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Según la información dada a conocer al momento de su creación, el Sistema Nacional contra el Hambre, el cual fue firmado por el actual jefe del Ejecutivo Federal, tiene como objetivo promover el bienestar común, elevar los niveles de nutrición y la norma de vida de los pueblos bajo su respectiva jurisdicción, de igual manera pretendía lograr una mayor eficiencia en la producción y distribución de los productos agrícolas. “Desde el 16 de octubre de 1945, México suscribió, junto con otros países, la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, con  la pretensión e incrementar la producción de alimentos y el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas así como aumentar el peso y talla de los mexicanos. El documento que diera inicio al programa Sin Hambre puntualiza que se tratarían de minimizar las pérdidas postcosecha y de los alimentos durante su almacenamiento, transporte, distribución y comercialización, además de promover la participación comunitaria para la erradicación del hambre. Enrique Peña Nieto reconoció que en nuestro país existen siete millones de mexicanos que padecen hambre, aunque, como suele suceder, el programa que muestra a México en su realidad más cruda, está enfocado al campo y olvida la otra realidad que son las zonas urbanas, donde el hambre también hace estragos porque los salarios ya no permiten tener una dieta balanceada para que, sobre todo los niños, puedan gozar de una buena salud y  tener un óptimo rendimiento escolar y físico. Algunos maestros se quejan porque los niños, tanto de primaria como de secundaria, se quedan dormidos, lo que ocurre no porque los pequeños se desvelen sino por su mala alimentación, pues en miles de hogares la carne, el pescado, incluso la leche, están lejos de su presupuesto. Un punto muy importante es donde se menciona la participación comunitaria para la erradicación del hambre. ¿De qué manera? Con aportaciones económicas, por supuesto. La secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, tiene la tarea de utilizar hasta el último centavo del presupuesto destinado a este programa y no dejar que, cómodamente, se vuelva  como una institución privada de ayuda en la que la generosidad de muchos mexicanos sea la que saque adelante a quienes padecen hambre, mientras quienes no  conocen el hambre siguen llenándose los bolsillos de dinero. El decreto precisa: “Que de conformidad con el Artículo 178 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, el Estado debe establecer las medidas para procurar el abasto de alimentos y productos básicos y estratégicos a la población, promoviendo su acceso a los grupos sociales menos favorecidos y dando prioridad a la producción nacional, con el objeto de contribuir a la seguridad alimentaria”. El documento tiene 24 artículos y cuatro transitorios. Muy importante es el artículo segundo que establece: I.- Cero hambre a partir de una alimentación y nutrición adecuada de las personas en pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación II.-Eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de peso y talla de la niñez. III.- Aumentar la producción de alimentos y el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas. IV.- Minimizar las pérdidas postcosecha y de alimentos durante su almacenamiento, transporte, distribución y comercialización. V.- Promover la participación comunitaria para la erradicación del hambre. El decreto  entró en vigor el  23 de enero de 2013, fecha que tenemos  muy presente porque a partir de ese día todos los mexicanos podrían comer bien., porque con la nueva ley laboral y los constantes incrementos al gas llegarà el momento en que las familias ya no puedan guisar sus alimentos o bañarse con agua caliente. Hay que reiterar la petición a la  Procuraduría Federal del Consumidor para que supervise que los tanques tengan el peso correcto y en los hogares rindan lo debido. Dentro del los 400 municipios donde iniciará la cruzada contra el hambre destacan Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, el Estado de México, que fuera gobernado por el actual presidente de la República y algunos sitios del Distrito Federal. La cruzada opera con recursos federales, estatales y municipales, organismos e instituciones internacionales, sectores privados y sociales. Las críticas comenzaron debido a que muchos consideran que la cruzada es un juego político porque debió emitirse como ley para que los ciudadanos, si encuentran autoridades justas, puedan hacerla valer, mientras que el líder de los zapatistas, el subcomandante Marcos, calificó, en su oportunidad, de limosna la cruzada al mostrar un dibujo  de una mano con el dedo medio en alto y su firma. Muchos continúan pensando igual porque tuvimos un Pacto de Solidaridad y el Programa Oportunidades, el primero sirvió para crear más hambre y el segundo dio limosnas a la gente pobre. El sexenio del gobierno que sacó al PAN de Los Pinos está, prácticamente agonizando, igual que muchos mexicanos que viven pobres  con hambre de progreso, de educación, de alimentos, de justicia. Con Hambre.     

A fondo
Helena Cárdenas
helenacardenas155@hotmail.com