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Debido a los daños  ocasionados por los desastres naturales en diversas entidades, la   Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera necesario racionalizar los recursos destinados a los partidos políticos para el 2018. El fin sería velar por los derechos humanos de las víctimas de los terremotos del siete y 19 de septiembre, además de los damnificados por el paso de huracanes y tormentas tropicales, canalizando los recursos a rubros como vivienda, educación y salud, en el entendido de que dichos recursos no serían manejados de manera discrecional o arbitraria, porque, como todos sabemos, muchos políticos están puestos para sacar provecho de las desgracias ajenas, aplicando el adagio popular que dice: “A río revuelto, ganancia de pescadores”, y esto de la pesca les está viniendo como anillo al dedo a quienes sin el menor remordimiento están disponiendo de la ayuda emanada de la generosidad y solidaridad de millones de mexicanos. Para ser más claros hablamos de los víveres, ropa y productos de higiene personal, medicamentos, etc., que manejan como ayuda estatal o municipal y que, por supuesto, saldría en sus manoseadas contabilidades como gastos realizados para ayuda de los damnificados. Incluso se habla de que las facturas serán canalizadas al Fondo Nacional de Desastres Naturales para que el dinero que debiera llegar a las víctimas de los desastres naturales para reconstrucción de sus viviendas se quede en las arcas o en los bolsillos de quienes quieren tener un mejor sueldo vía las elecciones del año próximo, en las que habrán de elegirse presidente de la república, diputados y senadores, diputados locales, presidentes municipales y, en el caso de nuestro estado, gobernador también, lo que quiere decir que necesitan muchos, muchos, recursos para convencer a los electores de ser los elegidos de los dioses para conducirlos a una mejor vida… lo mismo de siempre y los mismos de siempre tras el poder que da el poder sin límites, ése que permite la falta de profesionalismo, la  deshumanización de muchos políticos que, por su hambre de poder son capaces de dejar sin comer a los damnificados, a hombres, mujeres embarazadas, bebés, ancianos, que hoy no tienen un techo para resguardarse del sol y la lluvia, que no tienen un pan que llevarse a la boca porque la ayuda de las personas generosas, humanas, se está politizando, porque llegó a manos de quienes se sienten el Rey Midas y todo lo que tocan quieren  convertirlo  en oro. En Morelos, Puebla, Chiapas, Tlaxcala, Oaxaca, hay poblados donde la ayuda no ha llegado, pues la estrategia de las autoridades respectivas es concentrar los kilos, las toneladas de ayuda en el Dif de la localidad o en los mismos palacios municipales para que cuando se den el baño de pueblo y repartan los diversos productos que hicieron llegar los ciudadanos, puedan avisar a los medios de comunicación para que difundan la ayuda que se da en las cabeceras municipales, para que vean con que orgullo se ponen el sombrero ajeno. Precisamente por las “anomalías” en la recepción y entrega de la ayuda, muchos jóvenes y ciudadanos en general están tratando de entregar en propia mano de los damnificados la ayuda que recolectaron con sus amigos, familiares y vecinos. La desconfianza va en aumento y si no se corrige la estrategia gubernamental no sólo puede seguir ocurriendo que los ciudadanos impidan que la ayuda sea concentrada en los sitios que determinen las autoridades y puedan  producirse enfrentamientos físicos entre ciudadanos y policías, sino que la ayuda que llega de otros estados se frene para no enfrentar lo vivido por las personas que trajeron los tráileres con víveres de los estados de Nayarit y Michoacán el jueves pasado.  Aún no se dan a conocer los nombres, en la mayoría de los partidos las cartas están en la mesa, boca abajo, pero ahí están, esperando que comience la carrera hacia una vida más próspera para ellos, sus familias y amigos, aunque posiblemente en ese andar político les llegará la noticia de que los damnificados por las lluvias y terremotos continúan sin casa, sin empleo, sin ropa, sin medicamentos, sin alimentos. Hay quienes sienten cierto alivio al pensar que el pueblo ofendido se cobrará en las urnas y debe ser así porque en escasos nueve meses, tiempo que habremos de emitir nuestros votos, no podemos olvidar a quienes hicieron escarnio del dolor de los compatriotas a quienes les quieren quitar, literalmente, el pan de la boca. ¡No se vale utilizar a las personas vulnerables! Cuántos de estos políticos han criticado a Donald Trump porque no quiere a los mexicanos. Habría que preguntarles por qué ellos hacen lo mismo. No quieren a sus compatriotas, no les duele su sufrimiento. Lo pagarán en las urnas… es lo justo, más no por eso quienes sean elegidos deben lavarse las manos y olvidar a quienes la naturaleza dejó sin nada. ¡Ya basta de abusar de los que menos tienen!

Por: Helena Cárdenas /  [email protected]