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Si, como buenos mexicanos, nos ponemos en los zapatos de otros, en el caso de los políticos, para entender sus errores o defectos llegaríamos a la conclusión de que sería muy difícil que reconocieran sus errores y fracasos porque su calidad humana queda en el olvido cuando sienten el temor de ser castigados en las urnas. Les resulta imposible mostrar un riesgo de humanidad; algunos olvidaron ya que también pasaron penurias y muchos, los más no reconocen sus fallas con todo y el riesgo del castigo electoral, pues están convencidos con sus propios discursos por lo que no se consideran ni tantito culpables del retraso económico, social y cultural del 90 por ciento de los mexicanos y en cuanto a cultura, la mala calidad de ésta ha afectado incluso a los ricos, prueba de ello es el presidente de la República, de quien no podemos olvidar que no supo decir que libros ha leído, dejando en claro su poco afecto a la lectura, o el secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien dijo “ler” en lugar de leer. Los partidos políticos son los más obvios candidatos como culpables en el subdesarrollo de México, sin embargo nosotros, simples ciudadanos, nunca veremos que acepten que ellos son los que contribuyeron a este deterioro económico que mantiene  en la pobreza a la mayoría de los mexicanos, como jamàs escucharemos una disculpa sincera ni veremos  la rectificación de los “errores” que condujeron a esta terrible situación; eso no está permitido en  política porque la pobreza del pueblo los engrandece, los hace sentirse más poderosos de lo que son, los hace olvidarse que, en las urnas, los ciudadanos depositan más que un voto, depositan sus esperanzas de tener una vida mejor. La cultura política de nuestro país no contempla la posibilidad de adjudicarse responsabilidades. Países como Brasil, España y Corea del Sur estaban rezagados económicamente en relación con Mèxico, hoy estas naciones dejaron atrás a nuestro país. Es cierto que en los países mencionados hubo políticos que se dedicaron a ver por sus bienes personales y se olvidaron de los ciudadanos, también es verdad que nadie ha dicho “yo soy el culpable”, pero rectificaron y poco a poco la economía va hacia arriba. Aquí el 90 por ciento de los mexicanos sigue en espera de la rectificación, de la distribución equitativa de la economía La riqueza está en manos de aproximadamente 12 millones de mexicanos.. ¿Cuánto más habrá que esperar? Eso sólo lo pueden contestar todos y cada uno de los gobernantes, sin importar el color de su partido.  Los priìstas creen que la gente ya olvidó que ellos gobernaron durante 71 años y sienten que con el hecho de haber dejado la casa de Los Pinos durante dos sexenios  su deuda quedó saldada, mientras que los panistas se zafan  diciendo que los problemas son la herencia que les dejó el PRI, y tienen razón, aunque deben reconocer que en doce años la política económica debió abrir una nueva brecha en la que pudieran caminar todos los mexicanos, no sólo la clase política y los empresarios de primer nivel. Una justa distribución de la riqueza es lo que en verdad se llama democracia. Seguimos viendo como la injusticia laboral prevalece, pues mientras en las dependencias de gobierno,  un subdirector gana alrededor de 100 mil pesos mensuales, más sus bonos, que no aparecen en ese portal que llaman “transparencia”,  en las “ofertas” de empleo que aparecen en los diarios los empresarios de la iniciativa privada ofrecen salarios de tres o cuatro mil pesos mensuales. Eso aquí y en China se llama injusticia. ¡Ah!, pero cuando hay campañas políticas prometen empleos y buenos salarios. Si hubiera una ley para castigar a los candidatos que no cumplen sus promesas las cárceles estarían  llenas de estas personas que defraudan a quienes les dan su voto.   Y como dice el dicho que es de sabios rectificar, el jefe del Ejecutivo federal ha mostrado preocupación en el tema de educación, igual que Aurelio Nuño, pero el sexenio está en su etapa final y los avances no se ven en las aulas y tal vez no logre haber resultados concretos porque muchos maestros están casados con sus ideas, por ejemplo,  no quieren dejar que los alumnos, de nivel básico expresen abiertamente sus ideas.  Ahora habrá que echarle ganas a la creación de empleos bien remunerados porque cuando comiencen a salir de las aulas los jóvenes bien preparados necesitaran que su esfuerzo sea recompensado para no tener que recurrir al programa Sin hambre y no hablo de la huelga del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Los políticos se creen libres de culpa cuando abusan del poder. Hay otros que se unen a este estilo de vida, los patrones de la iniciativa privada que existen gracias a la mano de obra barata.  Decían los astrólogos que el cambio del  21 de diciembre del año 2000  sería mental y vemos que la predicción falló porque el pueblo sigue viviendo con  la esperanza de que los políticos y los empresarios rectifiquen para evitar  “errores” futuros. Dice un proverbio  que el éxito tiene muchos padres y que el fracaso es huérfano.   

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]