La Ndrangheta, o mafia calabresa, es la organización criminal italiana que monopoliza las relaciones con los cárteles mexicanos de la droga, coincidieron hoy en señalar magistrados participantes en un seminario italo-mexicano sobre el tema.

“La Ndrangheta tiene un modo especial de operar que es el de convertirse ella misma en el otro, por lo tanto se vuelve mexicana, se inserta en territorios criminales como si fueran suyos”, declaró el procurador sustituto antimafia italiano, Roberto Pennesi.

Pennesi dijo que "así lo ha hecho en otros países y así lo hace probablemente en México".

En la clausura en la embajada mexicana en Roma del seminario “El Combate al Crimen Organizado y al Lavado de Dinero Proveniente del Narcotráfico”, que se inició el pasado 15 de mayo, Pennesi descartó, sin embargo, que los cárteles mexicanos estén presentes en Italia.

Dijo que la Ndrangheta no tolera la presencia de organizaciones criminales distintas a las que existen en Italia, a menos que ella misma las tengan bajo su control.

Nicola Russo, de la Escuela Superior de la Magistratura italiana, dijo que la relación entre la Ndrangheta y los cárteles mexicanos existe desde hace años y es “muy fuerte”, porque la mafia calabresa es la mayor exportadora de sustancias estupefacientes, sobre todo cocaína, que lleva de México a Italia y a otros países.

Menos conocida internacionalmente que la Cosa Nostra (la mafia siciliana) o la Camorra (la mafia napolitana), la Ndrangheta tiene una estructura muy compleja.

Russo recordó que la célula más simple de la mafia es la “ndrina”, por encima de la cual existe un segundo nivel que se llama la “locale”, que es una especie de gobierno superior de las familias ndranghetistas.

“La segunda locale más grande del mundo no está en Italia, sino en Canadá. La locale canadiense es la segunda forma de organización superior de la Ndrangheta y está lejos de Italia”, resaltó.

Dijo que otra “locale” está en Australia y que no hay una decisión de un jefe de la organización criminal que no sea tomada en acuerdo entre Calabria, Canadá y Australia.

“Esto permite entender la dimensión y el poder de la Ndrangheta", que decidió crear una organización estructurada y presentarse ante los cárteles como una organización presente en todo el mundo, lo que significa poder tratar con esos grupos criminales desde una posición de mayor fuerza”, apuntó.

Russo destacó que la relación entre la Ndrangheta y el cártel mexicano del Golfo quedó demostrada en la “Operación Solare” de 2008, que desmanteló una red de colaboración -con sede en Nueva York- entre una familia ndranghetista y ese grupo criminal mexicano, que le vendía cocaína.

Pero, dijo, la mafia calabresa también tiene vínculos con el cártel de Sinaloa, al que compra droga no sólo para el mercado italiano, sino también para el de otros países del mundo.

Según el experto, México ha sido sobre todo un país intermediario y de tránsito de la droga, aunque ahora su nueva frontera es la de convertirse en una nación productora de drogas sintéticas, cuya elaboración cuesta menos y es más segura que la de sustancias clásicas, como la mariguana o la cocaína.

José Fernández de Ceballos, abogado mexicano y candidato a convertirse en fiscal anticorrupción, consideró que la relación que pueda existir entre cárteles mexicanos con las organizaciones mafiosas italianas es una relación de oportunidad, cuya finalidad última es el lucro.

Recordó, en ese sentido, que las mafias italianas son tribus o clanes en los que el honor es importante, mientras que para las organizaciones criminales mexicanas lo fundamental es el lucro ilícito y que el principal obstáculo para combatirlas es la corrupción que impera en las instituciones nacionales.

Además, las italianas resuelven sus diferendos al interior de ellas mismas, buscando pasar desapercibidas para las instituciones legales y usan la violencia como último recurso.

Las mexicanas, en cambio, operan con una gran violencia, que les da poderío y mediante la cual infunden terror a la población y a los cárteles rivales, añadió.

Sergio Amaro, de la Procuraduría General de la República (PGR) de México, dijo que el seminario permitió intercambiar experiencias y fue un ejercicio invaluable en la procuración de justicia, sobre todo al considerar la tradición italiana en combate al crimer organizado.

En ese sentido, Pennisi señaló que una de las conclusiones del seminario fue la necesidad de golpear al crimen organizado en su patrimonio, en particular atacando el lavado de dinero y combatir los vínculos que establece con otros poderes dentro de la sociedad, entre ellos el político.

En el encuentro, que se desarrolló en Florencia, Nápoles, Reggio Calabria y Roma, participaron 13 miembros de la PGR, dos del Instituto Nacional de Ciencias Penales y 10 jueces federales mexicanos.

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