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Olvídate de esa botana de media noche y mejor regresa a dormir. De acuerdo a estudios recientes de la Universidad Brigham Young, esta actividad tiene bastantes contraindicaciones.

1. Comerás de más, ya que el mecanismo regulador de la saciedad no está tan activo como en el horario diurno.

2. Es malo para tu memoria, debido a que, según la escuela David Geffen de Medicina, comer en la noche afecta el reloj circadiano, el cual altera los patrones de sueño y la zona en donde se guardan memorias en el cerebro.

3. Se afectará tu capacidad de concentrarte, ya que la falta de sueño desemboca en una baja velocidad para la atención, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Pennsylvania.

Debido a esto, es mejor no consumir comida después de la cena y buscar entre 7 y 9 horas de sueño cada día.