El maltrato infantil es vivido en la sombra, en medio de un silencio que daña, que destruye su moral y sus mentes limpias, sanas, que poco a poco van llenándose de sentimientos negativos al no alcanzar a comprender la maldad de los seres humanos que los rodean. Apenas comienzan a vivir y ya son presas de la maldad. Ya cayeron en manos del más despiadado de los depredadores: el hombre. Maltrato sicològico, golpes, abuso sexual, muerte. ¿Cuántos niños pasan por alguno de estos tormentos en este momento? Jamás conoceremos una cifra exacta porque, la mayoría de las veces, de esas gargantas que hace poco tiempo no sabían hablar no sale palabra alguna; el miedo y la vergüenza los obligan a callar, otros no podrán hacerlo nunca… perdieron la vida, porque un adulto, de su familia o ajeno, decidió demostrar su fuerza en contra de un ser indefenso. El territorio nacional forma parte de las naciones donde más menores de edad son asesinados. La cifra presentada en el Informe Nacional sobre Violencia y Salud, señala que pocos países  ejercen la violencia contra los niños como ocurre en México. Dicho informe asegura, que en el año 2000 murieron 475 pequeños  de forma cruel en nuestro país, mientras que en  Venezuela fueron 133, Rumania 35 y Kuwait tres. Hay que destacar que en Venezuela hay campañas televisivas y radiofónicas en las que se prohíbe terminantemente el maltrato o las malas palabras dirigidas a los niños, sin embargo, las cifras muestran el fracaso de este esfuerzo de las autoridades y los organismos interesados en la niñez. Los culpables de este fracaso son los adultos que con sus mentes retorcidas abusaron sicológica o físicamente de algún pequeño. La violencia ejercida sobre los menores de edad es una muestra  del poco valor que se concede a los derechos de los niños porque en nuestra sociedad existen altos niveles de aceptación hacia la imposición de castigos físicos y maltrato verbal; son prácticas  cotidianas que pueden verse en los hogares, en la calle e incluso en las escuelas que, siendo consideradas como el segundo hogar de los niños que tienen el privilegio de gozar del derecho a la educación, se vuelven el segundo lugar donde son maltratados cuando los niños encuentran uno de esos profesores que creen que la autoridad se ejerce gritando y el respeto se gana humillando a los alumnos. El estudio informó que entre los 27 países que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México y Corea ocupan el deshonroso primer lugar en casos de niños muertos por heridas intencionales o accidentales. En el año mencionado murieron 69 pequeños, en su mayoría asfixiados o ahorcados. En las aulas nos enseñan que la esencia del periodista debe ser la objetividad; esto quiere decir que no debemos dejarnos llevar por los sentimientos, pero al escribir estos datos no puede uno dejar de sentir coraje, dolor, tristeza, impotencia… niños de uno a cuatro años fueron ahogados; de cinco a los 14 fueron asesinados por armas de fuego y otras armas. ¿Qué hicieron para merecer tal castigo?... nacer de seres despreciables, vivir cerca de bestias con cuerpo de humanos, pasar junto a quienes no tienen respeto por la vida de los niños.  El informe fue entregado a la Organizaciòn Mundial de la Salud para formar parte de un estudio que realiza el secretario general de la ONU sobre violencia contra los niños que, en lo que respecta México es alarmante ya que contempla también los suicidios que han llegado a la cifra de 180 por año en menores de 14 años.  Es urgente que la sociedad tome conciencia, que padres y maestros entiendan que el respeto se gana respetando y la autoridad se ejerce con el ejemplo que damos a nuestros niños. Ya es hora de que las autoridades implementen penas más severas para quienes maltratan o asesinan a un niño. No podemos seguir viviendo en la barbarie, porque mientras  en los hogares la educación sea sustituida por la violencia, mientras en las escuelas los maestros se hagan de “la vista gorda”, habrá violencia en las calles. Sigue imperando la idea de que a los niños se les corrige con una nalgada y los golpes van aumentando conforme los niños crecen, hasta que, quienes no tienen control de la ira, los matan. Quienes no conocen la moral los violan y quienes los ven como mercancía los venden para explotarlos, poniéndolos a trabajar,  prostituyéndolos o vendiendo sus órganos. La felicidad que se vive en un hogar con buenas costumbres, el derecho a estudiar, el derecho a la vida, no fueron conocidos por esos pequeños que viven el infierno del maltrato ni por los que perdieron fueron asesinados por hombres y mujeres que no merecen ser llamados ni bestias porque son peores que ellas.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...