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Cuernavaca, Morelos.- Érika Aurora Avilés Iturbe fue una de las mujeres que llegaron al evento con su hijo en brazos, uno de los tres que tiene. Nos encontramos en uno de los accesos al salón principal del Centro de Convenciones de Xochitepec; iba acompañada de otras dos mujeres que, después nos dijo, son sus socias en el proyecto productivo con el que concursó por recursos económicos del Programa Empresas de la Mujer Morelense.

Con gesto afable accede a compartir su historia; pide a una de sus acompañantes hacerse cargo del bebé por un momento y responde las preguntas sin muchos titubeos y aceptando las precisiones de sus socias, María del Carmen Iturbe Bueno y Gloria Colín Villanueva.

Llegaron al evento de la 4ª entrega de apoyos del programa, operado por la Secretaría de Desarrollo Social, procedentes de Chamilpa, en Cuernavaca. Era evidente su entusiasmo, después de que su propuesta de empresa fue una de las 829 seleccionadas de las más de 6 mil que participaron.

“Llenas tus papeles y vas y los entregas, de entre esos me imagino que seleccionan los más convincentes”, dice Érika al referir que aprovecharán el local en el que la familia ya tiene una tienda de abarrotes, para vender alimentos elaborados: desayunos, comidas, antojitos, etcétera.

Ya antes lo hacía; desde su casa y por pedido, pero a veces vendía y a veces no. No había garantía de venta y menos de ganancia.

Ahora, en un local y de forma establecida, la expectativa es otra porque el producto estará a la vista, con promoción en la colonia de boca en boca.

En total, recibirán 45 mil pesos para echar a andar el negocio. 70 por ciento lo destinará a mobiliario y equipamiento, y el 30 por ciento restante a materia prima e insumos.

“Tienes que comprobar que realmente lo usaste en el negocio y que éste realmente funcione, no que los pidas sólo porque hay”, dice sobre las reglas de operación y los mecanismos de seguridad del programa.

Ahora, repartirá su tiempo entre atender a sus tres hijos y dedicarle a la cocina el mayor tiempo posible, de lunes a sábado y de diez a doce horas porque Érika sabe que la sobrevivencia del negocio y la ganancia, dependerán de las horas y el empeño que ella y sus socias le pongan.

“Aunque sé que será difícil, también sé que podré administrar el tiempo, y lo que yo quiera trabajar, es lo que voy a ganar”, afirma.

Érika estudió cocina, quiere ser chef pero el panorama para una madre de tres, en un restaurante se descifra como imposible.

Con Empresas de la Mujer Morelense la posibilidad de materializar su expectativa se avivó y se la nota entusiasmada y confiada en que sí se puede, especialmente tras haber escuchado la recomendación de su tía que con recurso semilla del mismo programa, abrió un café internet y, ahora, ella misma lo recomienda a otras mujeres de su familia.

“Me lo recomendó una tía que lo usó para poner un café internet y le está funcionando; al principio como que no, pero ya va para arriba, ahora como papelería; vi que sí funciona, eso me animó y aquí estoy. Así se van haciendo las cadenitas”, indicó.

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
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