compartir en:

Con los programas de la Estrategia Nacional de Inclusión el Gobierno Federal tiene como meta, entre otros rubros, aumentar el número de estudiantes afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social y que el acceso a los servicios de salud llegue a muchos más mexicanos. Así lo aseguró el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, añadiendo que también se busca que haya más personas con acceso a la educación, menos pobreza,  por lo que habrá más beneficiados de los programas sociales.  En conferencia de prensa, en la que estuvo presente el vocero de la presidencia de la República, Eduardo Sánchez, el titular de Desarrollo Social informó que con la estrategia de inclusión se han registrado casi dos millones de nuevos empleos en el IMSS, que alrededor de cinco millones de mexicanos tendrán mejores condiciones de vida mediante las acciones de vivienda y que durante la semana próxima serán incorporados al Seguro Social cerca de cinco millones de estudiantes. Pero como no todo en la vida es miel sobre hojuelas, el secretario explicó, respecto a la reducción de la pobreza extrema, que los logros dependerán del avance de la Estrategia Nacional de Inclusión. Los aspectos mencionados forman parte del objetivo anual de la Secretaría de Desarrollo Social para el año que está en su primera mitad y para llegar a la meta se requiere, por supuesto, del trabajo de cada delegado. Los objetivos para 2016 son: Sacar a 2.2 millones de mexicanos del rezago educativo; la incorporación del 21.2 millones personas al Seguro Popular o al IMSS; servicios básicos como agua, drenaje y electricidad para un mayor número de viviendas; más familias con viviendas que tengan muros, techos y piso firme, con el objetivo de evitar el hacinamiento: mejor alimentación para los mexicanos más pobres; abasto y estabilidad en los precios de los alimentos de la canasta básica y que todos los mexicanos conozcan sus derechos sociales y que los ejerzan. Hay algunos problemas que el gobierno federal deberá erradicar para que este ambicioso programa de Inclusión rinda buenos frutos, uno de ellos es el que se refiere a los servicios de salud… los derechohabientes de los hospitales regionales, que son los encargados de atender a quienes están afiliados al Seguro Social en coordinación con los Centros de Salud, enfrentan serios problemas en materia de recursos humanos y materiales, amén de la falta de profesionalismo de algunos médicos y otras personas que ahí laboran. Lo mismo ocurre en el IMSS y, en ambos el desabasto de medicamentos impide la correcta atención de los enfermos,  de ahí que la incorporación de más de 21 millones de personas al Seguro Popular y, esta semana, de cinco millones de estudiantes al IMSS representarán un reto titánico para los servicios de salud pública. También hay que dejar en claro cuáles son los productos que conforman la canasta básica, pues la mayoría de los mexicanos lo desconoce y no puede protestar cuando éstos se encarecen. Como todos sabemos hay 60 millones de mexicanos en condiciones de pobreza y diez millones que viven en pobreza extrema; de estas cifras  surge la pregunta obligada: ¿Con los índices de desempleo que hay en el país y los salarios tan bajos, cómo se evitará que haya más mexicanos padeciendo hambre? Con el programa Sin Hambre se establecieron comedores comunitarios, pero en muchos de ellos se cobra. Como si fuera una fonda anuncian: “desayunos 18 pesos y comidas 25”. Si una persona que labora cerca de uno de estos comedores comunitarios quisiera aprovechar la “oferta” tendría que gastar  700 pesos mensuales y, si gana tres mil pesos al mes le quedarían 2 mil 300, a esto hay que agregarle el transporte que es de alrededor de 500 pesos mensuales  por lo que le quedarían 1800 pesos al mes para pagar vivienda, educación, calzado, vestido, gas, luz, agua, etc., etc. Así es como sobreviven millones de mexicanos. La Secretaría de Desarrollo Social debe considerar que para el mejor desarrollo nacional hacen falta empleos y mejores salarios. De esta manera el trabajo social estaría enfocado a vencer la pobreza extrema. Los programas de desarrollo social fomentan el autoempleo, sin embargo, muchas personas que formaron parte de este sector laboral aseguran que tuvieron que cerrar sus negocios porque no hay ventas. Lógico… no hay recursos económicos suficientes en la mayoría de los hogares mexicanos.  Por otra parte, la Secretaría de Desarrollo Social enfrenta un problema derivado de las acciones que lleva a cabo la Coordinadora Nacional, pues la violencia que se ha desatado impide que los recursos de esta dependencia lleguen a las personas beneficiadas de los programas sociales en Oaxaca. Las movilizaciones y bloqueos de la Sección 22 han provocado desabasto en 1800 tiendas de Diconsa, las que, en los últimos doce días no han recibido suministros. Otro de los objetivos de Desarrollo Social es que los mexicanos conozcan sus derechos sociales. El derecho primordial es, como dice un slogan gubernamental: “Vivir Mejor”. ¿Llegará ese día?

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]