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Encharcamientos e inundaciones en viviendas aledañas al Paso Exprés, también abajo del puente del fraccionamiento Tabachines y en casas a las orillas de los carriles que se inundan, pues los constructores de esta obra no hicieron canaletas para aguas pluviales. Se lo han reclamado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, asegura el ayudante municipal de la colonia Acapantzingo, Gerardo Abarca Peña, pero el delegado José Luis Alarcón Ezeta no se digna darles respuesta. Para él son sólo unos simples colonos. Su poder indigna a los cuernavacences, evidente la protección que por inefables razones le otorga su jefe, Gerardo Ruiz Esparza, el secretario unido al presidente Enrique Peña Nieto por las entretelas del mega proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Gente del alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo hizo un recuento de daños, y algunos diputados se han pronunciado contra los defectos del Paso Exprés y las afectaciones a terceros, pero nada lograron ante la altanería de la dupla Ruiz-Alarcón. No por sabido hay que repetirlo: Lugareños y turistas sufrieron un calvario de dos años, no los dieciocho meses del plazo que calculó la SCT, a lo largo de los cuales hubo unos 250 accidentes de tránsito, más de 20 fallecimientos, pérdidas materiales incuantificables, perjuicios a la infraestructura urbana, daños al medio ambiente y la molestia social generalizada por la lentitud de la realización de la obra que fines de abril fue puesta en servicio. Las empresas Aldesa, Aldesem y Epccor Aldesa causaron afectaciones a cientos de lugareños, pero al final se fueron como vinieron: protegidas por la SCT, envueltas en un manto con tufo a corrupción pues no se hicieron responsables de tantos estropicios. Inicialmente calculada una inversión de mil 50 millones de pesos, le pusieron 150 millones más y, cacareadas por la Auditoría Superior de la Federación anomalías por 270 millones de pesos en la ejecución de los trabajos, de ahí no ha pasado “el combate” a la presunta corrupción. Entregada la obra por las empresas y recibida por el secretario Gerardo Ruiz Esparza y el delegado José Luis Alarcón Ezeta, ahora que otros se encarguen de la reparación de los “vicios ocultos”; un ejemplo entre tantos, el puente de la avenida Palmira que quedó chico debido a que no era para tenderlo ahí, y además peligroso, sin protecciones en los costados para los peatones que lo utilizan. Los afectados llevan meses protestando, pero la SCT los tira de a locos. Semanas atrás, uno de los colaboradores del alcalde Cuauhtémoc Blanco ofreció la intermediación del Ayuntamiento, hablando incluso de recursos federales por cien millones de pesos para reparar defectos e indemnizar familias de viviendas dañadas. Puro cuento. Y salió poco después la diputada federal perredista Lucía Meza Guzmán, asumiéndose solidaria con las víctimas del Paso Exprés pero lamentándose “bateada” por el delegado Alarcón quien se negó a reunirse con ella y un grupo de afectados. Y lo que faltaba: el socavón,  dijeron de unos cuatro metros de profundidad, que se abrió ayer en el Paso de Muerte a la altura del Conalep, reportado cerca del amanecer un coche que cayó en el hoyote y el consecuente cierre a la circulación vehicular en el libramiento. Pero, ¿por qué el hundimiento? ¿Tenían prisa por entregar la obra y algo hicieron mal los ingenieros que no previeron la apertura del pozote? Quizá no realizaron el estudio de mecánica del suelo. Llegado el caso, la causa será dictaminada por expertos y no por el presidente de la Barra de Abogados, Miguel Ángel Rosete Flores, quien resulto pitoniso. En la víspera de que se produjera el hundimiento declaró: “imagínate que colapse alguna parte del Paso Exprés”. Esto al anunciar que los barristas interpondrán un juicio de responsabilidad administrativa contra José Luis Alarcón Ezeta, y afirmar que analiza la posibilidad de denunciarlo penalmente por su omisión ante las irregularidades señaladas por ciudadanos en la construcción del llamado Paso Exprés Tlahuica. Dijo: “Es muy grave. Vamos a hacerle un escrito al presidente de la República, a efecto de hacerle saber el riesgo, antes de que colapse alguna situación o haya accidentes o una situación grave. Imagínate que colapse alguna parte del Paso Exprés, lo que puede pasar. Obviamente, ya no queremos ser estadísticas, ya después de 400 accidentes mortales que se registraron durante la construcción de esta obra”… Menos mal que el socavón no se abrió en viernes de quincena, como será el próximo, de vacaciones veraniegas para miles de capitalinos que cruzarán Cuernavaca con rumbo a Acapulco… ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

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