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Decìa el Papa Juan Pablo II que en un país donde hay pobreza no hay libertad y con tristeza vemos que millones de personas, viven en una pobreza tal que no les permite gozar siquiera de la libertad de ser niños. Las autoridades dicen preocuparse por la niñez; de ser así no habría necesidad de crear leyes para ampararlos cuando la única ley que puede brindarle seguridad a los pequeños y a los jóvenes es la correcta distribución de la riqueza, entendiendo con ello que las personas tengan acceso a trabajos con salarios bien remunerados dentro de su país para que no tengan que emigrar a Estados Unidos y para que sus hijos no vayan a seguirlos exponiendo sus vidas en el peligroso trayecto hacia el sueño americano. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó que de 2013 a 2015 el número de niños, niñas y adolescentes que cruzan la frontera sin la compañía de un adulto aumento en 333 por ciento. La Ley General de Migración que garantiza protección a los menores migrantes que viajen sin la compañía de un adulto debiera ser sustituida por una ley que garantice los derechos de los niños dentro de territorio mexicano para que los pequeños no pensaran en ir a Estados Unidos a buscar lo que aquí no tienen. Se depositó el voto de confianza para que esos pequeños sean tratados con el respeto que merecen y, sobre todo, para que el burocratismo que impera en nuestro país no sea motivo para que los menores pasen años asilados en un DIF estatal o federal esperando ser regresados a sus hogares donde los familiares viven angustiados desde el momento en que el pequeño decide ir a buscar al papá, la mamá, o ir a ganar dinero para mantener a su familia ante las precarias condiciones económicas a que los someten las decisiones presupuestarias. Para los pobres se destinan dos o tres pesos al año como incremento al salario mínimo. Los funcionarios perciben salarios  de 50 mil pesos para arriba. Entre los ciudadanos, comunes mortales, se escucha la necesidad de estudiar para tener un buen empleo y hay miles de profesionistas desempleados; el otro lado de la moneda es bien diferente pues muchos políticos no han estudiado ni la preparatoria y con su salario podrían vivir 10, 20 o más familias, porque para ser político no hay que cubrir un perfil. Un punto importante de esta ley migratoria es que sólo se preocupa por los menores que viajan solos y deja en el abandono a los que van con un adulto, como si por ese hecho estuvieran viajando en primera clase migratoria y no se expusieran  a los peligros que se corren en las fronteras y dentro de suelo estadounidense. ¿Por qué las leyes no protegen realmente a los niños y adolescentes en su país? ¿Por qué no hay una educación totalmente gratuita? ¿Por qué sus padres no tienen un trabajo bien remunerado que les permita pagar educación, vestido, calzado, alimentación de sus hijos sin problemas? ¿Por qué las autoridades, incluidas las mujeres, son tan insensibles? Porque la pobreza permite el sometimiento. “¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo y cuánto sufrimiento afrontan estas personas!, dijo el Papa Francisco, cuyo nombre se debe al santo Francisco de Asís y su amor a los pobres. Dice que la Iglesia ha tratado siempre de cuidar y proteger a quienes viven en la indigencia y que muchos países pueden constatar que estas personas trabajan para construir una sociedad más justa. El presidente Enrique Peña Nieto asegura que hay grandes coincidencias, como los postulados que trabaja el Papa con los pobres, con la niñez, que  tiene una gran coincidencia con el gobierno de la República, a lograr un México en paz y sin pobreza”. ¿Será verdad tanta belleza? En el Estado de México, que fuera gobernado por Peña Nieto  hay mucha pobreza, pero  dicen que es de sabios rectificar. En los últimos dos años el número de niños migrantes subió de cinco mil 596 a 18 mil 650. “Estos niños y niñas tienen sueños. Quieren estudiar y tener una vida plena y necesitan todo nuestro apoyo para que puedan reunirse con sus familiares y superar la violencia que los ha llevado a huir de sus casas y logren vivir la vida a la que tienen derecho: sin violencia, con educación y con oportunidades”, precisó la representante de Unicef en México, Isabel Crowley. Los niños y niñas migrantes, que viajan solos, están expuestos a peligros como la trata de blancas, maltrato, explotación, reclutamiento por el crimen organizado o peligros que pueden costarles la vida como la picadura de serpientes o la deshidratación. EL Papa Francisco señaló que en las zonas fronterizas se concentran indocumentados que van  cargados de terribles injusticias; que son esclavizados, secuestrados, extorsionados y, muchos, fruto de la negociación del tránsito humano. ¡No más muerte ni explotación!, es el clamor del pontífice y de millones de personas en todo el mundo. Debiéramos agregar: ¡No más autoridades egoístas!