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De origen mexicano, la flor de cempasúchil conocida como un elemento fundamental en los rituales de Día de Muertos, es una planta con gran valor simbólico en el país y cuenta con diversos usos.
Con tonos que cruzan toda la gama cromática del amarillo hasta llegar al anaranjado casi rojizo, sus cabezuelas de diversos diámetros, hojas de bordes ‘dentados’ y con tallos que pueden alcanzar hasta el metro de altura, la “flor de veinte pétalos” aparece después de la temporada de lluvias para adornar los viveros, calles, tumbas y altares de nuestro México en estas fechas
‘espirituales’.
Pero esta hermosa flor no sólo es un deleite visual, la referencia más antigua es un códice que relata algunas de sus propiedades curativas que los antiguos mexicanos empleaban como parte de su medicina tradicional. Principalmente, se recomienda para padecimientos digestivos como el dolor de estómago o la diarrea, pero también mezclado con otros ingredientes puede combatir resfriados, problemas dermatológicos e insomnio.
Actualmente se han desarrollado repelentes e insecticidas, así como medicamentos a partir del descubrimiento de sus propiedades terapéuticas, lo que ha dado pie a investigaciones que buscan aprovechar sus beneficios
al máximo; de modo que los pétalos de la planta han llegado a incluirse en platillos como ensaladas, postres sopas, llegando así a “meterse hasta
la cocina”.

La flor de los muertos

Se cuenta que en Malinalco cuando alguien moría adornaban su tumba con ramos de pequeñas flores amarillas, llamadas ‘tonalxóchitl’, porque se creía que estas flores podían guardar el calor de los rayos del sol... Los mexicas, al pasar por el valle de Malinalco, adoptaron esta tradición, pero les pareció muy sencilla y la transformaron en una con más pétalos, ellos lograron juntar 20 de aquellas pequeñas flores una sola. Es por ello que decidieron nombrarla cempasúchil , “veinte flores”.

Esta nueva flor simbolizala vida que nace de la muerte.

Usos medicinales
Desde el siglo XVI aparece mencionada en la literatura, en  numerosas poblaciones del México actual se conserva el uso etnomedicinal del cempasúchil. Su indicación más frecuente es para los trastornos
digestivos y para trastornos de las vías respiratorias.

Se puede combinar con otras plantas, como la flor de gordolobo para elaborar un té, o se puede aplicar aceite caliente de cempasúchil sobre pecho y espalda.

Medicina hindú
En la medicina tradicional hindú se la considera útil para tratar problemas renales, dolores musculares, úlceras, heridas y dolor de oídos.

Preparar una infusión y tomar como té o inhalarla dos veces al día.

Salpullido, llagas, verrugas y granos amoratados.

Un tónico uterino:
Esta flor es útil para tratar cólicos menstruales y para dar baños postparto; puede ser un buen remedio para mejorar la producción de la leche materna. También se dice que puede ser abortiva.

30 variedades ha detectado el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas.

‘Veinte flores’ o  ‘flor de veinte pétalos’.

‘Tagetes erecta’ es su nombre científico.

Las hojas
con hendiduras casi hasta la nervadura central y sus bordes con ‘dientes’

Cabezuelas
Muy vistosas debido al color de sus flores.

Problemas biliares
Se recomienda el té de la flor con cáscara de limón.

Problemas en la piel
Salpullido, llagas, verrugas y granos amoratados.

La investigación:
Estudios indican las siguientes propiedades medicinales de esta planta:
Antioxidante
Analgésica
Antiinflamatoria
Antibacteriana
Antidepresiva
Protege el hígado

60 cm y hasta un metro de altura puede alcanzar.

Crece silvestre y también se  cultiva en varios estados
Oaxaca
Guerrero
Hidalgo
Morelos
San Luis Potosí
Tlaxcala
Durango

A nivel mundial
Los principales productores de la planta de cempasúchil son China y la India.

6,598 t
aproximadamente es la producción anual de la tradicional flor.

Siglo  XVI
aproximadamente, los españoles llevaron la planta a Europa.

Gastronomía
Se han desarrollado diversos platillos que contienen como principal ingrediente los pétalos de la milenaria flor.

FUENTE:Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, UNAM.

Por: Victoria Pérez / [email protected]