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Es impresionante la serie de cosas que ha destapado el socavón del Paso Express. La neta es que la irresponsabilidad de los gobiernos es muy grande y de todos ellos, porque así como estuvieron pavoneándose el día de la inauguración de esa misma manera deberían asumir su responsabilidad.
Las historias crecen y van poco a poco saliendo a la luz. Mire usted lo que dice un testigo cercano: “Quiero compartirles mi testimonio, ya que fui uno de los afectados junto con mis padres, aparte de los tripulantes del Jetta gris que cayó en el socavón; les comparto esto ya que quiero expresar la verdad, porque manipulan la información diciendo cosas que no sucedieron, como que los tripulantes ya estaban muertos o que ya estaba la tierra sobre ellos; eso y otras cosas, para que se hagan responsables de los hechos...
“Íbamos con dirección a la Ciudad de México alrededor de las 5:20 (mi padre, madre y yo) en una camioneta Caravan azul marino, rebasamos a un tráiler de carga, a un Jetta gris y a un taxi. Al pasar el puente del Polvorín, enfrente del Conalep, mi padre alcanzo a ver el hoyo y, gracias a Dios y a la velocidad que íbamos y un volantazo que dio, logró pasar la mitad de la camioneta saliendo casi volando; alcanzamos a orillarnos metros adelante, nos bajamos a revisar que estuviéramos bien y observamos que había más carros afectados, entre ellos un Jetta blanco, un Tsuru 2 oro y un taxista, les preguntamos si estaban bien y así fue, revisamos nuestra camioneta y estaban nuestras llantas rotas, rines, frenos, transmisión y parte del motor. Gracias a Dios estábamos bien, fui con mi padre a revisar el socavón y vimos que el tráiler de carga alcanzó a frenarse y observamos que el Jetta gris ya estaba abajo en el socavón; no escuchamos ningún ruido, pero no pudimos acercarnos mucho porque se estaba derrumbando; nos alejamos, no había patrullas ni nadie de la obra ni nada, por lo cual marqué al 911 pidiendo ambulancia y unidad de rescate y esperamos a que llegaran, tardaron 10 minutos y nos preguntaron si estábamos bien, contestamos que sí y fueron a ver el socavón, ahí estuvieron revisando como 30 minutos; después, por la desesperación e impotencia de ver a las otras personas debajo, pensando que pudimos ser nosotros, queríamos ayudar; mi padre habló con una persona de la Cruz Roja y le preguntó por qué no bajaban por las personas o hacían algo, y le contestó muy prepotente, a la defensiva, diciendo que él tenía familia y estaba peligroso, ya que se estaba desmoronando todo, mi padre le hizo el comentario de que bajaran con una grúa, escalera o algo, pero esta persona sólo dijo prepotente: ¿Usted se bajaría, jefe? Y mi padre contestó: Sí, pero que no tengo la misma energía y fuerza (mi padre tiene 55 años y tiene hipertensión). Esa persona se enojó y nos pidió que nos alejáramos del lugar, pero le dijimos que no nos podíamos retirar porque nuestra camioneta estaba dañada y no la podíamos mover. Seguimos en el lugar esperando a hablar con el seguro y que llegara un policía federal a auxiliarnos sobre nuestro problema, pero sólo nos decían lo de rutina y lo entendíamos porque la preocupación era por las personas que estaban abajo. Nosotros estuvimos ahí varias horas, hasta que nos quitaron unos tipos de unas “Grúas Mejía”, los cuales movieron la camioneta 20 metros sin nuestro consentimiento. Y después les pedimos que la bajaran para que nos la lleváramos en otra grúa de un amigo, pero ellos nos dijeron que por haberla movido eran $2,000 pesos, cuando nosotros ni siquiera les pedimos que lo hicieran; seguimos buscando y esperando a alguien que nos auxiliara hasta alrededor de la 1:00 pm. Hablamos con unos encargados de la obra y nos dijeron que ellos se harían cargo de pagar los daños. Otra cosa de la que también me percaté es que las personas del Jetta gris cuando cayeron seguían con vida, porque llamaron a sus familiares (dos mujeres) las cuales llegaron al lugar, no como dicen los del gobierno que ellos ya estaban muertos o que ya estaban enterrados; también en mi opinión se tardaron demasiado en sacarlos; creo que pudieron hacer algo más los de rescate para sacarlos pronto y con vida, pero son muy ineficientes, ya que pudieron hacerlo en menos tiempo, en mi opinión, porque se supone que están preparados para eso y tienen todos los recursos para hacer su trabajo. Esta es una pésima obra, tengan mucho cuidado”.
Y así, poco a poco, nos vamos enterando de más historias. Por cierto, el correr a la acémila que era delegado de SCT era lo mínimo, pero a quien lo recomendó le toca también responsabilidad. Es grave que estemos en manos de esos sujetos. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin