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Cuernavaca, Morelos.- “Se solicita ampliación en el tubo de aguas negras y pluviales”, indicó el 27 de septiembre de 2016 el escrito que enviaban vecinos de Chipitlán al delegado de la SCT en Morelos, José Luis Alarcón Ezeta.

Poco más de 9 meses después, el tubo colapsó y provocó el hundimiento de la base del Paso Express, así como la caída del Jetta en que viajaban Juan Mena López y Juan Mena Romero, quienes fallecieron.

Los vecinos, representados por Alfonso Díaz Hernández, sustentaban su preocupación de un problema mayor en que el 28 de mayo y el 12 de junio de ese año se habían registrado dos inundaciones en ese punto de confluencia de la Barranca de Santo Cristo y las obras del Paso Express.

El diámetro del tubo que se requería para desahogar las aguas residuales y pluviales era superior a los 2 metros y no el 1.20 con que se contaba hacía varias décadas, pero nunca llegó la respuesta positiva.

Producto de esas obras, también se le requería a la SCT aquel 27 de septiembre que se reconstruyera la olla que colecta las aguas pluviales de la aledaña calle Amador Salazar, sin embargo, lo ignoraron.

Fue el 11 de octubre de 2016 que el Centro Morelos de la SCT, a través de Alarcón Ezeta , buscó solventar el llamado de la comunidad, pero fue insuficiente:

En esa fecha dirigió escritos a la Comisión Estatal del Agua (Ceagua) y del Organismo Cuenca Balsas, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para solicitar “emita su opinión respecto de la posibilidad de ampliación del drenaje referido”.

Ceagua respondió el 31 de octubre de 2016: “Para conducir el caudal máximo 14.93m3/s asociado a un Tr de 100 años se requiere una tubería con diámetro de 2.44 m…”; luego no hubo mayor referencia y el tubo nunca fue sustituido.

En otro escrito, el 23 de junio de este año, Protección Civil de Cuernavaca hizo un relato pormenorizado de las afectaciones a la barranca en cuestión, donde con fotos se ilustraban los argumentos y la petición de atención.

“Cuando se iniciaron los trabajos del Paso Express ocurrió un derrumbe importante, por lo que también se infiere que este fue rellenado, compactado pero sin un soporte, por lo que los tubos no han resistido, dejando que el agua busque salida, lo que genera más socavamiento en esta área”.

El reciente miércoles 12 de julio las advertencias se hicieron realidad y hoy aún se esperan los resultados de los diversos estudios, aunque parece que esta historia estaba  suficientemente relatada y finiquitada con mucho tiempo de antelación.

Por: DDM STAFF
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