En el futbol mexicano los dimes y diretes son cosa de todos los días, cuando no es “Chana; es Juana”. Ahora tocó el turno al Santos de Torreón estar en el ojo del huracán.

Nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió; pero Dante Siboldi renunció a la Dirección Técnica de la escuadra lagunera. Sin mencionar nombres, en un escueto comunicado la directiva hace alusión al conflicto entre el Cuerpo Técnico y un jugador que generó un ambiente poco propicio que viola la filosofía y los valores del club, por lo que le fue aceptada la renuncia al entrenador uruguayo que recientemente los había hecho campeones.

Llama mi atención que en el citado comunicado se deja entrever que en opinión de la directiva a Siboldí se le habían subido los humos debido al “éxito deportivo” que había alcanzado y que al parecer ya se sentía superior a cualquiera.

Del mismo modo, también llama poderosamente mi atención la incapacidad de la directiva lagunera para conservar a los técnicos que los llevan a la consecución de un título. Digo, no son enchiladas ceñirse la corona, para que, de manera casí inmediata, lejos de entablar un proceso a largo plazo, casi siempre, de manera repentina y en muchos de los casos, poco amistosa, cortan de tajo el proceso ganador.

Los ejemplos sobran ¿No me creen?, pues ahí está el caso del portugués Pedro Caixinha, el entrenador más exitoso que han tenido los Guerreros al llevarlos a obtener un título de Copa, otro de Liga y el Campeón de Campeones, para que, al iniciar el siguiente torneo con cuatro derrotas consecutivas, se les agotara la paciencia y decidieran cortar por lo sano.

Lo mismo ocurrió con Benjamín Galindo, se coronó en el Clausura 2012; sin embargo, al no calificar en el siguiente Torneo fue cesado.

También está el caso de Daniel “el Travieso” Guzmán, quien luego de coronarse con los laguneros en el Clausura 2008, no terminó el siguiente torneo.

¿Quieren más? Pues permítanme recordarles el proceso de Fernando Quirarte, quien tan luego que los llevó a la consecución del título de Liga en el Verano 2001, gentilmente le dieron las gracias y todo porque al Sherif se le ocurrió pedir un suculento (y por qué no decirlo) merecido aumento de sueldo, el cual, generosamente, le fue negado, con lo que concluyó su relación laboral con el Club.

Será melón, será sandía, será la vieja del otro día, lo cierto es que a al ato mando santista tiene mucho tino en contratar a Técnicos para convertirlos en ganadores; pero al mismo tiempo, no sabe retenerlos para pensar en grande y a largo plazo, por lo que me parece que aquí sí aplica ese viejo adagio que reza: “Cuando hay pá carne… es vigilia”.

Reglas y reglazos
eduardo Brizio
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