Yautepec, MORELOS.- Según historiadores del municipio, se tiene información que data del año 1529, cuando Carlos V de Alemania y I de España, otorgan a Hernán Cortés, el inmueble junto con el título de Marqués del Valle de Oaxaca, al tomar posesión el conquistador, su hijo don Martín Cortés, monopoliza la industria azucarera, negando licencias para el establecimiento de otros trapiches dentro de sus tierras.
“Esta hacienda parece tener su origen en una merced para un cañaveral, otorgada en 1602, a don Francisco Parraza y Rojas, otro pedazo de tierra dado en censo a Benito Lobo y otro más que los padres dominicos del convento de la Asunción de Yautepec dieron en censo a Diego y Gerónimo Segura, en 1619”, relata el cronista de Yautepec, Cesar Ortiz Triana.
Comenta, que en todas estas tierras se sembraba caña, que debió ser procesada en trapiches vecinos, pues es hasta 1714 que se tiene noticias de la existencia de una fábrica en este sitio, cuando Pedro Carvajal Machado transfiere esclavos negros de Apanquetzalco a las haciendas de Oacalco y Cocoyoc.
En el trapiche de Apanquetzalco se incorporaron piezas metálicas utilizadas para exprimir el bagazo después de la primera molienda, aunque en los años siguientes suspendió sus labores azucareras y se dedicó al maíz principalmente, a las verduras, frutas y la cría de ganado.
“Hacia 1787 fallece don Francisco y su heredero, don José de Urueta debe formular un inventario de los bienes, entre los que figura Apanquetzalco, y es así que nos enteramos que su valor era de 66 mil 161 pesos, que tenía diez caballerías de tierra de riego, tres de temporal una de pastizales arrojando un  total de 14 caballerías (algo así como 600 hectáreas)”, comentó.
A mediados del siglo XIX adquiere la finca don Luis Pérez Palacios, hermano  de una de las personas más connotadas de la región, poderoso hacendado, dueño de Miacatlán y prefecto de Cuernavaca, el general don Ángel Pérez Palacios, cuya casa en Cuernavaca fue ese magnífico edificio, que después fue convertido en hotel y que conocemos como el “Bellavista”, en pleno centro de la ciudad capital.
A finales del siglo XIX deja de producir, pues ya no figura en los informes de 1885, sus tierras son absorbidas por la creciente hacienda de Atlihuayan de la familia Escandón y los edificios que se usan sólo como bodegas se ven sometidos al deterioro normal causado por la naturaleza y el abandono.
Durante la Revolución Mexicana, desde este lugar partieron el día 11 de marzo de 1911, los alzados Lucio Moreno, Diego Ruiz y Román Castro, hacia la población de Yautepec, para dar el grito de “Vivan los pueblos, abajo las Haciendas”, con el que la rebelión maderista estremeció al viejo régimen porfirista, haciéndolo caer después de varios meses de acciones de guerra desde el norte y el sur de la república.
En el año de 1985, los campesinos del Ejido de Yautepec, encabezados por el Presidente del Comité del Comisariado, es recuperada en un movimiento comunitario, en una acto de justicia social extremo.
Hoy en día podemos ver las ruinas de lo que fue esta hacienda y apreciar el acueducto, la caja de la rueda, los salones del trapiche, la casa de calderas y hornalla, la casa grande, con fachadas recientemente modificadas con fines escenográficos, pues se han filmado allí algunas series para televisión, la capilla todavía muestra su sencilla fachada con una escalera de piedra al lado izquierdo, la barda perimetral que se conserva casi toda y otros salones y patios en regular estado. 

En el corazón de Yautepec...
Está entre las colonias Vicente Estrada Cajigal y la Apanquetzalco, en los límites noroccidentales, saliendo por la carretera que lleva a Tepoztlán, por una desviación a la izquierda (poniente) que conduce a la entrada de este casco.

Las ruinas...
Los restos de esta hacienda están situados dentro de la población de Yautepec, cuya cabecera fue Oaxtepec, una de las villas otorgadas a Hernán Cortés, por Carlos V de Alemania y I de España en 1529, junto con el título de marqués del Valle de Oaxaca.
1787 su valor era de 66 mil 161 pesos, que tenía diez caballerías de tierra de riego, tres de temporal una de pastizales arrojando un  total de 14 caballerías (algo así como 600 hectáreas)

Durante la Revolución Mexicana, desde esta hacienda partieron el día 11 de marzo de 1911, los alzados, Lucio Moreno, Diego Ruiz y Román Castro, hacia la población de Yautepec, para dar el grito de “Vivan los pueblos, abajo las Haciendas”, con el que la rebelión maderista derrocó al viejo régimen porfirista.
 

Por: Guillermo Tapia / [email protected]

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