Cuernavaca, Morelos.- Las personas no contratan un seguro para proteger sus viviendas porque consideran que son costosos, que son innecesarios o que las aseguradoras no responden cómo se espera de ellas.

Estas ideas, sobre los seguros y las compañías que los venden y los hacen efectivos, no son más que un mito, asociado a la falta de cultura financiera y de prevención que los mexicanos en general tienen de los seguros.

De acuerdo con la más reciente métrica que las propias aseguradoras elaboran para identificar sus nichos de mercado, en México sólo 8 de cada 100 casas habitación están aseguradas, y sólo 3 de cada 100 cuentan con un seguro por prevención, el resto lo tienen mientras los propietarios liquidan el crédito hipotecario con el que la adquirieron.

Rosario Sandoval Bahena, directora general de la consultoría Inversión, Planeación y Asesoría Financiera (INPAF), considera que su principal labor es lograr que los propietarios de un bien inmueble sean conscientes de por qué necesitan adquirir un seguro, para entonces, dejar de verlo como un gasto.

Después del sismo, dijo, la gente que consideró necesario adquirir un seguro para proteger su casa, se sigue resistiendo a hacerlo porque tiene la idea de que es caro.

Para todos los que piensan así, “el mensaje es: proteger mi casa no es costoso, me puedo administrar y hacer conciencia de que lo necesito porque no es un gasto, es una cobertura para estar tranquilo”, señaló al hablar de la experiencia que dejó tras de sí el sismo en Morelos, el 19 de septiembre.

La gente debe reflexionar y pensar sobre el tiempo que le llevó reunir su patrimonio, que no fue menos de 20 años, y si hoy tienen 60 años y su casa es siniestrada, como pasó con muchas viviendas en el temblor, ya no tienen ni la edad, ni las fuerzas para volver a formar lo que pueden perder en un instante, refiere.

Empresas como la que ella dirige, se encargan de proteger al cliente y a su patrimonio, acompañándolo en todo momento.

HACERLO CON LOS EXPERTOS

La cultura financiera básica no es suficiente para tener buenos resultados con la prevención, y adquirir un seguro a través de un 01 800 puede convertirse en una verdadera historia de terror que, al tiempo, refuerza la idea general de que las aseguradoras no cumplen.

Sandoval Bahena recomienda que para que el servicio que se contrata sea el mejor, el cliente debe conocer con detalle la cobertura que adquiere.

Los seguros para proteger el patrimonio no son caros, pues comparados con los de que se pagan para un auto, resultan más económicos, pero se necesita conocer puntualmente las coberturas para evitar malas experiencias.

Por ejemplo, hay seguros básicos que se adquieren vía telefónica que excluyen terremoto y erupción volcánica, pero también hay gente que los contrata personalmente con un asesor y deciden excluir estas dos coberturas porque consideran que no las necesitan.

Ahora, la percepción ha cambiado, y en las semanas siguientes al sismo, un número importante de personas se interesó en contratar un seguro para su casa, aunque aún conservan la idea de que es un producto “caro”.

“Pero la verdad, es que no son caros, son más accesibles de lo que se cree; lo que pasa es que hay falta de prevención y de una asesoría correcta”, insistió.

TRAJES A LA MEDIDA

Los seguros son “trajes a la medida” para cada persona y cada inmueble, hay pólizas básicas, con cobertura por terremoto, con un costo promedio de 3 mil 500 pesos al año, y las hay las que cubren desde daños a los muebles y aparatos por una descarga eléctrica, hasta daños a terceros y accidentes ocurridos en la vivienda.

Para quien renta una casa o un departamento, también puede adquirir una póliza para protección de contenidos por temblor.

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
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