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México.- El subsecretario de Planeación, Educación y Desarrollo Regional de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Javier García Bejos, manifestó que el combate a la pobreza de México es asunto de todos -gobierno, academia y sector privado- y debe estar al margen del oportunismo político.

“La política social no puede ser bandera ni tema de oportunismo político”, argumentó el funcionario, al señalar que esta labor debe contar con herramientas de rendición de cuentas, transparencia, coordinación y estabilidad que permita generar la participación de los ciudadanos y la generación de resultados.

Dijo que la lucha contra la pobreza no es una tarea exclusiva del Estado mexicano, sino que “todos deben entrarle”, tanto la academia como el sector empresarial, porque hay una gran responsabilidad para que el desarrollo social sea una característica de una sociedad que busca vivir mejor.

Asevero que el país avanza como nación en materia de política social, pero -acotó- debe romperse aquella inercia sobre que “México no es ni debe ser una fábrica de pobres” y, por el contrario, tiene que generar oportunidades, inclusión y la posibilidad a vivir mejor.

En el marco del 25 aniversario de la Sedesol, García Bejos afirmó que la Estrategia Nacional de Inclusión (ENI) es hoy la herramienta más poderosa en materia de política social, toda vez que autoridades de las 32 entidades, municipios y organizaciones de sociedad civil trabajan de manera alineada para atender las instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto.

De los 43 millones de beneficiados de la dependencia federal, indicó, casi 36 millones son apoyados con alimentación a través del Programa de Comedores Comunitarios, de Prospera, Liconsa y Diconsa.

Aseguró que el “espectro de ataque” implementado ha permitido que 1.5 millones de personas abandonen definitivamente esa carencia, y refirió que hoy se cuentan con casi cinco mil 300 comedores comunitarios en 25 estados del país y, a su vez, sirven un millón de raciones de comida al día.

Consideró que el programa se ha vuelto una mejor manera de generar no solamente la posibilidad de atender el tema del hambre, sino de cohesión social, de participación de las comunidades, de rearmar el tejido social en muchos lugares y atender otros temas muy importantes.

Sin embargo, García Bejos consideró necesario abandonar la visión del asistencialismo para que los mexicanos hagan valer sus derechos consagrados hace 100 años en la Constitución mexicana.

Recordó que México era un país eminentemente pobre hace 100, pues nueve de cada 10 personas carecían de acceso a la educación, salud y vivienda, por ejemplo, y subrayó que dicha situación ha cambiado en la actualidad.

Mencionó que el número de mexicanos con acceso a los servicios de salud pasó de 58 por ciento, en el 2000, a 17 por ciento, en la actualidad, mientras que la población con falta de drenaje se redujo de 40 por ciento, en 1990, a casi ocho por ciento.

En tanto que la cifra de hogares sin electricidad también disminuyó en más de 25 años, al pasar de tener 13 por ciento al uno por ciento, ejemplificó el funcionario de la Sedesol.

Ahora, indicó García Bejos, el enorme reto de México está en casi 56 millones de personas que se encuentran entre pobreza moderada y extrema y, por ello, “es un asunto que debe convocar a todos”.

“No hay ninguna razón para no lograrlo (combatir la pobreza)”, insistió el subsecretario de Planeación, Educación y Desarrollo Regional de la Sedesol, al añadir que los objetivos de la Agenda 2030 están alineados con el compromiso del gobierno federal.

“Más allá de los ciclos políticos, económicos y electorales, hay un compromiso con la política social y con los que menos tienen; y eso compromiso se debe traducir en que los mexicanos vivan mejor”, concluyó”.