porque saben que los derechos humanos son parte de un discurso oficial y electoral, es porque saben que aquí su único destino es morir tal como nacieron, sin nada y que el destino de sus hijos es el mismo, es por eso que arriesgan su vida al cruzar la frontera, que se aferran a la última esperanza al sueño americano, porque el sueño mexicano se ha convertido en pesadilla cada noche y que la pesadilla continúa, incluso, al despertar. De la misma manera padecen millones de centroamericanos y sudamericanos, unos resignados se quedan a esperar, otros deciden emigrar, unos más se hartan y deciden defender sus derechos dentro de sus países, como está ocurriendo en Venezuela y Nicaragua, donde la opresión ya llegó a su límite. Gobernar con el corazón. Dicen algunos compatriotas que en algunos países esto no es posible porque hay gobernantes que no tienen corazón o que si lo tienen, éste es de hierro, por lo tanto pedirles que gobiernen con el corazón es un riesgo y que mejor es pedirles que gobiernen con honestidad, con justicia, con moral, con bondad, con misericordia. Si este primero de julio llegaran al poder hombres y mujeres con estos preceptos humanos, la vida de todos los mexicanos sería mejor y ya no tendrían que emigrar, que enfrentarse a la política de la Cero Tolerancia.

Por: Helena Cárdenas / [email protected]

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