Por lo general nos ponemos loción o perfume en muñecas y cuello; sin embargo, Huff Post acaba de publicar que el ombligo también debería de ser parte de esta rutina aromática, ya que es también una de las “zonas de pulso”, por lo que se concentra gran parte del calor corporal que permite intensificar el aroma.

De hecho, el ombligo es también un depósito para el olor, por lo que al colocarle perfume, el aroma será más fuerte e irradiará con más intensidad la fragancia.

Y si crees que eso no es suficiente, también se recomienda poner un poco de loción en el interior de los codos y detrás de las rodillas, ya que en estas zonas también se concentra el calor. ¿Te animas?

Con información de Huff Post.

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