Las desapariciones  se han convertido en un asunto que pone en tela de juicio a nuestro país ante la comunidad internacional. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha considerado que es una cuestión “dramática”, porque  no se cuenta con información que permita diferenciar los casos de desaparición forzada de aquellos relacionados con el crimen organizado o las que ocurren por cuestiones personales. Las desapariciones son un desafío que no han sabido, o tal vez no han querido, afrontar debidamente las autoridades mexicanas, de ahí los cuestionamientos internos e internacionales respecto a las capacidades del Estado mexicano en torno  a los derechos humanos. En el 2014, el presidente Enrique Peña Nieto anunció que se tomarían medidas legales sobre este problema que ha dañado a la sociedad mexicana; dichas medidas contienen la Ley contra la desaparición forzada, el sistema de búsqueda de personas y el sistema de identificación genética y hasta hoy nada se ha concretado porque los encargados de hacer las leyes se encuentran sumamente ocupados haciendo reformas para desproteger a los trabajadores, manejando a su antojo las afores y teniendo en la mira a las pensiones, esto de un lado de la balanza… del otro están ocupadísimos,  porque la reforma energética se cumpla a cabalidad para que los millonarios que invirtieron o van a invertir en este sector no pierdan ni un dólar, pues como es por todos sabido,  estas empresas  han enriquecido a muchos políticos y están dejando más pobres a millones de mexicanos que con nuestro devaluado peso tienen que aguantar los gasolinazos que arrastran consigo el alza de miles de productos.  Las víctimas y sus familias han esperado demasiado. Es preciso que las instituciones emprendan un cambio de rumbo que escuchen a la sociedad.  La CNDH ha reiterado el llamado  para que México reafirme su convicción de vivir en la verdad y en la justicia. La apatía de las autoridades ha propiciado que los defensores de los derechos humanos alcen la voz en busca de respuestas, en busca de la verdad. Es penoso que  aún queden familiares  de estudiantes que desaparecieron en Tlatelolco esperando por la verdad… llevan casi medio siglo tratando de saber qué pasó, dónde quedaron los cadáveres, quienes  fueron los asesinos intelectuales, quienes fueron los asesinos materiales. Ellos, como toda la sociedad, conocen mentiras disfrazadas de verdad, eso son las verdades institucionales en los casos de desapariciones forzadas. Prueba  fehaciente: la desaparición de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa, caso que tiene al estado de Guerrero sumergido en la violencia y la impotencia, ante el manejo que las autoridades han dado al caso, para muchos, representa una burla, una ofensa a la inteligencia. Las súplicas, peticiones o exigencias de los familiares de los estudiantes desaparecidos tienen como respuesta, esperar, esperar dictámenes, entre ellos de la NASA, para fortalecer las líneas de investigación. Resulta que las  imágenes del satélite Terra 1 no permitieron determinar, desde el espacio, si hubo un incendio en el basurero de Cocula los días 26 y 27. Con todo y los avances tecnológicos, dicen, que ningún satélite permite ver que hay debajo de las nubes y esos dos días hubo nubosidad en el territorio mencionado. He aquí la explicación “científica” que dio Guillermo Martínez Verduzco, maestro en geomática, a conocido medio de comunicación nacional: “Imagínese que es una cortina y trata de ver lo que hay debajo; la misma cortina le impide verlo y atrás puede haber cualquier cosa. En este caso es igual, esta nube y nosotros sabemos que ahí está el basurero, pero no le puedo  asegurar que pasa allá abajo, allá abajo puede pasar cualquier cosa, incluso un incendio”.  El maestro explicó que el satélite toma imágenes todos los días a las 10:35 horas. La NASA administra  y programa el satélite, el cual funciona sólo de día pues lo hace por medio de la luz solar. En tanto el funcionario de la PGR Omar Betanzos indicó que cada satélite tiene características instrumentales, por lo que algunos toman imágenes diurnas con diferentes características. “Lo que el Ministerio Público ha planteado en el desahogo de esta línea de investigación es contar con todos los elementos para poder esclarecerlo. No es una solicitud aislada de unas imágenes satelitales, sino todas aquellas que puedan tenerse y, a partir de ello, junto con los peritos poder hacer el análisis de las imágenes y todos los elementos que correspondan”. Los simples mortales, para los que usar una computadora o un celular nos hace sentir  expertos en tecnología, sabemos, sin  ser peritos en la materia, que los satélites pueden captar energía, es decir, calor, por lo tanto si hubo un incendio en el basurero de Cocula los dos días mencionados, la NASA debe tener esas imágenes donde se detectó el calor que pudo haber provocado el dantesco espectáculo donde dicen incineraron a los estudiantes de Ayotzinapa. Parece que  no entendieron que cuando los familiares exigieron que funcionarios de arriba se ocupen del caso se referían al organigrama gubernamental no a los aparatos que hay en el espacio terrestre. Cuestión de semántica, tal vez.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]

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