El organismo mantiene un equilibrio constante de nutrientes, electrolitos y productos de desecho a través de sus líquidos corporales como: sangre, orina y saliva. Estos poseen un PH diferente (oscila entre 0 (ácido) a 14 (alcalino) y 7 neutro) por ejemplo la sangre pH 7.35-7.45 es ligeramente alcalina, un aumento o descenso del mismo será un indicativo de cualquier desequilibrio. Es por ello que el cuerpo empleará simultáneamente diversos mecanismos e iniciará la producción de sustancias hasta restablecer sus valores normales.

Te da después de consumir ciertos alimentos:
Somnolencia post-prandial, marea alcalina o el coloquialmente conocido como “mal del puerco”, se trata de un estado fisiológico que experimenta el cuerpo, regularmente después de consumir gran cantidad de alimentos. Se manifiestan diversos síntomas como: sueño, náuseas, pesadez y cansancio.
Quien opta por  retomar inmediatamente algún tipo de actividad, ya sea laboral, académica o recreativa, llega a presentar una disminución en su capacidad de concentración.

Cómo y por qué ocurre este fenómeno?
Los alimentos y bebidas que se ingieren durante la comida en su forma natural sólida o líquida, serían incapaces de aprovecharse y proveer de nutrientes al organismo y/o ser utilizados como fuente de energía. Estas proteínas, carbohidratos y lípidos deben descomponerse en partículas más simples como aminoácidos, monosacáridos y ácidos grasos para su correcta absorción, digestión y eliminación.
En las células que revisten los intestinos comienza la absorción. Los nutrientes son incorporados al torrente sanguíneo para distribuirse en todo el organismo. Simultáneamente, se producen hormonas que actúan como mensajeros y viajan por la sangre hasta llegar al hipotálamo, que es el centro regulador del apetito, hambre y saciedad. Todo este proceso, ocasiona somnolencia post-prandial o sueño después de comer.
El intestino grueso (ciego, colon y recto) es la última estación para la absorción de agua y de iones. Es el depósito de almacén de materia que no fue utilizada, para luego eliminarla del cuerpo a través de heces fecales.

Sugerencias para evitar ‘el mal’:

Realiza una adecuada masticación y trituración de los alimentos.
No comas  rápido.
Toma suficiente agua; es el componente principal de las células y el medio ideal de eliminación de productos de desecho.
Para reducir el consumo de grasas, cocina los alimentos al vapor o a la plancha, en lugar de freírlos.
Consume alimentos ricos en fibra y bajos en grasa y azúcares.
Evita comidas abundantes y excesivas, en su lugar realizar de tres a cinco comidas diarias en cantidades moderadas.
Mantente ocupado después de comer, realizando una actividad física como caminar o ejercicios de estiramiento durante 10 minutos.
No existe un solo alimento que aporte todos los nutrientes básicos y necesarios para el mantenimiento de la vida (carbohidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales) es por ello que debes llevar una alimentación variada, completa y equilibrada.
Consulta a tu médico o nutriólogo para que  te elabore un plan nutricional especializado y personalizado de acuerdo a tus necesidades y requerimientos nutricionales.

 

Proceso digestivo
A continuación te presentamos el proceso de digestión normal y como se ve afectado por un consumo excesivo.

Contrario a lo que se cree, el proceso de digestión empieza en la boca y no en el estómago. Los dientes participan en la trituración y masticación de la comida; la saliva humedece los alimentos formando el bolo alimenticio y la enzima ptialina o amilasa salival, realiza la degradación de almidones o azúcares.

Consecuencia: Un elevado consumo de alimentos y una inadecuada masticación y trituración, serían agentes causales de no sentir saciedad, es decir no sentirse satisfecho y con ello la exigencia del cuerpo para recibir más alimento.

 

El bolo alimenticio recorre la faringe y esófago hasta llegar al estómago, el lugar donde se producen jugos gástricos. Este medio colabora con otras enzimas para la descomposición de alimentos, recibiendo el nombre de quimo.

El intestino grueso (ciego, colon y recto) es la última estación para la absorción de agua y de iones. Después de que el cuerpo toma lo que necesita de los alimentos, los desechos se envían a la sangre, los riñones, a través de la orina, los eliminan.

El quimo (masa que forman los alimentos) llega al intestino delgado (duodeno, yeyuno e íleon) parcialmente digerido gracias a los movimientos peristálticos donde se segmenta, fragmenta y procesan nuevamente por los jugos intestinales y pancreáticos.
El páncreas libera insulina para empezar a disponer de la glucosa como fuente de energía. Mientras tanto, el hígado inicia la producción de bilis para facilitar la digestión de las grasas.

A través de la mucosa intestinal, se absorben los nutrientes y son incorporados a la sangre para distribuirse en todo el organismo. Simultáneamente, se producen hormonas mensajerasque van al hipotálamo, centro regulador del apetito.

Autores:
Jorge Antonio Romero Delgado,
comisionado de Fomento Sanitario;
Norma Erika Sierra Arévalo,
personal adscrito a Servicio Social en Comisión de Fomento Sanitario.

 

Referencias:
1. Badui Dergal, Salvador, La ciencia de los alimentos en la práctica. Primera edición. PEARSON EDUCACION, México, 2012. Páginas 328
2.Elaine N, Marieb, Anatomía y fisiología humana, Novena edición, PEARSON EDUCACION, S.A. 2008. Páginas 655
3.Raff Hershel, Levitzy Michael, Fisiología Medica: Un enfoque por aparatos y sistemas, McGraw-Hill. Primera edición. 2013, paginas 760

 

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