“No mentir, no robar, no traicionar al pueblo”, aseguró el candidato de la coalición “Juntos haremos historia”, Andrés Manuel López Obrador, quien ha dicho un sin fín de veces que a quienes llama “la mafia del poder” roban 500 mil millones de pesos año con año, por lo que considera que estos políticos hacen que los delincuentes sean “niños de pecho”, esta apreciación debe ser lo que lo llevó a pensar en la amnistía, palabra que quiere decir, literalmente, derogación de una ley penal o de las penas por determinados delitos, especialmente políticos, decretada por un monarca, gobierno o parlamento. ¿Cómo podemos entender esto? Como una ley de dos filos, algo así como esa herramienta llamada serrucho, que corta de ida y vuelta. ¿Por qué? Simple y sencillamente porque los legisladores están promoviendo la extinción del fuero, con lo que quedarían desprotegidos, a merced de la justicia que los políticos se hacen unos a otros cuando se encuentran una piedra en el camino, tal como le ocurrió a Javier Duarte, quien de no estar en la cárcel se hubiera convertido en el talón de Aquiles del actual gobernador de Veracruz, Miguel Angel Yunes, ya que ambos están estrechamente ligados al ex gobernador Fidel Herrera a quien, dicen los rumores, Duarte se le “salió del huacal”, de ahí que muchos ciudadanos veracruzanos opinan que el destino de Duarte estaba anunciado. Dicen los amantes de la tauromaquia que de lejos se ven los toros y así es, los ciudadanos vemos que la llamada por Andrés Manuel “mafia del poder” está conformada por políticos de todos los partidos y, aunque pareciera que entre ellos existen rivalidades verdaderamente fuertes, no hay tal. Margarita Zavala dijo a Ricardo Anaya que él estaba de acuerdo con el combate a la delincuencia organizada que implementó Felipe Calderón durante su administración y no podemos dudar de ello, puesto que Anaya era y sigue siendo panista y que la unión con el PRD y Convergencia es sólo para ganar la presidencia, no porque comulgue con las ideas de izquierda; tan es así que durante el debate aseguró que hay que combatir a la delincuencia no sólo atrapando a los “cabecillas” sino desmantelando los cárteles y puso como ejemplo lo implementado en Italia. Entendemos entonces que va a ser más duro que Calderón, entonces ¿para que criticar lo que apoyó si piensa en una estrategia más fuerte? Pero como Anaya está muy bien asesorado, y si no que para que tiene a Diego Fernández de Cevallos, un viejo lobo de mar, con un colmillo político tremendo, declaró que si él no hubiera sido el candidato del PAN hubiera sido Margarita y hubiera votado por ella, además no hay que olvidar su opinión respecto a la carrera y persona de José Antonio Meade. No hay duda, Anaya  tiene un equipo que lo puede convertir en el tercer panista que gana la presidencia de la República. Meade, Anaya, El Bronco y Margarita no están de acuerdo con la amnistía, ésta última, durante el primer debate expresó tajante: “Digo no a la amnistía por respeto a la ley y a las víctimas”. Cuando, durante el debate, El Bronco, mejor conocido en las redes sociales como “el mochamanos”,  dijo a Andrés Manuel; “Explícanos la amnistía#, el tabasqueño respondió: “El mal enfrentarlo haciendo el bien”. ¿Cómo? Las policías, municipales, estatales, federales o en Ejército, se plantarán ante los miembros de un cártel y con banderitas blancas, mientras que los delincuentes tendrán en sus manos armas de grueso calibre. ¿Cómo les leerán sus derechos? Acaso diciéndoles: “Arriba las manos, están arrestados. Todo lo que digan puede ser usado en su contra, pero si se arrepienten pueden ser perdonados”.   ¿Los familiares que han visto muertos y siguen sufriendo la desaparición de sus seres queridos estarán de acuerdo en que se perdone a quienes cometieron tan atroces crímenes? Andrés Manuel recordó la frase que enarbolara cuando militaba en el PRD, “Primero los pobres”, al considerar que amnistía no significa impunidad, precisando que su propuesta ha sido manejada de manera mal intencionada y que hay que combatir la pobreza. Aseguró que hay que planear una estrategia para lo cual está invitando al Papa Francisco, hay que preguntar si esto es posible, porque debemos recordar que para que la amnistía llegara a aplicarse tendrían que cambiar el Código Penal y los Códigos Penales de cada entidad, o sea que estamos hablando de leyes y en un Estado Laíco, como es el caso de nuestro país, no podría intervenir el Vaticano; si puede emitir su opinión, como lo hace sobre diversos temas, más no intervenir directamente. Quienes si pueden, deben y tienen todo el derecho de hacerlo son los miles de ciudadanos que sufren y lloran a sus familiares muertos o desaparecidos. José Antonio Meade preguntó a Andrés Manuel: “Cómo invitar a las víctimas a dialogar la amnistía”, por supuesto no hubo una respuesta concreta a este cuestionamiento. La respuesta está en cada hogar lacerado por la violencia, donde cada noche ruegan a Dios que esto termine porque él es el único que puede enfrentar el mal haciendo el bien. En materia política se llama pactar y si desaparece el fuero, surge entonces la figura de la amnistía para perdonar a los delincuentes y los políticos que cometen delitos. Si se arrepienten, claro. Fuero, amnistía, impunidad… lo mismo.

Por: Helena Cárdenas / [email protected]

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