Los intereses de la mayoría  de los mexicanos están muy lesionados por los altos precios de las gasolinas y el gas, que a su vez, propician el alza de todos los demás productos y, por desgracia, no hay voluntad política para dar fin a este fenómeno económico que empobrece más a los que menos tienen. “Las compañías petroleras, no obstante la actitud de serenidad del Gobierno y las consideraciones que les ha venido guardando, se han obstinado en hacer, dentro y fuera del país una campaña sorda y hábil que el Ejecutivo Federal hizo conocer hace dos meses a uno de los gerentes de las propias compañías, que ése no negó, y que han dado el resultado que las mismas compañías buscaron: lesionar seriamente los intereses económicos de la Naciòn, pretendiendo por este medio hacer nulas las determinaciones legales dictadas por las autoridades mexicanas”. Es parte del discurso del entonces presidente de  México, Lázaro Cárdenas diera con motivo de la expropiación petrolera. En la actualidad el gobierno está nuevamente a la orden de los inversionistas de este rubro. Las  empresas expropiadas fueron: Compañía Mexicana de Petróleo “El Aguila”, London Trust Oil-Shell, Mexican Petroleum Company of California (ahora Texaco, la segunda empresa petrolera a nivel mundial), Pierce Oil Company (subsidiaria de Standard Oil Compay, ahora Exxon Mobil, la más grande empresa petrolera mundial), California Standard Oil Co., de México, Compañía Petrolera Agwi, S.A., Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Penzoil), Stanford y Compañìa Suc. Richmond Petroleum Company of  Mèxico (ahora Arco), Compañìa Exploradora de Petroleo La Imperial S.A., Compañìa de Gas y Combustible Imperio y Empresas, Mexican Sinclair Petroleum Corporation, Consolidated Oil Companies of México, S.A., Sabalo Transportation Company y Mexican Gulf Petroleum Company. Inglaterra rompió relaciones con México, Estados Unidos declaró embargo comercial y retiró a todo su personal técnico además, dejò de adquirir petróleo y plata mexicana comprando el petróleo a Venezuela, contribuyendo a la economía del país sudamericano. Lázaro Cárdenas manifestó en su discurso: “Se trata de un caso evidente y claro que obliga al Gobierno a aplicar la Ley de Expropiaciòn, no sólo para someter a las compañías petroleras a la obeciencia, sino porque habiendo quedado rotos los contratos de trabajo entre las compañías y sus trabajadores por haberlo así resuelto las autoridades del trabajo, de no ocupar el Gobierno las instituciones de las compañías, vendría la paralización inmediata de la industria petrolera, ocasionando esto males incalculables al resto de la industria y a la economía general del país”. Las compañías petroleras gozaron de privilegios como franquicias aduanales y exenciones fiscales. Declaró en el discurso: “Como pudiera ser que los intereses que se debaten en forma acalorada en el ambiente internacional, pudieran tener de este acto de exclusiva soberanía y dignidad nacional que consumamos, una desviación de materias, primas primordiales para la lucha en que están empeñadas las más poderosas naciones. Queremos decir que nuestra explotación petrolífera no se apartará un sólo ápice de la solidaridad moral que nuestro paìs mantiene con las naciones de tendencia democrática y a quienes deseamos asegurar que la expropiación decretada sólo se dirige a eliminar obstáculos de grupos que no sienten la necesidad evolucionista de los pueblos, ni les dolería ser ellos mismos quienes entregaran el petróleo mexicano al mejor postor, sin tomar en cuenta las consecuencias que tienen que reportar las masas populares y las naciones en conflicto”. El viernes 18 de marzo de 1938, en Palacio Nacional, Lázaro Cárdenas decretó la Nacionalización de la industria petrolera, pero esas palabras quedaron en el olvido; la industria petrolera sólo ha ser4vido para que los líderes se enriquezcan y aunque constantemente escuchamos que el petróleo es patrimonio de todos los mexicanos, para la mayoría de los mexicanos pagar gasolinas y gas es cada dìa más difícil porque el salario no alcanza a los elevados precios de los hidrocarburos. El retroceso se siente en cada uno de los hogares mexicanos donde para adquirir un tanque de gas de únicamente 20 kilos, deben desembolsar casi cinco salarios mínimos, eso, como decía Lázaro Cárdenas, no les importa a los grupos de políticos que han olvidado que todos los mexicanos tienen derecho a progresar, aquí, dentro de su patria, aquí, donde nadie ve por sus derechos humanos y constitucionales. Pareciera que para ser un mexicano con derechos es necesario cruzar la frontera, exponerse a los peligros de la naturaleza y  enfrentar el maltrato de las deportaciones que existieron antes de Trump y existirán despúes de éste.

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]

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