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Durante la sesión especial sobre drogas efectuada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente Enrique Peña Nieto propuso combatir el consumo de drogas procurando no criminalizar a los consumidores y que el acceso a las sustancias controladas sea exclusivamente para uso médico. Para no criminalizar a los consumidores propone  elevar el consumo de mariguana, para uso  personal, que era de cinco, a 28 gramos. El jefe del Ejecutivo mexicano presentó diez propuestas las que, aseguró, salieron luego del debate sobre el uso de la mariguana. 1.-El problema de las drogas es mundial, por lo que requiere que la comunidad internacional refrende el principio de responsabilidad común. Las drogas son un problema globalizado por lo que ningún país puede hacer frente a este flagelo solo, precisamente esta individualidad es lo que ha es lo que ha dificultado la obtención de resultados. Se requiere el consenso globalizado para atender con eficacia este problema. 2.-Es preciso crear un frente común ante la delincuencia trasnacional, con el objetivo de cerrar espacios a las operaciones financieras y los delitos anexos. La cooperación entre gobiernos como el intercambio de información y acciones conjuntas permitirá desmantelar las organizaciones delincuenciales. 3.-Para abordar todos los aspectos del problema mundial de las drogas mediante distintos mandatos se requiere una mayor coordinación y colaboración entre las propias agencias especializadas del Sistema de las Naciones Unidas como la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Organización Mundial de la Salud y ONU Mujeres, que deben apoyar a los Estados miembros en la aplicación de mejores políticas, programas y estrategias contra las drogas. 4.-Los objetivos de desarrollo sostenible y los encaminados a resolver el problema de las drogas deben ser complementarios y reforzarse entre sí para que las políticas públicas y las acciones que se deriven de la política internacional  favorezcan del desarrollo sostenible. 5.-Atender los daños sociales derivados del mercado ilícito de drogas, sobre todo en las comunidades vulnerables ante el crimen organizado, en las que se necesita una prevención integral de la violencia para evitar que continúe el debilitamiento del tejido social. El apoyo consiste en alternativas laborales, educativas y recreativas. Crear alternativas productivas para que en los lugares donde se siembran estupefacientes haya una reconversión de cultivos y esquemas internacionales de agricultura por contrato. 6.-El tema de las drogas debe ser atendido desde la perspectiva de los derechos humanos pues sólo así las propuestas pueden ser integrales y favorecer el desarrollo. El cambio de fondo debe modificar el enfoque sancionador para ubicar a las personas, sus derechos y su dignidad. 7.-El consumo de drogas debe atenderse como problema de salud pública ya que constituye una amenaza para el desarrollo pleno de las personas, especialmente de nuestros niños y jóvenes. Las adicciones deben atenderse con mecanismos de prevención y soluciones terapéuticas integrales y no con mecanismos penales que criminalizan a los consumidores y dañan el desarrollo de su personalidad. 8.-Las penalidades deben ser proporcionales y alternativas al encarcelamiento, pues muchas veces los castigos a mujeres y niños en condiciones de vulnerabilidad en lugar de resolver el problema generan círculos viciosos de criminalidad y marginación. La reinserción social debe brindarse mediante educación y rehabilitación. 9.-Para prevenir el consumo de drogas mediante una campaña dirigida a niños y jóvenes a nivel global, debe haber un esfuerzo internacional. Conocer los efectos nocivos asociados al consumo de estupefacientes y psicotrópicos, protege a los miembros más vulnerables de nuestras sociedades. El acceso de sustancias controladas para fines médicos y científicos debe asegurar la disponibilidad pero, sobre todo, evitar su desviación, uso indebido y tráfico. “Esta propuesta que se deriva del amplio debate nacional sobre el uso de la mariguana a que convocó el gobierno de México con expertos, académicos y representantes de la sociedad civil. Como presidente de México, en esta sesión especial, doy voz a quienes ahí expresaron la  necesidad de actualizar el marco normativo para autorizar el uso de la mariguana con fines médicos y científicos”. La propuesta suena prometedoras, sin embargo, no es comprensible cómo si el consumo de drogas, incluida la mariguana, “constituye una amenaza para el desarrollo de las personas, especialmente de nuestros niños y jóvenes”,  el presidente de la República quiere enviar al Senado una iniciativa para reformar la Ley General de Salud y el Código Penal para elevar el consumo de uso personal de  mariguana a 28 gramos. La dosis sería  cinco veces mayor y, sobre todo los niños y jóvenes caerían más rápidamente en el consumo otras drogas. Respecto al uso terapéutico de la mariguana hay que preguntar ¿Quién impediría que la corrupción llegara a laboratorios, hospitales y consultorios médicos?

Por:  Helena Cárdenas  /  [email protected]