En el 2012, los comercios afiliados a  la  Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio Servicios y Turismo (Concanaco), compuesta por 254 cámaras de comercio y 600 delegaciones que se encuentran en 900 ciudades del país, anunciaron que ofrecerían descuentos a los votantes los días primero y dos de julio. El único requisito consistiría en presentar el dedo manchado y la credencial de elector marcada, acto seguido: los comercios participantes, que contaran con un cartel, les permitirían adquirir los productos ofertados para tal ocasión. En ese periodo electoral, Jorge Dávila, presidente de la Concanaco, aseguró a conocido diario de circulación nacional,  que era la primera vez que este mecanismo se llevaría a cabo a nivel nacional y  que aún no  cuantificaban lo que van  invertirían para motivar al electorado; las cifras, señaló, se darían a conocer una semana después de las elecciones. Los motivos no fueron explicados pero de antemano sabemos que los comerciantes no desaprovechan la oportunidad para llevar agua a su molino y únicamente pretendían hacer otro  “Buen fin”, para que  muchas personas llegaran  a los comercios y al entrar se encontraron con que las ofertas brillaban por su ausencia y como una vez que alguien entra a una tienda no sale con las manos vacías, los comerciantes hacen su agosto en julio. La Concanaco aseguró  que los descuentos que los descuentos anunciados eran reales y no sólo un gancho para incitar a la ciudadanía a votar pues la poca oferta de los candidatos hacía pensar que el triunfo sería  del  abstencionismo. Este año, no se han visto las ofertas para los electores. Me refiero, por supuesto a las comerciales, porque en cuanto a las electorales, la verdad está todo tan turbio que hasta miedo da ir a votar, y no por lo que respecta a la inseguridad, sino porque si nuestro voto favorece a quien tras lograr el triunfo nos pone el pie en el cuello, vamos a sentir como que nosotros mismos nos aventamos a sus pies para ser maltratados. Durante las campañas de ese año,  el PRI dio a conocer que el PRD estaba entregando despensas para conseguir votos y solicitó que las autoridades vigilaran este presunto ilícito electoral, pero como todos los partidos y candidatos tienen cola que les pisen, en el Distrito Federal, Diego Martínez, candidato perredista a diputado local por el distrito 27, presentó, en conferencia de prensa, un video en el que se observa como el candidato a diputado federal Giovanni Gutiérrez, del PRI, entregaba despensas en la colonia Ejido de Santa Isabel Tola, por lo que el PRD presentó una denuncia ante el Instituto Electoral del todavía llamado Distrito Federal por la entrega de despensas en la delegación Coyoacán. “Debemos hacer campaña de propuestas y no a través de aprovecharse de la situación de algunas personas, porque no se debe comprar el voto, eso está mal”, dijo el perredista. No comprar el voto. Si todos los candidatos tuvieran como ley esta frase México ya no formaría parte de los países tercermundistas. Los ciudadanos soñamos con que llegue el día en que los candidatos dejen de aprovecharse de  las necesidades de la población para hacer sus promesas de campaña. Acabar con la violencia y el narcotráfico, crear empleos, brindar servicios educativos y de salud de calidad, son en general las propuestas. Seguridad, empleo, educación y salud, cuatro temas que son bandera electoral de todos los candidatos, en todo en territorio nacional. Si cumplieran las promesas de resolver estos cuatro problemas no estaríamos viendo como un hombre, que robó a los mineros, trabajadores que exponen su vida cada día de trabajo, es ahora candidato a senador por Morena y se volvió el Mandela mexicano. ¿Qué sigue, El Chapo en Gobernación o como Secretario de Seguridad Nacional? En reiteradas ocasiones he mencionado que muchos candidatos a puestos de elección popular no tienen estudios, por ello sólo les importa  tener un empleo donde en un mes pueden ganar lo que cualquier trabajador percibe en un año o más. Optimizar la educación; la salud del pueblo  les  viene haciendo lo que el viento a Juárez,  pues ellos pueden  ir a hospitales de Houston y la violencia no la sienten porque tienen guaruras que ellos no pagan, los paga el pueblo. ¿Cómo lograr esta vida?, haciendo promesas falsas a los votantes. Haciendo ofertas fraudulentas. Sacando los “trapitos al sol” de sus contrincantes, con el riesgo de que su ropa sucia también llegue al tendedero de los poderosos.

Por: Helena Cárdenas / [email protected]

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